El 15 de mayo de 2017, el periodista mexicano Javier Valdez Cárdenas fue asesinado a tiros en la ciudad de Culiacán. Más precisamente en las inmediaciones de Ríodoce, el semanario donde se desempeñaba como cronista. Su muerte, junto con la de otros tantos reporteros, fue una prueba más del desamparo al que están expuestos los periodistas no solo de México, sino de toda América Latina, que se arriesgan a denunciar actividades como la corrupción y el narcotráfico.

"América Latina se ha convertido en uno de los campos de asesinatos más grandes, donde los periodistas que cubren el narcotráfico y la corrupción política son particularmente vulnerables", advirtió el Instituto de Prensa Internacional (IPI, por sus siglas en inglés) en su reciente reporte sobre los comunicadores que fueron víctimas de la violencia en los últimos 12 meses, con motivo del Día Internacional de la Libertad de Prensa.

"En América Latina vemos una mayor impunidad que en Europa. Por un lado, porque en Europa no existe el nivel de violencia contra periodistas que hay en América Latina", explicó Scott Griffen, subdirector de IPI, en diálogo con Infobae.

"La razón por la cual tenemos tantos periodistas asesinados tiene que ver con la impunidad (…) Esto es algo que muestra que la Justicia no puede resolver los casos", agregó.

Por ese motivo, remarcó la necesidad de que existan diferentes mecanismos u organizaciones capaces de "investigar y resolver" los casos de periodistas que mueren —o son asesinados— en el ejercicio del periodismo.

Barbara Trionfi, directora ejecutiva de IPI, afirmó que desde 1950 el organismo ha trabajado incansablemente para defender los valores democráticos para garantizar la seguridad de los periodistas. Pero pidió mayor protección para ellos: "A menos que los Gobiernos actúen con firmeza y demuestren que no habrá impunidad, los periodistas seguirán siendo blanco de amenazas, torturas y asesinatos".

De acuerdo con el informe publicado por la red global de periodistas, en los últimos 12 meses murieron 88 periodistas en todo el mundo. Seis de ellos, mujeres. De esa cifra, 46 fueron asesinados, en su mayoría, porque estaban investigando casos de corrupción o narcotráfico. Por coberturas de conflictos, en tanto, murieron 33 periodistas, y los restantes 9 "mientras hacían su trabajo".

En lo que va de 2018, por su parte, se registraron hasta el momento 32 muertes.

Según el proyecto Death Watch del IPI, hasta 1.801 periodistas han muerto en el cumplimiento del deber desde 1997. El año más sangriento de las últimas dos décadas fue 2012, cuando 133 periodistas perdieron la vida. Un año después, 121.

El periodista mexicano Javier Valdez, asesinado el 15 de mayo de 2017 en Culiacán
El periodista mexicano Javier Valdez, asesinado el 15 de mayo de 2017 en Culiacán

México, el país más peligroso para ejercer el periodismo

Violencia, corrupción y narcotráfico. Los periodistas que trabajan todos los días para denunciar esas prácticas en México saben que están extremadamente expuestos.

Tan es así que en el último año México fue, una vez más, el país con el mayor número de periodistas asesinados (12).

"México sigue siendo el país más peligroso para los periodistas. Además allí tenemos un ambiente que es peligroso en sí", indicó Griffen.

El subdirector del IPI aseveró que en esa nación también ha habido un alto índice de impunidad, que llevó a un sostenido incremento de la violencia: "El país evidentemente no es capaz de resolver estos casos".

"Va un año desde el asesinato de Valdez y no vemos ningún progreso. Y lamentablemente eso no es nada nuevo", denunció.

"La muerte de un periodista es la manera más brutal de silenciar las noticias"

Así se refirió Trionfi a los ataques dirigidos que sufren los periodistas que se atreven a denunciar la corrupción. Aseguró, además, que cada una de esas muertes no solo representa una "pérdida para la familia de las víctimas, sino, también, para la democracia".

Además del caso de Valdez Cárdenas, el informe de IPI también hace referencia a tres casos de reporteros que fueron víctimas de la impunidad.

Ján Kuciak, periodista eslovaco del portal de noticias Aktuality.sk, llevaba adelante una investigación sobre la corrupción del gobierno de Robert Fico. El pasado 22 de febrero, el joven fue hallado muerto en su casa, junto con su novia. El asesinato llevó a la renuncia del primer ministro, quien quedó en el ojo de la tormenta.

Ján Kuciak fue asesinado junto cona su novia por investigar la corrupción del gobierno eslovaco
Ján Kuciak fue asesinado junto cona su novia por investigar la corrupción del gobierno eslovaco

Otro caso similar fue el de la periodista Daphne Caruana Galizia, la bloguera maltesa que fue asesinada con un coche bomba el 16 de octubre de 2017.

La periodista fue la que lideró la investigación de los Panamá Papers de su país y había acusado al Gobierno de cometer actos de corrupción.

Daphne Caruana Galizia lideró la investigación de los Panamá Papers en Malta (Reuters/ Darrin Zammit Lupi)
Daphne Caruana Galizia lideró la investigación de los Panamá Papers en Malta (Reuters/ Darrin Zammit Lupi)

IPI en su informe también mencionó el caso de la periodista india Gauri Lankesh, quien fue asesinada a tiros frente a su casa de Bangalore, en septiembre pasado. La comunicadora en sus publicaciones mostraba una mirada crítica sobre el fundamentalismo hindú en la política, y se oponía al sistema de castas.

De acuerdo con el IPI, "los activistas dicen que los reporteros indios son cada vez más blanco de los nacionalistas hindúes radicales".

Gauri Lankesh fue asesinada en septiembre de 2017
Gauri Lankesh fue asesinada en septiembre de 2017

"Si bien los asesinatos en Europa han atraído la condena mundial y las crecientes demandas de arrestos de los responsables, hay docenas de casos en todo el mundo que han escapado a la atención internacional", apunta el informe del Instituto de Prensa Internacional.

Creciente tendencia del "antiperiodismo"

Griffen concluyó con un factor que, advirtió, es cada vez más preocupante para el ejercicio del periodismo: el aumento de los ataques verbales contra la prensa independiente.

"En muchos países vemos un comportamiento que está creciendo, y es muy preocupante, que es el antiperiodismo; un ambiente contra la prensa independiente. Eso muchas veces es consecuencia de ataques verbales, sobre todo de políticos, de aquellos Gobiernos que ven a los medios como un enemigo, porque están investigando lo que están haciendo esos políticos", aseguró.

Uno de los casos más resonantes señalados por el subdirector de IPI es el de Rusia: "Allí hay impunidad y violencia contra periodistas".

"Utilizan esos ataques para hacer creer a la gente que los medios independientes son enemigos del pueblo", indicó Griffen, quien sostuvo que esto también se ve en países como la India y Filipinas.

"Es una manera de quitar la confianza de la gente en el trabajo de los medios. Y al mismo tiempo, manda un mensaje de que los medios pueden ser atacados", concluyó.