
En medio de presiones por el costo de vida y la necesidad de preservar empleos, trabajadores y gobierno en Honduras lograron un acuerdo clave que redefine el salario mínimo para los próximos dos años, con incrementos diferenciados según el tamaño de las empresas y pagos retroactivos que impactarán directamente en los ingresos de miles de trabajadores desde inicios de 2026.
Tanto el Gobierno, la empresa privada y las organizaciones de trabajadores fijan una nueva ruta para el salario mínimo durante 2026 y 2027, tras un proceso de negociación marcado por diferencias en las propuestas iniciales. Finalmente, las partes optaron por un esquema escalonado que toma en cuenta el tamaño de las empresas como criterio principal para definir los incrementos.
PUBLICIDAD
En términos prácticos, las micro y pequeñas empresas —con plantillas de hasta 50 empleados— aplicarán un ajuste del 6 % en ambos años. Para las empresas medianas, que agrupan entre 51 y 150 trabajadores, el aumento será del 7 % de forma sostenida.
En el caso de las compañías con mayor número de empleados, el incremento se mantendrá en 7 % durante 2026, pero subirá a 7.5 % en 2027, consolidando así el mayor porcentaje dentro del acuerdo.
PUBLICIDAD

Cuestionan aumentos
Desde el sector microempresarial de la zona norte, Víctor Vaquedano, representante de la Confederación Unitaria de Trabajadores, cuestionó con dureza los porcentajes acordados y sostuvo: “Son una burla al pueblo hondureño” y, en particular, a la micro, pequeña y mediana empresa, al considerar que el alza no responde a la realidad de los costos ni a la capacidad de sostener operaciones sin afectar empleo e inversión.
El nuevo esquema reconoce que no todas las unidades productivas enfrentan la misma capacidad financiera. Mientras las micro y pequeñas empresas suelen operar con márgenes más estrechos y mayor vulnerabilidad ante alzas de costos, las medianas y grandes concentran más empleo formal y tienen mayor posibilidad de absorber aumentos.
PUBLICIDAD
Uno de los aspectos más relevantes del pacto es su carácter retroactivo. Los nuevos salarios deberán aplicarse desde el 1 de enero de 2026, por lo que las empresas tendrán que ajustar los pagos correspondientes a los primeros meses del año. Para facilitar este proceso, se autorizó que la diferencia acumulada entre enero y abril sea cancelada de manera diferida, con fecha límite establecida para finales de julio.
Las autoridades también precisaron que esta medida no excluye a ningún tipo de trabajador, por lo que incluye tanto a personal permanente como a empleados temporales que estén dentro de las categorías contempladas. Además, el ajuste será obligatorio en las 11 actividades económicas incluidas en el acuerdo, manteniendo la cobertura amplia del salario mínimo en el país.
PUBLICIDAD
Expectativas a medias
Desde el punto de vista económico, el incremento supera la inflación registrada el año anterior, lo que, según el Gobierno, permitirá una leve recuperación del poder adquisitivo. Sin embargo, representantes del sector laboral reconocen que el resultado no cubre completamente las expectativas iniciales, aunque valoran que se haya logrado un entendimiento que evita tensiones mayores y protege los puestos de trabajo en un entorno económico todavía incierto.
Para la aplicación práctica, el ajuste debe reflejarse en las planillas desde enero de 2026, recalculando salario base y, cuando corresponda, valores asociados como horas extra, recargos y prestaciones vinculadas al salario.
PUBLICIDAD
El pago diferido de la diferencia acumulada entre enero y abril busca dar liquidez a las empresas, pero exige controles internos claros: comprobantes de pago, comunicación al trabajador y correcciones en boletas, para evitar reclamos posteriores. La autoridad laboral puede verificar el cumplimiento mediante inspecciones y atención de denuncias, especialmente en sectores con alta rotación o contratación temporal.
En cuanto a sus efectos, un aumento por encima de la inflación puede traducirse en mayor consumo de los hogares y alivio en gastos básicos, aunque también incrementa costos laborales para los empleadores y puede presionar precios si no viene acompañado de mejoras de productividad.
PUBLICIDAD
En ese sentido, especialistas suelen recomendar que las empresas planifiquen el ajuste (presupuestos, escalas internas y revisión de procesos) y que los trabajadores verifiquen su categoría y actividad económica para confirmar que el incremento aplicado sea el correcto. La clave será sostener el empleo formal y reducir la evasión, de modo que el beneficio llegue realmente a quienes dependen del salario mínimo.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Jorge Luis Borges, patrimonio de la literatura universal
La obra del autor argentino, celebrada por Umberto Eco y Michel Foucault, consolidó un canon sin fronteras y convirtió el placer de los libros en un programa estético que aún ordena debates culturales

Estas son las partes más sucias de un crucero y donde existe mayor riesgo de contraer enfermedades
Autoridades sanitarias identificaron espacios de uso compartido donde miles de viajeros entran en contacto con superficies potencialmente contaminadas cada día

EEUU advirtió que la muerte del jefe del Tren de Aragua es “un mensaje” para América Latina: “No hay refugio para narcoterroristas”
Patrick Weaver, subjefe de gabinete del secretario de Defensa, Pete Hegseth, se pronunció sobre la muerte de Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias el “Niño Guerrero”, quien fue abatido este viernes en Venezuela
Retiran del mercado miles de cajas de pizza congelada en 21 estados por posible contaminación con fragmentos de metal
La alerta afecta un lote distribuido en supermercados de gran parte de Estados Unidos y permanecerá activa mientras continúa la recuperación de los productos involucrados

El impuesto de circulación vence el 31 de julio en Guatemala y la recaudación va en 38.4%
La Superintendencia de Administración Tributaria reportó que al 9 de junio ingresaron 573,49 millones de quetzales de una meta de 1,495.13 millones prevista para 2026, con 6.675.706 unidades registradas


