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Denuncia que un cliente hizo llorar a una camarera y deja una reflexión: “Detrás de cada uniforme hay una persona”

Juan, propietario de una cafetería y creador de contenido en TikTok, relató el episodio ocurrido durante la hora pico y defendió a su equipo

Juan pidió respeto hacia el personal e hizo un descargo en su cuenta de TikTok (@juancadvisor)

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Un empresario gastronómico español, conocido como Juan en TikTok, denunció que un cliente hizo llorar a una camarera en su cafetería durante la hora pico y pidió respeto para los trabajadores: “Detrás de cada uniforme hay una persona”. El episodio lo contó en un video publicado en su cuenta @juancadvisor, que acumula miles de reproducciones.

En su relato, Juan contó que el cliente reprochó a la empleada que el local era caro, que se iban a otro sitio y que habían tardado en servirle. “Yo entiendo que a veces todos tenemos prisas, entiendo que uno puede pensar que un sitio es caro, entiendo que puede haber días en los que el servicio tarde un poco más por lo que sea”, dijo.

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El propietario sostuvo que lo que no acepta es “que se le hable mal a una persona que está trabajando y corriendo de un lado para otro, intentando atender a todo el mundo con una sonrisa”. También defendió que detrás de cada café “hay alguien que madruga” y detrás de cada tostada hay “un equipo que se deja la piel”.

El propietario de la cafetería denunció que una empleada terminó llorando tras recibir malos tratos de un cliente (Imagen ilustrativa Infobae)
El propietario de la cafetería denunció que una empleada terminó llorando tras recibir malos tratos de un cliente (Imagen ilustrativa Infobae)

Y detrás de cada uniforme hay una persona. Si un día tardamos más, os pedimos disculpas, no podemos hacer el café más rápido a veces. Si un precio no te encaja, lo respetamos, si prefieres ir a otro sitio, estás en tu derecho, no tienes por qué venir, vete”, afirmó.

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Juan aseguró que en su cafetería hay una regla “por encima de todas”: “A mi equipo se le respeta”. Y añadió que no se enteró en el momento porque estaba al teléfono, pero remarcó que “no mola esa situación” y que un negocio “no lo levantan solo los clientes, también todo el equipo que hay detrás”.

Al cerrar, insistió en que un cliente puede decidir no volver, pero no hacer llorar a alguien que está trabajando y que “no tiene culpa ninguna”. “La verdad es que me dejó muy mal cuerpo, la trabajadora no tiene culpa ninguna de los precios ni de nada. Tener un local y dar un servicio es muy difícil, la hostelería también necesita respeto”, concluyó.

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