
Una joven que solicitó información sobre clases de pilates a través de WhatsApp recibió una respuesta que generó revuelo en las redes sociales. Camila, quien buscaba inscribirse en un centro de pilates de Palermo, compartió su experiencia negativa en su cuenta de X, antes conocida como Twitter, a través del usuario @camixjpg, mostrando su descontento con el trato recibido.
Camila se presentó y solicitó detalles sobre los horarios disponibles y los precios de las clases. En primera instancia, el centro respondió con los horarios pero evitó mencionar los costos directamente. Al insistir en conocer los precios antes de programar una clase de prueba, la respuesta fue que debía pagar $12.500 para tomar dicha clase de prueba.
A pesar de estar dispuesta a pagar esa clase, Camila solicitó información sobre el costo mensual de, por ejemplo, ocho clases. Ante esto, pidió un flyer con la información detallada, pero desde el centro le respondieron: “No trabajamos de esa manera”. Posteriormente, le sugirieron que buscara “un lugar acorde a sus necesidades”, lo que la sorprendió y molestó.
Confusa por la sugerencia, Camila preguntó a qué necesidades se referían, aclarando que solo deseaba conocer el precio de las sesiones. El centro insistió en la política de tomar una clase de prueba antes de proporcionar más detalles. Ella expresó que si después de la clase de prueba no le agradaban los precios mensuales, no continuaría, por lo que era esencial saber los costos de antemano.

El intercambio se tornó más tenso cuando desde el centro de pilates mencionaron: “Siempre pedimos que tomen una clase de prueba ya que decidimos si es un lugar para ti y si también nosotros podemos brindarte un servicio de calidad”. Esta política fue percibida por Camila como un proceso de selección inapropiado para una simple inscripción a clases de pilates. Además, solicitó hablar con otra persona y notó que estaban borrando los mensajes enviados.
Camila aseguró tener capturas de pantalla de toda la conversación y advirtió al centro sobre esto. Luego, recurrió a su cuenta de X para hacer público su descontento. Publicó: “Chicos, nunca hago esto pero quiero escrachar a este lugar de pilates que básicamente me trató de pobre por preguntar el precio de una clase, no lo puedo creer me tiraron ‘un lugar acorde a tus necesidades’”, escribió indignada.
La publicación se viralizó rápidamente, recibiendo apoyo masivo de otros usuarios de la red social, que compartieron su asombro frente a la respuesta del centro de pilates. Muchos expresaron su solidaridad con Camila y criticaron la actitud del establecimiento.
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