Vuelos directos entre Estados Unidos y Venezuela: la promesa del despegue de los negocios y el turismo

La normalización de las relaciones biletares avanza con la conexión directa vía aérea, luego de que Caracas sufriera años de aislamiento por la conflictividad política y la crisis económica

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El Aeropuerto internacional Maiquetia espera relanzar sus operaciones gracias a la reactivación de los vuelos directos con Estados Unidos - crédito Archivo IAIM
El Aeropuerto internacional Maiquetia espera relanzar sus operaciones gracias a la reactivación de los vuelos directos con Estados Unidos - crédito Archivo IAIM

Desde que volvió Donald Trump a la Casa Blanca, se reactivaron los vuelos directos entre Estados Unidos y Venezuela. Claro, debe hacerse una salvedad: los boletos eran one way y los pasajeros, unos 20 mil deportados por la administración del magnate republicano.

El 3 de enero, Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores volaron contra su voluntad hacia una cárcel de Nueva York. Tras ese inesperado viaje, que siguió al ataque perpetrado por fuerzas especiales norteamericanas en Caracas, las relaciones bilaterales despegaron y ahora se ha reactivado la conexión directa entre ambos países, suspendida desde 2019.

En principio, dos aerolíneas cubrirán la ruta, American Airlines y la venezolana Laser. “Para nosotros es muy significativo recuperar esa conectividad”, comenta Marisela de Loaiza, presidenta de la Asociación de Líneas Aéreas de Venezuela (ALAV) y del Consejo Superior de Turismo (Conseturismo).

De Loaiza recuerda que en el pasado solo American Airlines realizaba siete vuelos directos diarios, que se sumaban a las opciones que ofrecían compañías nacionales y otras norteamericanas como Delta, United y Continental. “Había un mercado natural”, subraya.

Encerrados

Venezuela viene de una etapa de aislamiento. La suspensión de los vuelos directos hacia Estados Unidos entró en vigor en mayo de 2019, cuando la Administración Federal de Aviación y los departamentos de Transporte y Seguridad Nacional estadounidenses tomaron la medida argumentando riesgos de seguridad para pasajeros, aeronaves y tripulación.

La decisión de la Casa Blanca respondía al recrudecimiento de la crisis política. En ese momento, Washington y la comunidad democrática internacional desconocían la legitimidad de la presidencia de Maduro, llegando al extremo de reconocer como mandatario interino al diputado opositor Juan Guaidó, jefe del Parlamento.

FOTO DE ARCHIVO. Un avión con migrantes venezolanos deportados de Estados Unidos se aproxima al aterrizaje en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, en Maiquetía, Venezuela, 19 de enero de 2026. REUTERS/Marco Bello
FOTO DE ARCHIVO. Un avión con migrantes venezolanos deportados de Estados Unidos se aproxima al aterrizaje en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, en Maiquetía, Venezuela, 19 de enero de 2026. REUTERS/Marco Bello

Antes de la ruptura con Estados Unidos, Venezuela arrastraba un conflicto con la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA, por sus siglas en inglés). En el país regía un férreo control de cambio que impedía a las aerolíneas repatriar sus ganancias, acumulando una deuda que superó los 3 mil millones de dólares.

Retomar espacios

“En 2013 teníamos más de 350 vuelos internacionales semanales. Actualmente llegamos a 152, estamos muy lejos de tener la conectividad del pasado”, subraya De Loaiza.

Esta situación ha obligado a hacer malabares a los venezolanos para poder viajar, pagando boletos muy costosos y sumando escalas innecesarias para alcanzar su destino.

Una bandera estadounidense en un avión de Eastern Airlines que transporta migrantes venezolanos deportados de Estados Unidos, a su llegada al Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, en Maiquetía, Venezuela, 16 de enero de 2026. REUTERS/Leonardo Fernández Viloria
Una bandera estadounidense en un avión de Eastern Airlines que transporta migrantes venezolanos deportados de Estados Unidos, a su llegada al Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, en Maiquetía, Venezuela, 16 de enero de 2026. REUTERS/Leonardo Fernández Viloria

Por ejemplo, para trasladarse a la vecina Colombia, los pasajeros que salían de Caracas tenían que pasar por Panamá. Todavía no hay vuelos directos a Aruba, a unos 30 minutos de territorio venezolano. Los pasajes hacia República Dominicana y Curazao se vendían como pan caliente para luego hacer el transbordo a Estados Unidos. Y Turquía se convirtió en el hub obligatorio para llegar a Madrid, París y otras ciudades europeas.

La portavoz de ALAV y Conseturismo admite que “aún seguimos muy desconectados del sur del continente, pues antes teníamos vuelos directos a Santiago, Lima y Buenos Aires”.

En el aire

De Loaiza opina que “el crecimiento hacia Norteamérica va a ser importante por el tema de inversiones y petróleo”. De hecho, en sus recientes visitas al país, los secretarios de Energía y de Interior de Estados Unidos se hicieron acompañar por hombres de negocios que prometen volver con sus maletas llenas de dólares.

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, y el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, se dan la mano tras asistir a una reunión, que marca la visita estadounidense de más alto nivel centrada en la política energética a la nación de la OPEP en casi tres décadas, mientras Washington lleva a cabo su primera evaluación sobre el terreno de la industria petrolera que pretende ayudar a reconstruir, en Caracas, Venezuela, 11 de febrero de 2026. REUTERS/Leonardo Fernández Viloria
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, y el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, se dan la mano tras asistir a una reunión, que marca la visita estadounidense de más alto nivel centrada en la política energética a la nación de la OPEP en casi tres décadas, mientras Washington lleva a cabo su primera evaluación sobre el terreno de la industria petrolera que pretende ayudar a reconstruir, en Caracas, Venezuela, 11 de febrero de 2026. REUTERS/Leonardo Fernández Viloria

La normalización de los vínculos con Washington, también facilitará a los venezolanos de la diáspora visitar su país para reencontrarse con sus familias y hacer turismo.

La situación con Europa es distinta. “No tengo noticias ni solicitudes de información por parte de las aerolíneas europeas que operaban antes como Lufthansa y Air France”, observa De Loaiza, quien advierte que aún falta mucho para que Maiquetía, la principal terminal aérea de Venezuela, alcance velocidad crucero.

“Es importante que el aeropuerto se habilite al 100% con sus mostradores, correas de equipaje, etc. Tal y como está no podemos competir con los nuevos aeropuertos de Lima, Bogotá y, sobre todo, Panamá”, reconoce la dirigente gremial.