Las playas blancas de South Beach se encuentran obviamente entre las más populares y conocidas del mundo. La larga lonja de playas que componen Miami Beach desde Sunny Isles por el norte hasta la costa sur que tiene enfrente a Fisher Island, es un mosaico de vida natural, sol, gastronomía, cuerpos esculturales, edificios imponentes y la sede de una de las concentraciones de hoteles más nutridas del planeta.

La oferta es tan variada que los huéspedes pueden elegir entre propiedades con distintas prestaciones: desde grandes cadenas, hasta pequeños B&B, pasando por condominios que combinan las prestaciones de un hotel con las comodidades de la casa propia.

Entre esas opciones, específicamente en South Beach, una se destaca por sobre el resto. Se trata del Loews Miami Beach. El hotel, ubicado en el 1601 de la Collins Av, justo donde ésta hace "T" con la calle 16 tiene la particularísima característica de combinar las prestaciones de un hotel grande con el trato personalizado de un hotel boutique.

Han encontrado la manera de combinar lo que cualquiera busca en un gran hotel, con ese trato personalizado propio de las propiedades más pequeñas, casi atendidas por sus dueños, especialmente si se toma el promocionado tratamiento VIP.

A uno siempre lo tratarán por su nombre, desde el valet parking hasta el housekeeping y siempre estarán dispuestos a atender las necesidades que puedan surgir, sean estas grandes o pequeñas.

Los que viajan con chicos tienen una estructura profesional armada para atenderlos en el Kids Club con actividades para que los pequeños no se aburran y los adultos puedan disfrutar también sabiendo que ellos están cuidados.

La ubicación del complejo Loews-St Moritz no puede ser más conveniente: en el corazón de South Beach a metros de Lincoln Rd y a distancia caminando de la movida de Ocean Drive, le permiten a uno estar en el centro de todo sin tener la locura zumbándole encima de la cabeza.

El St Moritz es una propiedad histórica de la época Art-Deco que la municipalidad obligó a restaurar y a poner en valor para autorizar el funcionamiento del nuevo Loews. Ahora ambos brindan al pasajero dos experiencias diferentes pero ambas con la misma calidad y estilo.

La torre del Loews tiene 790 cuartos distribuidos en 18 pisos que han sido recientemente renovados con una inversión de más de USD 50 millones.

Esos cuartos incluyen suites con vista al océano y con balcones privados. Para los que quieran sumergirse en el relax total, el Spa Exhale ofrece todo tipo de tratamientos y los que deseen sumergirse en el sol y en la piscina se encontrarán con un área rodeada de una vegetación frondosa, con un excelente servicio de atención por parte de un staff que permanentemente está pendiente de lo que uno puede necesitar, desde un trago, una bochette de frutas, un jugo helado, un menú del Nautilus (el bar de la piscina, que también atiende la playa) o un simple vaso de agua.

Las reposeras, más que sillas de playa, son camas individuales, con un colchón mullido y un cobertor de toalla. Todo el personal que atiende el área tiene una gran vocación de servicio para que uno sienta que no le falta nada.

Hasta los baños son verdaderos vestuarios de un club con duchas y lockers muy útiles si uno tiene un vuelo tarde por la noche y decide aprovechar el día al sol. Quienes lo prefieran pueden alquilar una de las tantas cabañas, que incluyen desde un mayordomo, hasta agua Fiji, pasando por iPads para ver Netflix o ejemplares de los diarios y revistas nacionales más importantes.

Al Nautilus se le agregan otras cuatro experiencias gastronómicas: el Preston's Market, el Lure Fish Bar, el Bar Collins y el Miami Joe Coffee Co.

Otra excelente idea para esta excursión de sol, mar y gastronomía es agregarle el componente saludable. Recorrer South Beach a la mañana bien temprano poco menos que con el sol recién asomado en el horizonte, ya sea corriendo o en bici es una experiencia de un alcance increíble para el cuerpo y la mente.

Los últimos gurúes del sur de la Florida recomiendan cuatro contactos con otros tantos elementos de la naturaleza para limpiar el organismo, a saber: la luz (el sol, la luna y las estrellas), el viento, la tierra (la arena, el barro) y el agua.

Estos gurúes dicen que hay que sentir el sol, la luna o las estrellas penetrar en la cabeza. En cuanto al sol, esta debe ser una de las indicaciones más fáciles de seguir aquí en esta playa si uno quiere hacerlo de día. Aunque si prefiere la luna o las estrellas, también debe haber pocos lugares mejor habilitados para lograrlo.

Cuando la luz del sol pega en el cráneo es como que éste se abriera y uno siente una ligera presión en el frente del cerebro: hay que lograr que esa presión se convierta en energía se disperse a través de todo el cuerpo.

Y qué decir del contacto con el agua. Ese mar celeste allí, enfrente de uno mismo es una carta de invitación para que el agua nos invada. Hay que sentir la respuesta refrescante para el cuerpo, para que eso nos relaje, mientras la temperatura corporal baja y nuestra mente se calma. Hay que sentir que el corazón bombea este efecto refrescante desde la cabeza a la punta de los pies.

Aquí en South Beach el viento es una brisa que pasa sobre toda la piel y el pelo. Si uno está en remera y bermudas hay que sentir ese flamear de la tela pegar suavemente sobre el cuerpo como avisando del paso del viento. Esa brisa se lleva las preocupaciones, el stress y los malos pensamientos.

Si hay un terreno ideal para sentir las sensaciones del piso es esta playa del Loews, que cuenta con servicios gratuitos de reposeras, toallas, deportes acuáticos, incluido el típico paseo en el "banana boat".

Blanca como la sal, la arena se siente en los pies, se siente como pasa entre los dedos, incluso con esos pedacitos de piedrieta más gruesa. Ni hablar cuando uno mezcla la sensación de las olas rompiendo en la arena húmeda. Esa temperatura de la Tierra refresca si se está allí cerca de la orilla, o calienta si se está en plena playa, alejado de la línea de la costa. Esas diferencias de temperatura se levantan a través del cuerpo y cambian la manera en que uno siente, de pies a cabeza. Los gurúes dicen que hay que permitir que el piso lo "afecte" a uno, subiendo hasta la cabeza y bajando luego a la punta de los dedos de los pies.

Hay muchos que prefieren percibir todas estas sensaciones a través de la imaginación. Es un gran ejercicio, también, dicen los especialistas en estas artes descontracturantes. Y si uno quiere combinar toda esta espiritualidad con una buena rutina física, el gym del Loews es uno de los más completos de South Beach, con todo el equipamiento y el asesoramiento de personal trainers para los que los prefieran. Claro está que el remate ideal sería salir de allí y meterse en el Exhale, el spa del hotel que es el complemento ideal para esta vacación con impacto directo en el estrés y al que se tiene acceso gratis con el simple requisito de registrarse.

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