Las relaciones interpersonales tienen características propias y un efecto reparador y aunador, sin importar la cultura, país de origen o nivel etario .
Las relaciones interpersonales tienen características propias y un efecto reparador y aunador, sin importar la cultura, país de origen o nivel etario .

Por Adela Meikler *

¿A simple vista qué pueden tener en común la incomprensión, la intolerancia y la violencia dentro de una empresa u organización de personas y el activista inspirador y ex presidente sudafricano, Nelson Mandela?  A primera vista poco. Sin embargo, tienen mucho en común.

El hilo conductor más resistente que emerge entre éstos mundos – en apariencia diferentes-  es el valor reparador, aunador y trascendente de las relaciones interpersonales.

Junto a mi equipo de trabajo nos propusimos  una tarea de inicio algo ambiciosa: hemos deducido algunos de los métodos de Mandela, sus estrategias, con el consiguiente efecto producido por su aplicación. Esto requiere de un entrenamiento, de una capacitación especial, de profesionales idóneos que acompañen de cerca los cambios de actitud esperables de cada persona del equipo, especialmente cuando se trata de relaciones interpersonales.

Al fruto de nuestra investigación, sistematizada entre los años 2010 y 2014, lo hemos denominado "Efecto Mandela", por aquello que se produce de ventajoso y renovado en las relaciones interpersonales tratadas con esta metodología especial.

El método “efecto Mandela” es inspirador y proactivo. Lo desarrolló la doctora en psicología argentina, Adela Meikler y su equipo de trabajo para mejorar la eficiencia y productividad en las organizaciones (Getty)
El método “efecto Mandela” es inspirador y proactivo. Lo desarrolló la doctora en psicología argentina, Adela Meikler y su equipo de trabajo para mejorar la eficiencia y productividad en las organizaciones (Getty)

Mi equipo y yo somos partícipes del mundo actual. Nuestra intervención profesional cuenta con un copioso recorrido en la búsqueda de resultados positivos, de bienestar personal, de concreción exitosa de objetivos, en los diferentes ámbitos que compartimos con personas; especialmente en las organizaciones, las instituciones, y por qué no, también la familia.

Una óptica  prospectiva

Para el caso del género humano, encontramos entre otras, una invariante universal de la especie, una que permanece con características propias, en cualquiera de las etnias, tiempos y culturas. Se trata de las relaciones interpersonales, con su notable poder y presencia.

En tiempos de hipertecnología y mediatización, se aprende mucho del valor del contacto presencial: compartir una cena, un llamado telefónico puede “disolver” un malentendido. (istock)
En tiempos de hipertecnología y mediatización, se aprende mucho del valor del contacto presencial: compartir una cena, un llamado telefónico puede “disolver” un malentendido. (istock)

A través de nuestras investigaciones de campo, realizadas sistemáticamente en organizaciones, instituciones y/o con personas individuales, en la Argentina y la región, donde hemos corroborado que, en toda cultura, las relaciones interpersonales son un común denominador entre personas, una característica constante del hombre.

La historia nos demuestra que, acorde con la época y el lugar, las relaciones interpersonales pueden adoptar formas y contenidos diferentes, si bien lo que resulta indiscutible es lo invariante de su existencia. Tomemos un ejemplo ¿Qué similitud es posible hallar entre las funciones del diplomático americano de fines del siglo XVIII, Benjamin Franklin, y las funciones de las distintas autoridades que asistieron al G20, recientemente realizado en Argentina?

La Cumbre del G20 se llevó a cabo en Buenos Aires y reunió a presidentes y funcionarios de la Unión Europea y 19 países.
La Cumbre del G20 se llevó a cabo en Buenos Aires y reunió a presidentes y funcionarios de la Unión Europea y 19 países.

Quienes nos hemos contactado con la "autobiografía" de Franklin hemos aprendido acerca de su capacidad de modificarse a si mismo, desarrollando habilidades para relacionarse exitosamente con personas. De ese modo alcanzó el rango de experto diplomático, como embajador norteamericano en Francia y en Inglaterra, bien conocido por los logros a favor de su país.

En pleno siglo XXI, el G20 declara que para hacer frente a los desafíos globales se necesita una cooperación política más efectiva entre naciones, a través de acciones concretas que impacten positivamente en sus Estados miembro y en el resto de los actores internacionales. En función de este objetivo hemos observado durante el evento, a los representantes de los distintos países, desplegando su destreza, cortesía, amabilidad e interés en el trato con las diferentes delegaciones

Es importante contar con un conocimiento sistematizado del tiempo y de la cultura en la que actuamos y nos desenvolvemos en nuestro contexto profesional, por ejemplo.
Es importante contar con un conocimiento sistematizado del tiempo y de la cultura en la que actuamos y nos desenvolvemos en nuestro contexto profesional, por ejemplo.

Dos siglos de distancia entre el actuar de Franklin y los flamantes sucesos del G20; un despliegue, una necesidad de diplomacia muy semejante, aunque en contextos bien diversos. De ahí nos surge la necesidad de subrayar tres aspectos a tener en cuenta para quienes nos ocupamos de Recursos Humanos:

-contar con un conocimiento sistematizado del tiempo y de la cultura en la que actuamos

– conocer los ecosistemas en los que intervenimos; ya sea el de los negocios, la familia, la educación, la salud.

-aplicar métodos, estrategias cada vez más pertinentes, para la concreción de los objetivos programados.

Es momento entonces de compartir algunos pormenores de nuestra modalidad de trabajo.

Durante la década del 90 nuestro país fue sacudido por ataques de violencia impensada: una bomba en 1992 detonó en el interior de la Embajada de Israel; pasaron apenas dos años y en  1994, voló el edificio de la AMIA de Buenos Aires.

Es importante conocer los ecosistemas en los que intervenimos (Shutterstock)
Es importante conocer los ecosistemas en los que intervenimos (Shutterstock)

Los hechos  acontecidos en nuestro país fueron un sacudón fuerte y, como resilientes empedernidos que somos, nos condujo-a mí y a mi equipo-  a buscar modelos superadores de la incomprensión, la violencia, la intolerancia en la relación entre personas. Así nos "trajo a la mesa" a una figura de relevancia internacional: Nelson Rolihlahla Mandela, por sus intervenciones fácticas en favor de la paz y la igualdad entre personas.

Estudiando específicamente su labor nos encontramos gratamente con coincidencias teórico-prácticas que nos emparentan. En consecuencia, nos centramos en investigar la obra de Nelson Mandela a lo largo de los años. Nos empeñamos en aprovechar los resultados que obtuvo estudiando su posible aplicación al mundo de los negocios, la salud, la educación, la familia y con cada individuo dispuesto a aprender, reaprender y seguir aprendiendo en pos de su bienestar personal ; favoreciendo así el bienestar de quienes lo rodean.

Sistematizamos esta exhaustiva investigación entre en los años  2010- 2014, período en el que gestamos lo que denominamos el “Efecto Mandela©”. Todo efecto es la resultante de una causa o de multiplicidad de causas que lo preceden y originan. En la vida de Mandela es fácil de captarlo.

Involucrado en la lucha armada, aceptándola como solución a los problemas sociales, culturales y raciales de su país permaneció 27 largos años en la cárcel. Al ser liberado, su camino no fue el rencor, ni la venganza, ni la guerra.  Eligió una filosofía del encuentro, el entendimiento entre las partes, tal como pudimos apreciar que fue capaz de hacerlo, en varios de sus libros biográficos y en la reveladora película "Invictus", supervisada por él mismo.

Nelson Mandela luego de salir de prisión donde permaneció 27 años. Fue presidente de Sudáfrica entre 1994 y 1999
Nelson Mandela luego de salir de prisión donde permaneció 27 años. Fue presidente de Sudáfrica entre 1994 y 1999

Mandela es un testimonio fáctico cuya biografía ilustra su valiente cambio de paradigma, por otro diametralmente opuesto, con el consiguiente efecto logrado sobre su persona y en los demás actores necesarios para la concreción de su proyecto.

Mandela propuso la abolición del Apartheid y una relación pacífica entre hombres blancos y negros en su disgregada patria africana; parecía un imposible en aquel momento. Él lo consiguió, comenzando nada más y nada menos que por su propia transformación.

¿Qué nos emparenta con Mandela?

En primer lugar la mutua relevancia otorgada a las relaciones interpersonales; a esas que se modifican gracias a un estilo de liderazgo diferente, en cualquier núcleo humano al que nos refiramos.

¿Qué principio esencial compartimos con Mandela? Coincidimos cuando afirmamos juntos que de las disonancias y de la disfuncionalidad entre personas – o entre países-  sólo deviene la incomprensión, la rivalidad, el odio y la destrucción.

La transformación de las discrepancias en la concordancia es la clave del éxito.
La práctica de la búsqueda de equilibrio en las relaciones interpersonales y sus resultados positivos nos muestran su validez y conveniencia
La práctica de la búsqueda de equilibrio en las relaciones interpersonales y sus resultados positivos nos muestran su validez y conveniencia

La práctica de la búsqueda de equilibrio en las relaciones interpersonales y sus resultados positivos nos muestran su validez y conveniencia

Mandela ha sido fuente de inspiración a la que le hemos sumado nuestra propia creatividad, experiencia, investigaciones y elaboraciones teórico-prácticas. Hemos deducido métodos y estrategias propias con el consiguiente efecto producido por su aplicación. Así Mandela expresó : "Que tus decisiones sean el reflejo de tus esperanzas, no de tus miedos".

*Adela Meikler es Licenciada en Ciencias de la Educación y Psicopedagogía (UBA); Doctora en Psicología con orientación en Filosofía (USAL).  Y directora académica de BA, asesoría en el Desarrollo del Capital Humano. 

 

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