Hace algunos meses la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR) informó sobre la finalización de los trabajos de limpieza de algunos de los márgenes de la cuenca. Según información oficial las actividades se concentraron en la localidad de Villa Celina, en donde se limpiaron unos 1200 metros de costa con la participación de unos 500 trabajadores munidos de la tecnología y la maquinaria necesaria para el desmalezado, la limpieza y el acopio de basura.

Del comunicado se desprendía que entre los inconvenientes para llevar a cabo la tarea, el más importante era, sin dudas, "la gran cantidad de residuos voluminosos, basura quemada, animales muertos y neumáticos en desuso" que se encontraron.

También colaboraron miembros y personal de distintas cooperativas de La Matanza, Esteban Echeverría y Lanús. ACUMAR dice que "la limpieza de márgenes permanente contribuye positivamente a evitar que más residuos caigan al río, de donde se retiran mensualmente un promedio de 300 toneladas de basura".

Así es el basural de Villa Celina
Así es el basural de Villa Celina

Sin embargo, una parte de los vecinos de Villa Celina lo viven de una manera distinta. Ninguno desmerece la sana intención de ACUMAR y el esfuerzo que hace el municipio por mejorar la recolección de residuos. Pero sienten que lo que queda por hacer es titánico y estructural. Y añaden que vivir en una zona pobre aumenta la brecha y los inconvenientes. Como hace años, los vecinos siguen denunciando que apenas se reciente el servicio de recolección la aparición de un basural improvisado es solo una cuestión de días.

Y no se trata de la mera acumulación de residuos y contenedores desbordados. Se trata de olores nauseabundos, de caminos intransitables y de ratas en las calles. Cargar culpas sobre la conducta de los vecinos suele ser, en estos casos, un mecanismo que, aunque poco ingenioso, es muy utilizado.

Autos abandonados, una postal común en ese basurero del Conurbano
Autos abandonados, una postal común en ese basurero del Conurbano

En cualquier ciudad del mundo, cuando se combinan la pobreza y la falta de expectativas con la deficiencia en la recolección de residuos, el resultado siempre es el mismo: nace un basural clandestino.

No se trata de un tema sencillo ni mucho menos. Si no nuestro país no tendría cinco mil basurales a cielo abierto a lo largo de todo su territorio. Tampoco puede convertirse en un torneo de reparto de culpas.

Los vecinos de Villa Celina buscan alternativas para solucionar el problema de la basura
Los vecinos de Villa Celina buscan alternativas para solucionar el problema de la basura

Villa Celina es Conurbano, es La Matanza, es Argentina. La pobreza, la basura y las desigualdades deben ser un problema de todos. Alguno tirará por ahí que la gestión municipal no busca alternativas para solucionar el problema de la basura. El municipio refutará con argumentos igual de serios. Y así sigue la bola rodando.

Alejado de los debates institucionales, el vecino de Villa Celina se sigue sintiendo ciudadano del infierno. Escucha las explicaciones pero no entiende muy bien si su problema es responsabilidad de ACUMAR, o de alguna autoridad nacional, provincial o municipal. Solo se resigna a protestar cuando puede y a sufrir cuando observa perros, cartoneros y niños transitando por entre los olores, los metales oxidados y los focos inminentes de enfermedades.

Además de residuos voluminosos, basura quemada y animales muertos, hay gran cantidad de neumáticos en desuso
Además de residuos voluminosos, basura quemada y animales muertos, hay gran cantidad de neumáticos en desuso

La basura y la pobreza combinadas conforman un cóctel peligroso que pone en riesgo la vida misma de cualquier comunidad vulnerable. No es un problema de organismos ni reparticiones. Es una calamidad que debemos abolir entre todos con herramientas ambientales, sanitarias y, fundamentalmente, humanas.

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