El método coreano para lavar el cabello: cómo aplicarlo y qué recomiendan los dermatólogos

La propuesta se basa en retirar sebo y residuos con movimientos suaves, seguido de un enjuague completo y un secado que limite el daño

Ilustración en acuarela de una persona de espaldas que se lava el cabello bajo el agua de una ducha, junto a azulejos y una cortina de baño.
El cuero cabelludo concentra la acumulación de grasa, células muertas y restos de productos. (Imagen Ilustrativa Infobae)
Guardar

El lavado del cabello puede enfocarse en el cuero cabelludo sin descuidar la fibra capilar. Una rutina difundida desde Corea del Sur pone el acento en limpiar con suavidad, retirar residuos y ajustar la frecuencia a necesidades de cada persona.

La propuesta parte de considerar el cuero cabelludo como una zona de piel que requiere atención específica. La revista Vogue recogió explicaciones de María Altur, profesional del área de comunicación del sector cosmético, quien señaló que estas rutinas atienden la acumulación de residuos, sebo, hidratación y sensibilidad, además de la limpieza del largo del cabello.

PUBLICIDAD

El planteamiento coincide con recomendaciones de la Academia Americana de Dermatología (AAD). La institución aconseja aplicar el shampoo sobre el cuero cabelludo, donde se acumulan grasa, células muertas y restos de productos, en lugar de extenderlo por todo el largo. Así se busca limpiar la raíz y reducir el resecamiento de la fibra.

Infografía con dibujos de una mujer lavándose el cabello, folículos capilares, masajes, secado con toalla y textos con recomendaciones.
La rutina coreana prioriza una limpieza suave desde las raíces. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La AAD también recomienda elegir la frecuencia según la rapidez con que el pelo se ensucie o engrase, no con una regla idéntica para todos los tipos de cabello.

La rutina coreana descrita por Altur incorpora, después del shampoo, tratamientos de enjuague dirigidos al cuero cabelludo. Pueden incluir fórmulas para retirar acumulaciones, aportar sensación de frescura o aliviar molestias, de acuerdo con sus ingredientes. No obstante, esa clase de producto no sustituye una evaluación médica si aparecen picor persistente, dolor, descamación marcada o enrojecimiento.

PUBLICIDAD

Una mujer lava su cabello con espuma bajo el agua de la ducha en un baño con azulejos blancos.
El shampoo se aplica principalmente sobre el cuero cabelludo y no sobre todo el largo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La temperatura y fricción pueden modificar el resultado

Otro de los puntos habituales de esta práctica es el uso de agua tibia, junto con un masaje suave realizado con las yemas de los dedos. La orientación busca evitar una limpieza agresiva y asegurar que el shampoo llegue a zonas como la nuca y detrás de las orejas, que pueden quedar fuera del lavado habitual.

La información clínica de DermNet, recurso dermatológico internacional, indica que el agua caliente puede resecar el cabello y el cuero cabelludo. También aconseja masajear suavemente el shampoo durante unos 30 segundos y enjuagar de forma completa.

Mujer con camiseta blanca seca su cabello castaño y húmedo con una funda de almohada blanca frente al espejo de un baño.
El agua tibia ayuda a limitar la resequedad durante el lavado. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En el caso de un cuero cabelludo graso, una segunda aplicación puede ser necesaria; no se plantea como un paso obligatorio para todas las personas.

El cuidado posterior también importa porque el pelo mojado es más vulnerable al daño mecánico. La AAD sugiere desenredarlo con delicadeza y retirar el exceso de agua sin frotarlo de manera enérgica. Para cabello fino o liso, sitúa el acondicionador en las puntas; para cabello seco o rizado, lo extiende a todo el largo.

Vista trasera de una persona con cabello largo y oscuro aplicando líquido con un gotero en el cuero cabelludo. Se ven sus manos y una camisa clara.
La frecuencia del lavado depende de la producción de sebo y del tipo de cabello. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una guía práctica sin convertirla en una regla universal

La rutina puede trasladarse a pasos sencillos, siempre que se adapte a la textura del pelo, producción de sebo y respuesta de la piel:

  • Mojar bien el cuero cabelludo y el cabello con agua tibia.
  • Distribuir una cantidad moderada de shampoo sobre las raíces.
  • Masajear con las yemas, sin rascar con las uñas ni ejercer fricción intensa.
  • Enjuagar hasta que no queden restos y aplicar acondicionador según el tipo de pelo.
  • Usar, si se desea, un tratamiento de enjuague para el cuero cabelludo después del shampoo y seguir sus indicaciones de uso.
  • Secar con presión suave de una toalla y limitar la exposición a calor intenso.
Una persona se inclina sobre un lavabo blanco y se lava el cabello oscuro con agua y champú, con una mano con pulsera dorada visible.
El enjuague completo elimina los residuos que permanecen después del shampoo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La frecuencia tampoco tiene una respuesta única. La AAD señala que una persona con cabello liso y cuero cabelludo graso puede requerir lavado diario, mientras que quienes tienen pelo seco, grueso, texturizado o rizado pueden espaciarlo más.

En paralelo, DermNet advierte que el lavado excesivo o los tensioactivos agresivos pueden retirar demasiado sebo superficial y favorecer sequedad e irritación.

Una mujer con bata gris se mira en el espejo de un baño mientras sostiene un peine de madera sobre su cabello mojado.
El pelo mojado requiere un desenredado y un secado delicados. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los síntomas persistentes requieren consulta dermatológica

La caspa, dermatitis seborreica y otras afecciones del cuero cabelludo no se resuelven necesariamente con una rutina cosmética.

DermNet identifica la dermatitis seborreica como una condición frecuente, crónica o recurrente, que puede afectar el cuero cabelludo y producir escamas. Su manejo puede incluir shampoo medicados y otros tratamientos indicados por profesionales.

Por eso, una rutina centrada en limpieza suave, enjuague completo y productos adecuados puede servir como cuidado cotidiano, pero la presencia sostenida de molestias o lesiones debe motivar la consulta con un dermatólogo.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD