Cómo atravesar una separación minimizando el impacto emocional en la familia, según un experto

James Sexton analizó en un podcast de Mel Robbins las pautas esenciales para disolver un matrimonio sin destruir los lazos parentales. El letrado remarcó que reconstruir proyectos individuales y atender la salud mental tras la ruptura resultan pasos fundamentales

Ilustración en acuarela de una mujer y un hombre sentados en un sofá frente a una mesa con papeles, gafas y dos tazas.
La falta de diálogo oportuno incrementa el malestar acumulado y el costo emocional en la relación (Imagen Ilustrativa Infobae)
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James Sexton propone una mirada emocional sobre el divorcio y sus efectos familiares en una conversación con Mel Robbins para The Mel Robbins Podcast.

El abogado estadounidense especializado en derecho de familia y divorcios explicó cómo reconocer el deterioro de una relación, atravesar la ruptura y reconstruir la vida cotidiana después de la separación.

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La conductora presentó la entrevista como una guía destinada tanto a quienes consideran terminar un matrimonio como a las personas que acompañan a familiares o amistades en esa situación. Sexton sostuvo que el sufrimiento puede ser inevitable, aunque insistió en que las consecuencias más dañinas pueden reducirse: “El dolor no es opcional, pero el daño sí lo es”.

El diálogo puso el foco en los aspectos emocionales de una ruptura, en la convivencia cuando hay hijos y en el duelo posterior. Para el entrevistado, la separación no debe entenderse como un hecho que define por completo a una persona, sino como una etapa dentro de una historia más extensa.

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Cuando el vínculo deja de ser seguro

Un hombre con chaleco y corbata está sentado frente a un micrófono de mesa, una carpeta abierta y un vaso con agua
James Sexton analizó el impacto emocional del divorcio durante una conversación con Mel Robbins (Captura de video de The Mel Robbins Podcast)

El abogado diferenció una relación rota de otra que quedó desatendida por el paso del tiempo. La primera supone problemas profundos que impiden sostener el vínculo; la segunda, en cambio, puede mostrar distancia, automatismos y falta de conversaciones, sin que necesariamente haya una decisión tomada.

Entre las situaciones que consideró más graves, mencionó el abuso físico, emocional o económico: “No se puede amar a alguien si no se está a salvo”. También incluyó los casos en que una persona descubre que su pareja ocultó aspectos centrales de su vida, como una relación paralela, una familia desconocida o problemas financieros.

Además, señaló que una relación puede volverse inviable cuando se repiten conductas hirientes sin cambios concretos. Según explicó, las disculpas pierden valor si dan paso a nuevas faltas e incluyó a los matrimonios que llevan a una persona a sentirse cada vez más limitada, silenciosa o alejada de su propia identidad.

El silencio puede convertir la distancia en una ruptura

Ilustración en acuarela de una mujer y un hombre sentados a una mesa de madera con dos tazas y una planta en una cocina.
La decisión de sostener un matrimonio conflictivo solo por los hijos expone a los menores a dinámicas de hostilidad (Imagen Ilustrativa Infobae)

Antes de que aparezca la idea del divorcio, muchas parejas atraviesan una etapa de apatía. Lo definió como un momento en el que no predominan las peleas, sino una sensación de vacío: los integrantes conviven, resuelven tareas y asuntos familiares, pero dejan de interesarse por la vida del otro.

En ese escenario, propuso que las parejas revisen sus hábitos y se pregunten si responden a una elección actual o a una costumbre que se mantuvo sin discusión. “¿Es por diseño o por defecto?”, planteó al referirse a las rutinas compartidas, desde los horarios hasta la forma de conversar o pasar el tiempo libre.

Para Sexton, la falta de diálogo aumenta el costo emocional de los problemas. “La conversación que estás evitando es la más barata que tendrás”, sostuvo. La frase apunta a que afrontar una incomodidad a tiempo puede evitar que el malestar se acumule hasta transformarse en un conflicto más difícil de procesar.

La decisión de terminar una relación abre un proceso de duelo

Ilustración de una mujer frente a una ventana con una taza, rodeada por cajas de cartón con letreros y muebles dispersos.
La etapa posterior a la separación exige retomar intereses propios y recibir asistencia práctica de las amistades (Imagen Ilustrativa Infobae)

El abogado describió seis momentos que pueden aparecer alrededor de un divorcio:

  1. La insatisfacción que todavía no se vincula con el matrimonio
  2. La separación aparece como una posibilidad.
  3. La decisión
  4. Las acciones concretas
  5. Un período de mayor intensidad
  6. La etapa posterior al cierre

Según su explicación, el final formal de una relación no implica que el impacto emocional se resuelva de inmediato. “El papeleo se termina más rápido que el sistema nervioso”, expresó. A su juicio, la tristeza, el enojo y la incertidumbre suelen persistir después de que una pareja deja de convivir.

Sexton advirtió sobre la tendencia a usar la rabia como una forma de evitar el dolor. Consideró que negar la importancia de un matrimonio que terminó puede impedir elaborar la pérdida: “El duelo no prueba que el amor haya fracasado; prueba que el amor importó”.

Los hijos observan el modelo de relación de sus padres

Un hombre de camisa, chaleco y corbata habla frente a un micrófono situado sobre una mesa junto a unos documentos y un vaso de agua
James Sexton analizó el impacto emocional del divorcio y afirmó que el daño se puede mitigar aunque el sufrimiento sea inevitable (Captura de video de The Mel Robbins Podcast)

Uno de los temas centrales fue la idea de continuar en una pareja únicamente por los hijos. Cuestionó esa decisión cuando el hogar está marcado por hostilidad, desprecio o desconexión. En su planteo, los menores no solo registran si sus padres siguen juntos, sino también cómo se tratan entre sí.

“El divorcio termina un matrimonio, no una familia”, señaló. Desde esa perspectiva, una separación no cancela la responsabilidad compartida de criar y acompañar a los hijos. El entrevistado afirmó que la convivencia conflictiva y la utilización de los menores en disputas entre adultos pueden tener efectos negativos.

También propuso una pregunta para evaluar el vínculo: si una hija o un hijo tuviera una relación idéntica a la de sus padres, ¿sería motivo de alegría o preocupación? Para él, esa comparación permite pensar qué conductas se transmiten dentro de la familia y qué forma de afecto están observando los niños.

Volver a la propia identidad

Ilustración de una niña con mochila que sostiene un dibujo entre una mujer y un hombre en la acera frente a una escuela.
La disolución del vínculo conyugal finaliza el matrimonio legal, pero mantiene la responsabilidad compartida de la familia (Imagen Ilustrativa Infobae)

En la etapa posterior, planteó que muchas personas se concentran en lo que perdieron y dejan de advertir los recursos que aún conservan. Por eso, recomendó recuperar intereses, vínculos y actividades que habían quedado relegados durante el matrimonio, como una forma de reconectar con la identidad individual.

El entrevistado resumió esa posibilidad con una idea dirigida a quienes atraviesan una separación: “Nunca es tarde para convertirse en quien uno es”. Afirmó que la experiencia puede ayudar a reconocer qué dinámicas ya no se desean repetir y qué expectativas se buscan construir en futuros vínculos.

La conversación también abordó el rol de las personas cercanas y sugirió que familiares y amistades ofrezcan ayuda concreta, en lugar de frases generales. Según explicó, acompañar a alguien en duelo puede implicar escuchar, compartir tiempo o facilitar tareas cotidianas, sin imponer una interpretación sobre lo ocurrido.

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