Cuál es la forma idea de limpiar una tabla de cortar que quedó impregnado el olor del ajo

Organismos sanitarios aconsejan diferenciar los equipos destinados a carnes, aves y pescados del resto de los ingredientes que se consumirán sin cocción

Manos de una persona cortando ajo sobre una tabla de madera con limones, verduras y un frasco de aceite en la mesada.
El lavado con agua caliente y detergente elimina los residuos de ajo en la tabla. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Un olor persistente a ajo en la tabla puede trasladarse a frutas, pan u otros alimentos que se corten después. Eliminar los restos y lavar correctamente la superficie ayuda a evitar esa transferencia de aromas y, sobre todo, a mantener condiciones seguras durante la preparación de comidas.

El problema no se limita a una cuestión de sabor. Las tablas, cuchillos y mesadas que entran en contacto con alimentos requieren limpieza entre usos.

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La Organización Mundial de la Salud (OMS) incluye esa práctica dentro de sus cinco claves para alimentos más seguros. Mantener la limpieza, separar crudos y cocidos, cocinar por completo, conservar temperaturas seguras y usar agua e ingredientes seguros.

Infografía con ilustraciones de tablas de picar, ajos, limones, carne y pan que explican pasos de limpieza y manejo de utensilios.
La sal gruesa y el limón ayudan a reducir los olores persistentes en la superficie. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El primer paso es retirar residuos con agua y detergente

La forma más directa de atender una tabla después de picar ajo es lavarla con agua caliente y detergente, con atención a toda la superficie y a las zonas de corte. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) aconseja lavar tablas, platos, utensilios y mesadas con agua caliente jabonosa después de preparar cada alimento y antes de continuar con otro.

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Cuando la tabla sea apta para lavavajillas, un ciclo caliente permite limpiar el utensilio según las indicaciones de su fabricante. Si el lavado es manual, conviene enjuagar y secar por completo una vez terminada la limpieza. La humedad retenida puede dificultar el almacenamiento de la tabla, especialmente en las fabricadas con madera.

Para los olores que persisten tras el lavado, la guía publicada por Martha Stewart, sitio especializado en tareas domésticas, recoge una alternativa doméstica basada en sal gruesa y limón.

Primer plano de manos picando ajo con un cuchillo de chef sobre una tabla de madera clara. Se ven un bulbo de ajo entero y dientes ya picados.
El secado completo evita que la humedad quede retenida en las tablas de madera. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El procedimiento consiste en espolvorear sal sobre la tabla —o sobre medio limón— y frotar la superficie con el cítrico como si fuera una esponja. Después, corresponde retirar los restos con agua y detergente y dejar que la tabla se seque totalmente.

  • Usar sal gruesa sobre la zona que estuvo en contacto con ajo.
  • Frotar con medio limón, sin dejar residuos de pulpa en las ranuras.
  • Lavar luego con agua caliente y detergente.
  • Secar la tabla antes de guardarla o de volver a usarla.

Este método se plantea para reducir el aroma que deja el ajo. No reemplaza el lavado ni las medidas de higiene necesarias cuando la superficie también estuvo en contacto con alimentos crudos de origen animal.

Una cabeza de ajo entera y varios dientes de ajo sueltos, algunos pelados, sobre una mesa de madera junto a un paño y recipientes.
Las tablas para carnes, aves y pescados se mantienen separadas de las destinadas a frutas y verduras. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Separar las tablas reduce el riesgo de contaminación cruzada

Un olor intenso puede ser molesto, pero la prioridad debe ser impedir el paso de microorganismos desde carnes, aves, pescados, mariscos o huevos crudos hacia productos que se comerán sin cocción.

La OMS indica que las tablas y utensilios usados con carnes crudas no deben reutilizarse con alimentos listos para consumir, como frutas y verduras, sin una limpieza y desinfección completas previas. También recomienda asignar equipos distintos a cada tipo de alimento.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La FDA recomienda lavar las superficies después de preparar cada alimento. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En una cocina doméstica, esa separación puede resolverse con una tabla destinada a alimentos crudos y otra para vegetales, frutas, pan o preparaciones ya cocidas. Si solo hay una, el orden importa. Primero se preparan los alimentos listos para consumir; después, los productos crudos. Tras estos últimos, la superficie debe lavarse antes de volver a emplearse.

La FDA también recomienda usar una tabla para frutas y verduras frescas y otra diferente para carne, aves y mariscos crudos. Si no es posible, el organismo señala que se preparen primero las frutas y verduras y se lave cuidadosamente la tabla con agua caliente y jabón antes de manipular los productos crudos.

Mujer con delantal y jersey lava tabla de cortar de plástico blanca en fregadero de metal con esponja, agua y jabón, cerca de una ventana.
La OMS incluye la limpieza y la separación de alimentos entre sus claves para una preparación segura. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las grietas y surcos profundos son una señal para reemplazarla

El estado de la tabla determina qué tan fácil resulta limpiarla. Las ranuras profundas, grietas y superficies muy desgastadas acumulan residuos y son difíciles de higienizar. La FDA recomienda reemplazar las tablas excesivamente gastadas, ya sean de plástico, acrílico no poroso o madera, porque las bacterias pueden crecer en surcos y fisuras difíciles de limpiar.

La revisión periódica permite detectar esos daños antes de que el utensilio se convierta en un punto de contaminación. Mantener la tabla limpia, seca y en buen estado ofrece una respuesta práctica frente al ajo persistente y, a la vez, respalda una preparación de alimentos más segura.

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