Más allá de la ropa: 7 textiles que deben limpiarse más seguido y cómo realizarlo

Una revisión de los elementos presentes en dormitorios, salas y cocina permite organizar su cuidado sin ignorar instrucciones específicas ni condiciones como manchas, mascotas o enfermedades

Una mano sostiene una sábana de color verde sobre una cama con tres almohadas al fondo.
La limpieza periódica de los textiles del hogar depende del uso, la suciedad visible y las instrucciones de cada pieza. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La rutina de lavado suele concentrarse en la ropa de uso diario, pero siete textiles del hogar también requieren una limpieza periódica.

La frecuencia debe ajustarse a su uso, a la suciedad visible y, ante todo, a las indicaciones de cuidado de cada pieza.

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1. Los protectores de colchón acumulan humedad bajo las sábanas

Una cama armada con un protector de colchón blanco, una almohada con funda con cremallera y un banco de madera con sábanas dobladas.
Los protectores de colchón retienen humedad, sudor, aceites corporales y derrames bajo las sábanas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El protector o acolchado del colchón queda cubierto por las sábanas y por eso puede pasar inadvertido. Sin embargo, está expuesto al sudor, aceites corporales y derrames que atraviesan la ropa de cama.

Una pauta práctica es lavarlo al menos una vez al mes y adelantar el lavado tras un accidente, una mancha o si los animales domésticos suben a la cama.

Antes de elegir el ciclo, conviene revisar la etiqueta: la Organización Internacional de Normalización (ISO) establece símbolos internacionales para comunicar los cuidados textiles.

2. Las fundas removibles de los muebles también se pueden lavar

Salón de estilo clásico con paredes verdes, dos ventanas, cortinas, sofá estampado floral, dos cojines, sillón rosa, mesa auxiliar y una alfombra.
Las fundas removibles de sofás y sillones permiten higienizar los muebles sin lavar sus rellenos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las cubiertas de sofás y sillones reciben contacto frecuente de manos, ropa y mascotas. Retirarlas para lavarlas permite atender esa superficie sin intervenir el relleno o la estructura del mueble.

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La posibilidad de hacerlo en lavarropas, la temperatura y el secado dependen de la composición del tejido y de las instrucciones del fabricante.

Si hubo una persona enferma en casa, no se debe sacudir el textil antes de tratarlo: la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda evitar esa práctica con ropa de cama y prendas potencialmente contaminadas.

3. Los almohadones decorativos requieren atención más allá de su funda

Dos manos sostienen y cierran la cremallera de una funda protectora blanca sobre una almohada.
Los almohadones decorativos acumulan suciedad y requieren cuidados distintos según sus fundas y materiales internos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los almohadones de salas y dormitorios se desplazan de un lugar a otro y se manipulan con regularidad. Sus fundas suelen poder separarse del relleno, aunque no todos los rellenos admiten el mismo método de lavado.

Una referencia útil es limpiarlos cada 3 a 6 meses y hacerlo antes cuando hay niños, mascotas, manchas u olor persistente. El programa elegido debe ser compatible con el material; conservar la etiqueta ayuda a evitar encogimientos, decoloración o deformaciones.

4. Las faldas de cama juntan pelusa y restos cerca del suelo

Cama grande con ropa blanca, dos mesas de noche con lámparas, una planta en cesta de mimbre, una alfombra y un sillón cerca de la ventana.
Las faldas de cama concentran pelusa y residuos por su cercanía con el suelo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La tela que rodea la base de la cama rara vez se ve al cambiar las sábanas, aunque permanece próxima al piso y puede retener pelusa y residuos. Lavarlas cada 3 a 6 meses permite incorporarlas a una rutina de textiles del dormitorio.

Es conveniente retirar primero el polvo suelto y confirmar si la pieza admite lavado mecánico. Cuando el tejido requiere lavado a mano o limpieza especializada, la etiqueta debe prevalecer sobre cualquier calendario general.

5. Las cortinas retienen polvo y pelo en los ambientes

Salón moderno con sofá beige, mesas de centro de madera y alfombra. Pared de madera y gran ventanal con cortinas claras por donde entra la luz del sol.
Las cortinas retienen polvo y pelo, especialmente en los ambientes de uso frecuente. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las cortinas están expuestas a partículas presentes en el aire, así como a polvo y pelo. Para las de zonas de uso intenso, puede considerarse una limpieza trimestral; en otras habitaciones, una frecuencia anual puede ser suficiente.

Antes de desmontarlas, hay que verificar la etiqueta y el sistema de sujeción. Las piezas que no admiten lavadora pueden requerir aspirado o limpieza indicada para su tipo de fibra, sin aplicar una técnica que el material no autorice.

6. Los edredones necesitan lavado aunque tengan cubierta

Un hombre y una mujer sonrientes, de pie a cada lado de una cama blanca, extienden un edredón estampado con motivos verdes, dorados y blancos.
Los edredones necesitan limpieza regular aunque estén protegidos por una cubierta exterior. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una funda exterior reduce el contacto directo, pero no elimina por completo la exposición del edredón al sudor, aceites corporales y polvo. Si se usa con cubierta, puede lavarse aproximadamente cada 3 meses; si se emplea sin ella, la frecuencia puede aumentar hasta cada dos semanas.

Por su volumen, es importante comprobar la capacidad del tambor y seguir las instrucciones de secado. La OMS señala que, en contextos de atención de personas enfermas, las prendas y textiles deben secarse por completo tras el lavado.

7. Las agarraderas de cocina entran en contacto con residuos de alimentos

Manos enguantadas sujetan una bandeja de galletas de avena, chocolate y canela crudas sobre un horno encendido con la puerta abierta.
Las agarraderas y los guantes de cocina entran en contacto con residuos y deben secarse completamente antes de reutilizarse. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las agarraderas y guantes de tela protegen las manos del calor, pero pueden ensuciarse por el contacto con superficies y recipientes de cocina. Lavarlos una vez por semana o cuando presenten suciedad visible permite incorporarlos a la higiene habitual del área.

Deben limpiarse tanto la cara externa como la interna, si la tienen. Antes de reutilizarlos, hay que asegurarse de que estén totalmente secos y conservar su capacidad de aislamiento térmico.

Para todos estos objetos, el criterio central es combinar la frecuencia sugerida con el estado real del textil y su etiqueta de cuidado. En situaciones de enfermedad en el hogar, la OMS recomienda lavar los artículos por separado, no sacudirlos y usar agua tibia o caliente con detergente, según las posibilidades y el material.

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