La huella verde de los hoteles en Sudamérica: cuáles son las claves de una estadía más consciente

Un informe destaca los casos que hoy trazan el camino de la sustentabilidad en la región. Metas ambientales, reducción de emisiones, eficiencia energética y programas de impacto social impulsan cambios que empiezan a redefinir la experiencia del alojamiento

Personas en la recepción de un hotel con muebles de madera, plantas, paneles solares al fondo y una estación de carga eléctrica.
La hotelería sustentable en Argentina, Uruguay, Chile y Paraguay pasó a integrar la operación, la estrategia comercial y el vínculo con la comunidad. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Hospedarse ya no significa solo descansar. En varios hoteles de Sudamérica, la experiencia empieza a medirse también por su huella verde: menos emisiones, más eficiencia energética, vínculos más estrechos con la comunidad y prácticas que buscan reducir el impacto ambiental sin resignar confort.

A simple vista, casi nada cambia para el huésped. La habitación sigue impecable, el lobby mantiene su ritmo y el desayuno llega a horario. Pero detrás de esa escena familiar se despliega una transformación silenciosa que empieza a redefinir qué significa alojarse.

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La sustentabilidad dejó de ser una etiqueta atractiva para convertirse en una práctica concreta, visible en la operación diaria, en la gestión de los recursos y en el vínculo de los hoteles con su entorno. La nueva hospitalidad pone el foco no solo en disminuir el daño, sino también en generar un impacto positivo, con iniciativas que combinan metas ambientales, reducción de emisiones, eficiencia energética e inclusión social.

Un vestíbulo de hotel con mostrador de madera, contenedores de reciclaje, plantas verdes, terminal de carga eléctrica y repisas con artesanías.
La operación diaria de la hotelería incorpora metas ambientales, reducción de emisiones y programas sociales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En la región, los casos de Argentina, Uruguay, Chile y Paraguay marcan la hoja de ruta de una sustentabilidad hotelera que ya no es aspiracional, sino medible, auditable y parte de la experiencia cotidiana. La nueva era del turismo se construye con porcentajes de reducción, certificaciones, empleo formal, energías limpias y cambios palpables dentro y fuera de cada hotel.

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Una tendencia que combina ambiente, comunidad y negocios

En Sudamérica, varios establecimientos empezaron a mostrar que la sustentabilidad no se limita al ahorro de recursos: también alcanza al empleo, la inclusión, la innovación y la medición concreta del impacto.

Una de las claves de este proceso es que la sostenibilidad dejó de presentarse solo como discurso institucional y empezó a expresarse en decisiones medibles. En el caso de Argentina, la Asociación Hoteles de Turismo (AHT) es la encargada de certificar y de supervisar las buenas prácticas sustentables.

Una de las muestras de ese compromiso es el acompañamiento al Concurso de Hotelería Sustentable – Hoteles más Verdes, un certamen regional que reconoce y premia tanto a los alojamientos turísticos como a ideas innovadoras que integran los principios de sustentabilidad en la cadena de valor hotelera de Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay.

El concurso, de alcance regional, está dirigido a establecimientos y a estudiantes universitarios y terciarios vinculados al turismo. Su propósito es impulsar la innovación y la gestión sostenible, reconociendo proyectos que contribuyen al equilibrio entre el turismo, el cuidado ambiental, el desarrollo económico local y la inclusión sociocultural en el sector hotelero.

Para la selección de los cuatro finalistas, el jurado evalúa la presentación y diseño del trabajo, la coherencia con los objetivos de gestión hotelera sustentable, el grado de concreción y aplicabilidad, los resultados obtenidos con indicadores verificables, y la ejemplaridad del proyecto para el sector.

Cabañas con techo de paja bordean una pasarela de madera sobre un río, con personas caminando en un sendero y montañas verdes de fondo.
La nueva era del turismo se construye con porcentajes de reducción, certificaciones, empleo formal, energías limpias y cambios palpables dentro y fuera de cada hotel. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En esa línea, en la categoría Acciones que Crean Historia —alojamientos turísticos que integran la sustentabilidad en su gestión diaria— el Hilton Buenos Aires pone el foco en una mirada integral que combina gestión ambiental y compromiso social: tiene una estación de carga para vehículos eléctricos, migró a energía eléctrica 100% renovable y aplicó esquemas de economía circular que permitieron reducir un 60% los desechos enviados a disposición final mediante separación en origen.

Ese mismo caso muestra otro rasgo de la nueva etapa del sector: la sustentabilidad también se conecta con la relación entre el hotel y su entorno. En ese sentido, se sumaron acciones que van desde la donación de frascos de yogur de vidrio al Banco de Leche Materna de un hospital público hasta herramientas para que clientes corporativos midan el impacto de sus eventos. Entre ellas aparece la LightStay Meeting Calculator, una plataforma que permite calcular la huella de carbono de encuentros empresariales y acompañar procesos de compensación con alternativas globales y locales.

La presencia de este tipo de instrumentos refleja un cambio de demanda en el mercado corporativo, un segmento que gana peso en la agenda de sustentabilidad de la hotelería. Ya no se trata solo de ofrecer una estadía con menor consumo de recursos, sino de responder a empresas que empiezan a exigir métricas, reportes y trazabilidad ambiental.

Piscinas de agua termal con personas, edificaciones de madera con paneles solares y vegetación frente a montañas nevadas.
El mercado corporativo impulsa la hotelería sustentable con una demanda creciente de métricas, reportes y trazabilidad ambiental. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En Chile, el caso de Mandarin Oriental Santiago refuerza esa idea. El 80% de los eventos corporativos que se realizan en el hotel exige reportes de huella de carbono y certificaciones para contratar el servicio. Ese dato muestra hasta qué punto la sostenibilidad pasó a ser parte de la lógica comercial del negocio. A partir del monitoreo de emisiones con la plataforma Greenview, se logró reducir su huella de carbono total más de 26% en un año.

La experiencia chilena suma otros indicadores concretos. El 100% de la electricidad que consume el hotel proviene de fuentes renovables no convencionales. A eso se agregan una baja del 60% en el consumo de gas natural y una reducción del 20,4% en el consumo de agua frente al año anterior. También cuenta con una huerta de 290 metros cuadrados alimentada con energía solar y un apiario que provee hierbas frescas y miel. El establecimiento opera, además, con un estándar libre de plásticos de un solo uso.

En Uruguay, el caso de Aguasol Hotel Termal, en Salto, incorpora una dimensión social más visible. La propuesta presentada para el concurso se centró en el trabajo ambiental y comunitario junto a niños de Aldeas Infantiles SOS. Se firmó un convenio con la organización para dar el primer empleo formal en el sector turístico a jóvenes que cumplen 18 años. Esa iniciativa vincula el cuidado del recurso termal con generación de trabajo e integración de sectores vulnerables.

Personas en el vestíbulo de un hotel con muebles de madera, plantas en las paredes, ventanales y un techo de madera con tragaluces solares.
La industria turística mundial se encuentra ante una transformación que pone el foco en la regeneración ambiental y social como eje central de su desarrollo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La operación ambiental también aporta elementos concretos a esta tendencia. Utiliza agua termal natural sin químicos, que luego devuelve enfriada al río o reutiliza para riego, y dispone de 180 paneles solares que inyectan excedente de energía a la red pública. A eso se suma la obtención de la Certificación de Oro de Hoteles más Verdes en 2024, un reconocimiento que, permitió estructurar y profesionalizar prácticas que ya estaban en marcha.

El caso uruguayo agrega además un componente poco habitual en la conversación sobre turismo sustentable: la articulación con el ámbito científico y sanitario. El impulso al primer vademécum de aguas minerales medicinales de Uruguay, tras Termatalia 2023, y la utilización de las piscinas del hotel para prácticas de cursos destinados a profesionales de la salud en 2024 amplían el alcance de la sustentabilidad más allá de la operación hotelera tradicional.

Tecnología, certificaciones y huella de carbono, los ejes que ordenan el sector

En Paraguay, Divina Tower Hotel pone el acento en la eficiencia tecnológica. Utiliza inteligencia artificial y domótica para automatizar el encendido de luces según la claridad del día y para que el personal apague de forma remota luces, aires acondicionados y termocalefones después del check-out. También monitorea el consumo eléctrico real con dispositivos de medición conectados a la caja principal y realiza un control cruzado mensual con las facturas de la administración eléctrica.

Ese avance regional coincide con una demanda en expansión, aunque todavía atravesada por dudas sobre qué significa, en términos concretos, un alojamiento sostenible.

Vestíbulo iluminado con un jardín vertical a la izquierda, plantas en maceteros de madera, una recepción y ventanales al fondo.
La sostenibilidad dejó de presentarse solo como discurso institucional y empezó a expresarse en decisiones medibles. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un artículo de Forbes señaló que el 81% de los viajeros consultados en 2021 planeaba alojarse en establecimientos sostenibles en los siguientes 12 meses, mientras que el 87% dijo querer viajar de forma más sustentable. El mismo reporte advirtió sobre la proliferación de etiquetas y programas en un mercado donde no siempre resulta fácil distinguir entre estándares verificables y estrategias de greenwashing.

En ese escenario, marcos comunes como Hotel Sustainability Basics, impulsado por el World Travel & Tourism Council (WTTC), buscan fijar un piso mínimo para el sector. La iniciativa reúne 12 criterios básicos ligados a medición y reducción de energía, agua, residuos y emisiones de carbono, junto con prácticas ambientales y acciones orientadas al beneficio comunitario y la reducción de desigualdades. La lógica apunta a ordenar una transformación que avanza con velocidades distintas, pero que ya forma parte de la agenda central de la hotelería.

Lo que muestran los casos de Argentina, Uruguay, Chile y Paraguay es que la sustentabilidad hotelera empieza a tomar una forma más precisa. Ya no se apoya solo en mensajes aspiracionales: aparece en porcentajes de reducción, certificaciones, herramientas de medición, empleo formal, energías renovables y cambios operativos visibles dentro y fuera de cada hotel.

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