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Cuando el riego no alcanza: por qué el pasto puede estar marrón y seco

Aunque reciba agua suficiente, el césped puede perder color por dormancia, enfermedades, insectos o cortes inadecuados. Recomendaciones de expertos para evitar daños mayores

Ilustración acuarela de un jardín dividido: a la izquierda, césped seco y flores; a la derecha, césped verde con patrón de corte y flores.
La dormancia permite que el césped reduzca su actividad y conserve agua y energía durante olas de calor. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Cuando el pasto pierde color lejos del otoño o invierno, el tono marrón no siempre indica que la hierba murió, sino que puede reflejar un mecanismo de defensa.

Así lo plantea The Spruce, a partir de consultas con especialistas en cuidado del pasto y en línea con recomendaciones de instituciones como la Universidad de California Agriculture and Natural Resources, la Royal Horticultural Society del Reino Unido y la University of Minnesota Extension.

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Infografía con ilustraciones de césped seco y verde, sol, medidor de agua, raíces, insectos, hongos, persona regando, cortacésped, fertilizante y pala.
El pasto puede volverse marrón en verano por dormancia, compactación, thatch, hongos o insectos, por lo que el riego por sí solo no siempre revierte el deterioro y conviene ajustar el corte y el manejo del suelo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La nota recoge la explicación de Susan McIntosh, presidenta de una empresa de cuidado del césped estadounidense, y de Ron Henry, especialista en césped de golf, quienes advierten que el riego suficiente no siempre resuelve el problema.

De acuerdo con McIntosh, una primera clave consiste en identificar el tipo de pasto, ya que la reacción a la temperatura varía según la especie. Se detalló que los céspedes de estación fría, como la festuca, el Kentucky bluegrass y el ryegrass perenne, tienden a entrar en reposo durante períodos de altas temperaturas y escasa humedad.

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Dormancia o estrés: la primera distinción

Vista baja desde atrás de dos pies descalzos sobre césped verde brillante con gotas de rocío, iluminados por el sol.
Las gramíneas de estación fría suelen cambiar a tonos pardos en verano sin morir si el estrés no se prolonga. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esa pausa fisiológica, conocida como dormancia, permite que la planta reduzca su actividad para conservar agua y energía. La University of Minnesota Extension señala que las gramíneas de estación fría pueden adquirir una coloración parda en verano como respuesta al estrés térmico, aunque las raíces y los tejidos de crecimiento permanezcan vivos si el período seco no se prolonga de forma extrema.

En cambio, las variedades de estación cálida, entre ellas Bermuda, Zoysia, St. Augustine y Bahia, suelen desarrollarse mejor en verano. Aun así, se indicó que también pueden mostrar sectores marrones cuando coinciden sequía intensa, suelos pobres o prácticas de mantenimiento inadecuadas. La Royal Horticultural Society sostiene que un pasto debilitado por calor persistente, tránsito frecuente o cortes demasiado bajos pierde capacidad para sostener un crecimiento uniforme.

Lo que el agua no corrige por sí sola

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Las variedades de estación cálida resisten mejor el verano, aunque pueden mostrar parches secos por manejo inadecuado. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según McIntosh, el césped también puede deteriorarse por compactación del suelo, acumulación de material seco conocido como thatch, ataques de insectos y errores en la irrigación. La compactación limita el ingreso de aire, agua y nutrientes a las raíces.

La Universidad de California Agriculture and Natural Resources advierte que el tránsito repetido sobre el pasto puede reducir el espacio poroso del suelo y afectar de forma directa la absorción de humedad, aun cuando el riego parezca suficiente en superficie.

Ron Henry añadió que ciertas enfermedades fúngicas de verano, entre ellas el summer patch, generan manchas secas o marrones que se expanden con rapidez en condiciones de calor. La Penn State Extension describe este cuadro como una enfermedad habitual en gramíneas de estación fría y lo asocia con altas temperaturas del suelo, drenaje deficiente y estrés acumulado.

Señales para detectar plagas y enfermedades

Terreno con zonas de césped, tierra, rocas, hojas secas y una pequeña charca. Al fondo se ven una valla de madera, otra de alambre y árboles.
La compactación del suelo limita el ingreso de aire, agua y nutrientes hacia las raíces. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los expertos consultados por este medio sugieren observar el césped antes de aumentar el riego. McIntosh explicó que una forma simple de detectar larvas, como los grubs, consiste en tirar suavemente del pasto: si se desprende con facilidad, puede existir daño en las raíces. También señaló que la presencia de manchas circulares y olor húmedo o rancio puede orientar hacia un problema de hongos.

La Royal Horticultural Society recomienda revisar si el césped presenta áreas con distinto color, sectores hundidos o sueltos y actividad visible de aves, que a menudo remueven el suelo cuando buscan insectos. La University of Minnesota Extension agrega que no todo parche marrón exige la misma respuesta, porque el exceso de agua puede agravar enfermedades y favorecer nuevos focos de deterioro.

Riego profundo, corte correcto y nutrición

Un rociador de césped negro lanza chorros de agua sobre la hierba verde y mojada. Al fondo se ven arbustos, árboles y una casa.
El exceso de agua puede empeorar hongos y acelerar nuevos focos de daño en el césped. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para prevenir daños mayores, se señaló que los especialistas aconsejan un riego profundo de una a dos veces por semana, con alrededor de 2,5 centímetros de agua en total, aplicado por la mañana. Esa pauta coincide con guías de la Universidad de California, que recomiendan riegos menos frecuentes pero más abundantes para estimular raíces más profundas y resistentes al calor.

Henry también remarcó que conviene ajustar la altura de corte y aumentar la frecuencia del mantenimiento estacional para evitar que se elimine demasiada superficie foliar de una sola vez. La Royal Horticultural Society desaconseja cortar el pasto demasiado bajo en verano, ya que la hoja más larga protege el suelo, reduce la evaporación y amortigua el impacto del sol.

El olor a césped recién cortado es un grito de auxilio para las plantas (Imagen con Inteligencia Artificial)
El riego profundo una o dos veces por semana favorece raíces más profundas y tolerantes al calor. (Imagen con Inteligencia Artificial)

Entre otras medidas preventivas, McIntosh propuso afilar con regularidad las cuchillas de la cortadora, dejar los recortes sobre el césped para devolver nutrientes, evitar la fertilización en días de calor extremo y aplicar control puntual sobre malezas en lugar de herbicidas generalizados. También se consignó la recomendación de Henry de utilizar fertilizantes con mayor presencia de potasio, nutriente vinculado con la tolerancia al estrés en muchas guías agronómicas internacionales.

Airear el suelo, reducir la capa de thatch (también llamado fieltro o colchón), vigilar signos de hongos o insectos y adaptar el manejo al tipo de pasto forman parte de una estrategia más amplia. La University of Minnesota Extension y la Universidad de California coinciden en que el color marrón puede ser transitorio si el césped conserva tejido vivo y recibe cuidados acordes a la estación.

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