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Cómo empezar a ahorrar e invertir: los hábitos que pueden transformar tus finanzas a largo plazo

En La Fórmula Podcast, los especialistas Julieta Tarrés, Elena Alonso, Claudio Zuchovicki y Sergio Fernández analizaron las barreras culturales y las conductas que condicionan la relación con el dinero. Coincidieron en que incorporar conocimientos básicos, ordenar las decisiones cotidianas y sostener una estrategia en el tiempo son claves para construir patrimonio a largo plazo

Especialistas en finanzas y productividad explican en La Fórmula Podcast cómo los conocimientos básicos, la organización y la constancia pueden transformar la relación con el dinero y facilitar el camino hacia el ahorro y la inversión a largo plazo
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En un nuevo episodio de La Fórmula Podcast, Julieta Tarrés, Elena Alonso, Claudio Zuchovicki y Sergio Fernández explicaron por qué a muchas personas todavía les cuesta dar el primer paso para ahorrar e invertir, pese a la creciente disponibilidad de herramientas y recursos. Analizaron los errores más frecuentes al administrar el dinero, la importancia de definir objetivos, el impacto del interés compuesto y el rol que tienen la disciplina y la constancia para construir una estrategia financiera a largo plazo.

Los especialistas señalaron que el principal obstáculo no siempre es económico, sino cultural: la falta de conversaciones sobre el dinero, el desconocimiento de conceptos básicos y la dificultad para mantener hábitos sostenidos influyen en las decisiones de cada persona. Desde la necesidad de perderle el miedo a las inversiones hasta la importancia de ordenar ingresos y gastos, coincidieron en que pequeños cambios sostenidos pueden transformar la relación con las finanzas personales. El episodio completo podés escucharlo en Spotify y YouTube.

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Julieta Tarrés, especialista en educación financiera y divulgadora sobre inversiones y economía personal, ubicó el origen del problema en una característica histórica de la sociedad argentina: la dificultad para hablar de plata. “No se habla de plata en Argentina, es tabú”, afirmó, y definió esa falta de conversación como una de las principales trabas para mejorar la relación con el dinero. “No hablar de plata es como no tener el diagnóstico”, sostuvo.

Para la experta, cuando no existen espacios donde compartir experiencias sobre cómo administrar ingresos, ahorrar o invertir, aumenta el miedo frente a un terreno desconocido. Comparó esa sensación con lo que ocurre cuando “está la luz apagada” y una persona imagina riesgos “por las dudas”. Según explicó, el desconocimiento genera incertidumbre y esa incertidumbre muchas veces termina en inacción.

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Un escritorio de madera con una computadora portátil, una hoja de papel, billetes y monedas de soles peruanos y una taza de café blanca.
Herramientas digitales y aplicaciones facilitan el acceso a inversiones desde el teléfono móvil (Imagen Ilustrativa Infobae)

Tarrés explicó que existe una diferencia entre los temas económicos que ocupan gran parte de la conversación pública y aquellos conocimientos que realmente pueden modificar la vida financiera cotidiana. “Todo lo macroeconómico que no depende de nosotros es lo que nosotros consumimos en los medios”, señaló, aunque advirtió que las mayores dudas aparecen cuando se habla de conceptos básicos como el interés compuesto, los instrumentos de inversión o el funcionamiento del mercado de capitales.

En ese proceso de aprendizaje, destacó al tiempo como el principal aliado. “¿Qué es lo más importante en una inversión? El tiempo, fundamental”, afirmó, y explicó que comenzar temprano puede ser más determinante que buscar una rentabilidad extraordinaria desde el inicio. Para ella, el primer paso es informarse y entender las diferencias entre las alternativas disponibles.

También señaló que la tecnología modificó el acceso a la información financiera y permitió que muchas personas puedan investigar desde el celular herramientas que antes requerían la intervención de especialistas. Sin embargo, advirtió que conocer las opciones no significa tomar riesgos innecesarios: la clave es elegir instrumentos acordes al conocimiento y al plazo disponible.

Elena Alonso, economista especializada en mercados e inversiones, sumó otra dimensión al señalar que en muchas familias estos temas tampoco forman parte de las conversaciones habituales. Para ella, ese silencio ayuda a entender por qué muchas personas, aun teniendo acceso a información y herramientas digitales, siguen sin dar el primer paso para ordenar sus finanzas.

Dos manos de hombre introducen varios billetes de cincuenta dólares estadounidenses en una cartera de cuero negra.
Conversar sobre finanzas personales contribuye a derribar barreras culturales y adquirir nuevos hábitos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Alonso llevó esa idea a un plano práctico y recomendó comenzar por alternativas simples. “Si no soy experto, un fondo común de inversión es el primer paso. La billetera virtual ya es un paso”, explicó, y destacó que “la humildad en las inversiones es fundamental”. Para la especialista, el tiempo durante el cual una persona puede dejar invertido su dinero es una variable decisiva para elegir dónde colocarlo.

Uno de los principales obstáculos que identificó Alonso no es una mala inversión, sino la falta de decisión. “No decidir es muy caro”, resumió al referirse a quienes postergan indefinidamente el momento de empezar por esperar una situación ideal. Esa búsqueda de perfección, sostuvo, puede mantener el dinero inmóvil durante años y hacer perder oportunidades.

Además, cuestionó un hábito frecuente en la administración cotidiana: gastar primero y ahorrar con lo que sobra. “Tiene que ser al revés”, planteó, al defender la idea de separar una parte del ingreso antes de comenzar a consumir. Según explicó, los pequeños gastos repetidos pueden transformarse en pérdidas acumuladas significativas con el paso del tiempo.

En esa línea, también rechazó la idea de que ganar más dinero garantiza automáticamente construir riqueza. “Vos podés poner dos personas, una que gana 10 mil y una que gana dos. Y si el que gana 10 gasta 12 y el que gana dos gasta 800, el que gana dos va a construir riqueza y el que gana 10 va a descapitalizarse y va a terminar fundido. Los ingresos no significan que una persona va a ser más exitosa o más próspera que otra, sino en cómo vas gastando en consecuencia de eso y no al revés”, ejemplificó para mostrar que el comportamiento financiero puede ser más importante que el nivel de ingresos.

Claudio Zuchovicki, economista y analista financiero, coincidió con esa mirada y profundizó sobre la diferencia entre consumo y ahorro. “Consumir es consumir”, afirmó, y definió el ahorro como “transformar tu plata en una inversión productiva a largo plazo”. Para el economista, no se trata simplemente de dejar dinero sin usar, sino de convertirlo en un activo que permita generar capital con el tiempo.

Un sobre blanco abierto muestra numerosos billetes de 100 dólares sobre una mesa de madera, junto a documentos de impuestos con gráficos y las llaves de una casa y un coche.
Separar una parte del ingreso para el ahorro antes de consumir es una de las claves sugeridas por los especialistas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según Zuchovicki, una de las dificultades particulares de Argentina estuvo vinculada a la falta de estabilidad monetaria. “No podés ahorrar si no tenés moneda”, explicó, al señalar que la pérdida de referencia sobre el valor del dinero impulsó durante años decisiones orientadas al consumo inmediato. Sin embargo, sostuvo que la solución no pasa por esperar condiciones ideales, sino por comenzar con los recursos disponibles y sostener el proceso. “El mejor momento de plantar un roble fue hace 20 años”, recordó con un dicho habitual del mundo financiero, para reforzar la importancia de aprovechar el tiempo y la capitalización.

Tarrés, por su parte, analizó que incluso montos pequeños pueden generar grandes diferencias cuando se mantienen durante años. “Es un montón”, respondió al ser consultada sobre la importancia de ahorrar USD 200 mensuales, y vinculó esa estrategia con la necesidad de construir respaldo económico frente a una mayor expectativa de vida y un futuro donde los ingresos laborales pueden reducirse.

La especialista explicó que el interés compuesto funciona especialmente bien cuando existe un horizonte prolongado. “Vos todo lo tenés que pensar en función del tiempo y de lo que vas ahorrando para que eso genere interés en el futuro”, señaló.

Alonso ilustró ese concepto con un ejemplo concreto: explicó que invertir USD 100 mensuales durante 18 años con una rentabilidad anual del 8% permitiría reunir aproximadamente USD 47.000, y que mantener luego ese capital invertido hasta los 65 años podría llevarlo a superar los USD 1,7 millones gracias al efecto acumulativo de los rendimientos.

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El interés compuesto permite que pequeños ahorros acumulados generen mayores rendimientos a largo plazo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Sergio Fernández, consultor especializado en productividad, liderazgo y desarrollo personal, trasladó la discusión al terreno de la organización cotidiana y sostuvo que una buena administración financiera comienza con conocer con precisión la propia realidad económica. “Una persona o una familia que no sabe cómo le entra el dinero y no sabe cómo le sale, es una persona o una familia que tomará seguro malas decisiones”, afirmó.

El especialista propuso aplicar a la vida cotidiana herramientas similares a las utilizadas en las empresas: revisar ingresos y gastos, establecer objetivos concretos y evaluar periódicamente los resultados. Recomendó comenzar con pocas metas y hacer una revisión del año anterior para identificar avances y dificultades en distintas áreas.

“Dos o tres cosas por año”, planteó como una cantidad razonable de objetivos principales, y sugirió dividir los planes grandes en acciones más pequeñas y medibles. Para Fernández, la dificultad muchas veces no está en saber qué hacer, sino en sostenerlo en el tiempo. “Lo más fácil de hacer es lo más fácil de no hacer”, resumió.

Las perspectivas de los cuatro especialistas convergen en una misma conclusión: mejorar la relación con el dinero no depende únicamente de ganar más ni de encontrar una inversión perfecta. El cambio comienza con incorporar conocimientos básicos, perder el miedo a tomar decisiones, separar consumo de ahorro, establecer objetivos claros y mantener estrategias consistentes a lo largo del tiempo. La disciplina, la planificación y la constancia aparecen como las herramientas centrales para transformar pequeños hábitos en una estrategia financiera sostenible.

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