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Por qué la cocina merece al menos una obra de arte y cómo elegirla

Especialistas en decoración coinciden en que una o dos piezas bien ubicadas bastan para transformar el ambiente más funcional del hogar en un espacio con carácter propio

Cocina con encimera de mármol, pared de listones, apliques de vela, cartel, barra con utensilios, cebollas, libro, peras, copa de vino, plato de vegetales, aceitunas y olla en la estufa.
La cocina se consolida como el centro cotidiano y social del hogar. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Lejos de ser un ambiente estrictamente utilitario, la cocina se consolidó como el centro de la vida cotidiana y social del hogar. Esa transformación volvió urgente una pregunta que antes pocos se hacían: ¿tiene sentido colgar un cuadro junto a la mesada? Para los diseñadores de interiores, la respuesta es un rotundo sí, aunque con una condición clara: menos es más.

Así lo señaló la publicación especializada Homes & Gardens, que consultó a varios profesionales del sector sobre el modo correcto de incorporar arte a las cocinas modernas. La coincidencia entre los expertos es amplia: una o dos piezas bien elegidas bastan para transformar un espacio funcional en un ambiente con carácter propio.

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“El arte tiene la capacidad de convertir la cocina en un lugar cálido y más personal. Hoy, este ambiente es con frecuencia el corazón de la vida diaria, y el arte nos recuerda que incluso los espacios más prácticos merecen encanto y carácter”, afirmó Ania Agárdy, de Luxury Living by Ania Agárdy, en declaraciones al medio citado.

Cocina con gabinetes amarillos, mostrador de madera clara, paredes bicolor, un cuadro de mujer leyendo, una ventana y estanterías con utensilios.
Una o dos piezas de arte bastan para sumar identidad sin recargar el ambiente. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cuántas piezas son suficientes

A diferencia de un living o un hall de entrada, donde las obras de gran formato encajan con naturalidad, la cocina ya concentra una cantidad considerable de materiales, texturas y superficies. Por eso, los especialistas recomiendan una selección acotada: piezas de escala moderada que se integren al conjunto sin competir con el equipamiento existente.

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Anna Franklin, directora de Stone House Collective, fue directa al respecto: “uno o dos trabajos son más que suficientes. No es el lugar donde exhibir toda tu colección de arte, pero piezas cuidadosamente seleccionadas pueden aportar mucha personalidad”, indicó.

Cocina con encimera de mármol verde, gabinetes de madera, estante con libros y jarrones, lavabo, cafetera, pan, queso, uvas, planta, jarra y utensilios.
La estantería abierta funciona como un espacio natural para integrar cuadros y cerámicas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Franklin también subrayó que la manera de presentarlas importa tanto como la obra en sí: apilarlas verticalmente sobre una pared o integrarlas a estantes abiertos junto a vajilla y cerámicas genera un efecto de capas que da profundidad al ambiente.

En la misma línea, la plataforma especializada Food52 advierte que el objetivo no es la perfección sino la autenticidad: “intenta no pensarlo demasiado, porque la perfección no es la meta; algo que te haga sonreír, sí”. El medio también recomienda evitar piezas con marcos voluminosos o arte con texto, y privilegiar objetos de escala pequeña con terminaciones naturales.

Dónde ubicar las obras

Cocina con gabinetes celestes, encimera de mármol, fregadero, grifo dorado, estantes con artículos de cocina, plantas y obras de arte.
La selección acotada evita que las obras compitan con texturas, superficies y equipamiento. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La estantería abierta ocupa un lugar central en la estrategia descripta. Allí conviven una pequeña pintura al óleo, cerámicas artesanales o un plato pintado a mano con el resto de los objetos de cocina.

Incluso la mesada se vuelve un escenario válido: “las lámparas pequeñas están en todas las cocinas en este momento, y nos encanta combinar ese momento de iluminación sutil con una pieza de arte al lado”, señaló Franklin.

Venetia Lowe, especialista en decoración citada por el medio de diseño Inkl, amplía las posibilidades de ubicación: “apoya obras sobre estantes, coloca piezas por encima de los marcos de las puertas, superpone pinturas pequeñas contra los frentes de azulejos, o incluso apoya algo inesperado al final de una isla”.

Una cocina con encimeras de mármol blanco, un faldón de tela beige bajo la mesada, estantes de madera con tazas y platos, y un grifo dorado.
Enmarcar detrás de vidrio y alejar del calor y del vapor ayuda a proteger las obras. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Lowe también invita a ser menos rígidos sobre qué cuenta como arte: “un plato de cerámica, un textil o un objeto vintage pueden tener la misma presencia que una pintura cuando se exhiben con criterio”, precisó.

Sobre la protección de las obras, Hannah Thistlethwaite, compradora sénior de Heal’s, recomienda enmarcarlas siempre detrás de vidrio y alejarlas de fuentes de calor y vapor. “Las luces de pared ofrecen una oportunidad perfecta para enmarcar una pieza de arte de cocina y, si están respaldadas por estantes, crean un verdadero punto focal”, añadió en declaraciones recogidas por Inkl.

Cómo elegir la obra correcta

Un rincón de comedor con una mesa redonda de madera clara y sillas tapizadas se encuentra junto a una cocina con gabinetes blancos y una ventana con cortinas.
El rincón de desayuno gana presencia cuando una obra ocupa dos tercios del ancho disponible sin saturar el ambiente. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La elección también depende del tipo de cocina. Sadie Beachy, de S. Flynn Design + Build, explicó a Homes & Gardens que si la paleta es tonal, conviene buscar colores que complementen los armarios; si se busca contraste y energía, una pieza llamativa sobre maderas o gabinetes de colores naturales puede funcionar. En cocinas predominantemente neutras —la mayoría de los diseños contemporáneos— el efecto deseado es que el arte parezca integrado, no superpuesto.

El portal especializado en arte Fab Art suma una pauta práctica sobre la escala: la mayoría de las personas elige piezas demasiado pequeñas y luego se pregunta por qué la pared luce vacía. La recomendación es que una sola obra sobre una aparador o barra de desayuno ocupe aproximadamente dos tercios del ancho disponible, lo que genera presencia sin recargar el ambiente.

Cocina con gabinetes inferiores verdes, encimeras de mármol, gabinetes superiores de madera, isla central, dos taburetes, ventana, plantas y libros.
Una composición sólida suele durar más que una temática ligada a una tendencia. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El medio también aconseja priorizar la composición por encima del tema: “una abstracción bien compuesta perdura más que un sujeto hermoso pero ligado a una tendencia”.

Agárdy sumó otra variable: la escala del espacio disponible. “Donde hay mucho espacio en la pared, intento elegir una fotografía enmarcada de gran tamaño o una pieza multimedia en lugar de una pintura. De alguna manera, se sienten más vivas”, detalló, y recomendó priorizar obras con abundancia de color para infundir energía al ambiente.

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