Las tendencias en cocinas exteriores: pérgolas, islas y espacios inspirados en el estilo mediterráneo

Las nuevas soluciones apuestan por ambientes más habitables y flexibles, con foco en la calidez, la continuidad con la casa y una distribución que favorece la convivencia durante los meses de buen clima

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Ilustración de una cocina exterior de piedra con parrilla, horno de leña, cubierta de madera, leña apilada y vegetación alrededor.
Las cocinas exteriores se transforman en espacios sociales que integran cocinar, comer y reunirse en el jardín. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las tendencias en cocinas exteriores apuntan en 2026 a espacios más habitables, flexibles y conectados con la casa, con soluciones que combinan diseño, comodidad y uso social.

Según Homes & Gardens, la idea ya no pasa solo por instalar una parrilla en el jardín, sino por crear un entorno para cocinar, comer y reunirse durante los meses cálidos.

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Cocina exterior con isla central, tres taburetes de madera, fregadero, pared de piedra, techo de madera, ventilador, lámparas, parrilla, horno de leña, mesa de comedor de madera, bancos y jardín.
La distribución se redefine para favorecer la conversación y evitar que quien cocina quede aislado. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La publicación destaca que estas propuestas pueden aplicarse tanto en proyectos nuevos como en reformas de una cocina exterior ya existente. El foco está en recursos replicables: coberturas parciales, materiales con más textura, una distribución pensada para conversar y elementos que permitan personalizar el espacio.

Una de las direcciones más visibles es la incorporación de pérgolas, una fórmula intermedia entre una cocina totalmente abierta y otra cubierta. Para el medio citado, este tipo de estructura amplía el tiempo de uso del espacio y ayuda a integrarlo mejor en el conjunto de la vivienda y el jardín.

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Cocina exterior con paredes crema, barra de azulejos negros y blancos, fregadero, estantes con velas y botellas, taburetes de madera, macetas de terracota. Hojas verdes superiores.
La personalización se consolida con superficies visibles que suman color, textura y estilo propio. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Burcu Ercetin, de Design & Curations, dijo al medio que espera ver la integración de zonas exteriores de cocina y comedor cubiertas, en especial cocinas al aire libre acompañadas de pérgolas. A su juicio, esa solución “crea una conexión natural entre la arquitectura y el paisajismo”, aporta sombra para cocinar y hace que la cocina exterior funcione como una extensión de la casa.

Ercetin añadió que le gusta en particular la incorporación de plantas trepadoras como el jazmín en la propia estructura. Esa elección suaviza el conjunto, añade una dimensión sensorial reforzando la relación entre la cocina, la vivienda y el jardín.

Una cocina exterior con parrilla, una barra con cuatro taburetes, una mesa de comedor con sillas, un sofá con mesa ratona, y vegetación exuberante.
Las islas ganan protagonismo como centro de trabajo y punto de encuentro durante reuniones. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Otra tendencia señalada por la revista es el abandono de los acabados fríos y puramente utilitarios en favor de espacios con color, textura y una apariencia más pensada.

Fred Horlock, director de diseño de Neptune, resumió esa idea como una adopción de “un estilo de vida más mediterráneo” al aire libre. Según explicó a Homes & Gardens, el jardín ya no se entiende como un lugar reservado para un asado ocasional, sino como una prolongación del hogar.

Patio con paredes de piedra clara, cocina exterior con gabinetes verdes, chimenea, una mesa negra con seis sillas de metal, un olivo grande y plantas en macetas.
Los materiales naturales aportan calidez visual y una estética menos rígida en zonas al aire libre. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Ese cambio también se traduce en distribuciones más sociales. Las islas de cocina exterior ganan terreno porque permiten preparar y servir alimentos sin aislar a quien cocina del resto de los invitados.

La ventaja de ese formato es doble: añade superficie de trabajo y, al mismo tiempo, incorpora asientos para que la reunión ocurra alrededor de la cocina. Así, el espacio deja de ser una línea funcional junto a una cerca o un muro y pasa a convertirse en un punto de encuentro.

Cocina exterior con techo de vigas de madera y entablado, paredes de piedra, encimera, grifo, seis taburetes, estantes, objetos y plantas.
El equipamiento se amplía más allá de la parrilla con opciones pensadas para múltiples preparaciones. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La personalización de superficies ocupa otro lugar central, sobre todo a través de azulejos en salpicaderos y otras zonas visibles. Lesley Taylor, diseñadora de interiores y fundadora de Baked Tiles, dijo al medio que uno de los mayores cambios está en la atención que reciben ahora las superficies, ya que los propietarios buscan color, dibujo y un toque más lúdico.

Taylor sostuvo que no existe una única tendencia que todos deban seguir, porque precisamente la intención es que cada cocina exterior se sienta propia. Algunas personas preferirán piezas más marcadas y decorativas, mientras otras optarán por acabados más suaves que dialoguen con el patio o la vegetación.

Cocina exterior con parrilla, horno de obra, fregadero. Mesa con cuatro sillas de mimbre y mantel blanco. Muros blancos con plantas y flores.
Las soluciones modulares permiten adaptar el conjunto a diferentes usos sin perder orden. (Imagen Ilustrativa Infobae)

También gana fuerza la idea de que la cocina exterior replique el lenguaje visual de la vivienda principal. En esa línea aparecen con más frecuencia muebles atemporales, como los de estilo Shaker, para generar continuidad entre interior y exterior.

Al Bruce, fundador de Olive & Barr, afirmó que los propietarios se alejan de montajes temporales o de bajo presupuesto y apuestan por cocinas pensadas para durar.

Y añadió que las cocinas exteriores que reflejan el diseño de la casa principal ayudan a construir una conexión fluida entre ambos ámbitos y favorecen un espacio pensado para recibir a familiares y amigos durante el verano y más allá.

Un patio exterior con muros de hormigón, plantas verdes y flores rosadas, cocina, mesa de comedor con seis sillas, y puertas de vidrio a una sala.
La continuidad entre interior y exterior impulsa elecciones coherentes con el lenguaje de la vivienda. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La flexibilidad es otro de los ejes de 2026, con un mayor interés por estaciones y armarios modulares. Sabah Mansoor, diseñadora de interiores, señaló que estas piezas permiten adaptar la distribución a distintas necesidades y elevar la calidad de los materiales sin renunciar a una imagen ordenada.

A esa búsqueda de flexibilidad se suma el avance de materiales naturales, desde la madera hasta la piedra, sobre todo en zonas cubiertas. La selección ya no responde solo a la resistencia al clima, sino también a la intención de lograr una cocina exterior con más calidez visual y una presencia menos rígida.

Cocina exterior con parrilla, horno de pizza, mesa de madera y sillas, piso de baldosas de terracota, pérgola con uvas y luces colgantes, plantas y arbustos.
La cocina exterior pasa de ser un anexo a convertirse en una extensión funcional y acogedora del hogar. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Grazzie Wilson, directora creativa de Ca’ Pietra, dijo al medio citado que respaldan para el verano cocinas que parezcan ya vividas, con “calidez, encanto y un poco de belleza imperfecta”. En esa línea, defendió la piedra caliza en tonos cálidos por su variación suave y por la pátina que desarrolla con el tiempo.

La funcionalidad, a la vez, se amplía con electrodomésticos y equipos que van mucho más allá de una parrilla básica. Hornos para pizza, ahumadores, refrigeradores, estaciones de bebidas y fregaderos forman parte de una cocina exterior más completa y preparada para varios usos.

Jackie Armour, fundadora de JMA Interior Design, explicó que crece el interés por cocinas multifuncionales donde familias e invitados puedan cocinar, comer y socializar en una misma zona. Para la diseñadora, la mayor oferta de aparatos resistentes a la intemperie facilita esa inversión y refuerza la idea de extender el espacio habitable de la casa hacia el exterior.

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