¿Menos es más? Por qué el minimalismo dejó de ser sinónimo de modernidad en el diseño

Especialistas señalan que aplicar este estilo sin evaluar el contexto, la historia del inmueble y el perfil de sus habitantes puede derivar en espacios impersonales y sin identidad

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Ilustración en acuarela de un escritorio ovalado con un portátil, un vaso con bebida y un jarrón con ramas, con cortinas claras y sombras de ventana.
El minimalismo deja de funcionar como sinónimo automático de modernidad en el diseño de interiores. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La percepción de que el minimalismo es sinónimo de modernidad en el diseño de interiores ha cambiado, según expertos consultados por Revista AD.

Esta corriente, que alguna vez representó lo más innovador, se considera actualmente un estilo clásico. Por ello, elegir una casa minimalista ya no garantiza estar a la vanguardia ni que el resultado sea automáticamente original.

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Aunque muchos aún asocian el minimalismo con la modernidad, los especialistas destacan que esta tendencia surgió en los años 60 y, tras décadas de evolución y expansión, dejó de ser referente de contemporaneidad para convertirse en una alternativa más dentro del catálogo del diseño de interiores.

Interior de un baño moderno en tonos neutros con lavabo de madera, espejo, ventana arqueada, ducha con cortina y toallas colgadas.
La tendencia minimalista se consolida como un estilo clásico tras más de seis décadas de presencia. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Hoy, el minimalismo es visto como un recurso consolidado que debe aplicarse según el contexto y la personalidad de cada proyecto, no por inercia ni como sinónimo de innovación.

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Lorenzo Castillo, diseñador e historiador citado por el medio, explica que el minimalismo lleva “más de 60 años” presente en el diseño.

Señala que este estilo se ha vuelto tan común que “ya ha pasado a convertirse en un estilo clásico”, por lo que representa solo una opción más entre muchas y no debería considerarse automáticamente como la más moderna.

El recorrido histórico del minimalismo en el diseño de interiores

Una habitación de estilo minimalista con una cama vestida con almohadas marrones y una manta verde oliva, una mesita de noche de madera y una ventana grande.
Elegir una estética por reflejo puede restar autenticidad y volver impersonal un espacio. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El minimalismo apareció en Estados Unidos durante los años 60 como una respuesta cultural y artística al exceso y al caos del periodo de posguerra. Según la diseñadora de interiores, artista visual, investigadora y académica dominicana Julia Virginia Pimentel Jiménez, citada por Revista AD, este movimiento significó una “continuidad de la tradición geométrica norteamericana” y una reacción al pop art.

Antes de influir en el diseño de interiores, el minimalismo se desarrolló en las artes plásticas. Tony Smith, escultor estadounidense, con sus esculturas de acero, y Ad Reinhardt, cuyos cuadros fueron denominados “minimal” en 1965, ilustraron la búsqueda de una “nueva simplicidad que se opone al caos del mundo”. El lema “menos es más”, frecuentemente atribuido a Mies Van der Rohe, resume esta filosofía.

Durante los años 80, el minimalismo se extendió a ciudades como Nueva York y Londres, primero a través de boutiques y luego en viviendas, donde popularizó el predominio del blanco, la luz fría y la reducción de ornamentos.

Comedor moderno con mesa de madera rectangular, seis sillas negras, jarrón oscuro con ramas amarillas, arte abstracto en pared beige y lámpara colgante de mimbre.
El movimiento se desarrolla primero en las artes plásticas antes de influir en viviendas y arquitectura. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En España, la tendencia llegó en los años 90 con obras como la Casa Neuendorf en Mallorca, realizada por John Pawson, Crispin Osborne, John Andrews y Claudio Silvestrin.

Esta evolución llevó al minimalismo de ser una tendencia vanguardista a consolidarse como una solución global adoptada internacionalmente. En la actualidad, su pertinencia depende del contexto y la intención con la que se utiliza.

Consejos y advertencias para aplicar el minimalismo en arquitectura y viviendas

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La adopción del minimalismo se expande internacionalmente y deja de ser un indicador de vanguardia. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Castillo señala que optar por un espacio minimalista no implica necesariamente innovación, sino que es una alternativa válida dentro del amplio repertorio del diseño de interiores. Recomienda analizar si el inmueble y su entorno verdaderamente justifican la reducción de ornamentos, algo especialmente apropiado en edificios de los años 60 o en una segunda residencia en la playa o el campo.

El minimalismo puede resaltar la arquitectura o enfatizar elementos estructurales clave. En entornos rurales, se valora que “nada distraiga de la belleza exterior”.

Sin embargo, el medio citado advierte sobre el riesgo de adoptarlo como una “opción por defecto”, ya que esto puede resultar en espacios impersonales o que contradicen la historia del inmueble.

Un salón luminoso y moderno con una silla acogedora de textura cremosa, una chimenea de piedra, una gran ventana y decoración en tonos neutros.
La pertinencia del estilo depende del contexto, la historia del inmueble y la intención del proyecto. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los expertos promueven el contraste y la personalización: es posible integrar elementos minimalistas con suelos hidráulicos, chimeneas tradicionales o molduras elaboradas, logrando ambientes sobrios y con identidad propia. Según Revista AD, la clave está en la coherencia con el contexto, el perfil de los habitantes y la historia del espacio.

Aplicar el minimalismo sin evaluar las características únicas de cada proyecto limita su potencial expresivo. La calidad de un diseño se aprecia cuando refleja una intención definida y responde auténticamente a las particularidades del espacio.

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