Espículas, el fenómeno viral de la cosmética coreana: promesas y dudas en la rutina facial

Microagujas presentes en sueros y exfoliantes despiertan interés por su capacidad para mejorar la absorción de activos, aunque especialistas advierten sobre posibles riesgos e incertidumbre clínica

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Primer plano de una mujer joven con el rostro limpio, recibiendo microneedling. Una mano enguantada aplica plasma con un dispositivo plateado sobre su piel.
Las espículas son microagujas de origen biológico o sintético que la belleza coreana incorporó en sueros, ampollas y exfoliantes para potenciar la penetración de activos en la piel - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las espículas son microestructuras con forma de aguja —de origen biológico (derivadas de esponjas) o de versión sintética— que algunas marcas incorporan en sueros, ampollas y exfoliantes como un sistema para potenciar la penetración de activos en las capas más superficiales de la piel. En el mercado suelen presentarse como un método para crear microcanales y, con eso, mejorar la llegada de ingredientes como niacinamida, ácido hialurónico, vitamina C o péptidos, aunque la evidencia sobre resultados clínicos en humanos todavía es limitada.

El interés por este formato creció por su narrativa de “microneedling en un frasco”, una comparación que funciona como gancho comercial en redes sociales. Sin embargo, especialistas citados por Women’s Health subrayan que las espículas no equivalen al microneedling clínico: el procedimiento médico utiliza agujas diseñadas para producir microlesiones controladas y llegar a capas más profundas con el objetivo de activar procesos de reparación cutánea, mientras que las espículas se comportan como una intervención más superficial y orientada, sobre todo, a modular la barrera para favorecer la absorción.

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Qué son las espículas y por qué se volvieron tendencia

Primer plano de la piel con iluminación lateral, mostrando detalladamente poros, líneas finas y un relieve irregular de la superficie dérmica.
Las espículas suelen derivarse de esponjas marinas o formularse de manera sintética, y con frecuencia están compuestas por sílice - (Imagen Ilustrativa Infobae)

La tendencia llega desde la cosmética coreana y se instaló en redes sociales: las espículas son estructuras microscópicas, con forma de aguja, derivadas de esponjas marinas o formuladas como versiones sintéticas. De acuerdo con Women’s Health, suelen estar compuestas por sílice y se incorporan en fórmulas para generar una sensación de hormigueo o “picor” al aplicarlas, un efecto asociado a su estructura punzante.

El mismo artículo detalla que las espículas se someten a procesos de purificación para retirar material orgánico residual y hacerlas aptas para uso cosmético. También advierte que el método de purificación puede cambiar el nivel de irritación percibida: algunos procedimientos pueden dejar una superficie más áspera y aumentar la incomodidad en pieles reactivas.

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Aunque en redes se las presenta como un sustituto de tratamientos profesionales, Women’s Health cita a expertos que marcan un punto clave: el microneedling médico crea microlesiones controladas con agujas y alcanza la dermis para estimular procesos de reparación, mientras que las espículas actúan de forma más superficial.

Qué beneficios pueden aportar y cuáles son los riesgos de usarlas

Un dermatólogo vestido de blanco examina el antebrazo de una paciente con una lupa iluminada en una consulta médica, con un póster de fondo.
La evidencia citada sobre espículas indica que pueden aumentar la penetración y la permeación cutánea en modelos experimentales, pero no confirma mejores resultados clínicos en humanos - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Más que “agujas líquidas”, las espículas se describen como un sistema de entrega: pueden favorecer la absorción de ciertos ingredientes al crear microcanales en la barrera cutánea, lo que ayudaría a que algunos activos lleguen mejor a capas superficiales. Sin embargo, el artículo remarca que el salto entre “aumentar absorción” y lograr mejores resultados clínicos en humanos todavía no está firmemente probado.

Esa lógica de “microcanales” sí aparece en literatura científica sobre espículas como plataformas de administración tópica: un estudio en Molecular Pharmaceutics describió que espículas de esponja marina (Haliclona sp.) pueden disrumpir la barrera cutánea y aumentar la penetración de macromoléculas hidrofílicas en modelos experimentales.

Otra investigación revisada por pares (con modelos in vitro e in vivo) evaluó sistemas de entrega basados en espículas para transportar moléculas terapéuticas a través de la piel y reportó mejoras de permeación y depósito cutáneo en condiciones experimentales, reforzando la idea de que pueden funcionar como potenciadores de permeación.

En cuanto a seguridad, Women’s Health advierte que, en productos de venta libre, las fórmulas suelen ser más suaves, pero pueden provocar irritación, enrojecimiento, sequedad o alteración de la barrera, sobre todo si se combinan con retinoides o ácidos exfoliantes. También menciona un riesgo poco frecuente: la formación de granulomas como reacción del sistema inmune a cuerpos extraños; el texto remite a información médica de referencia sobre qué son y cómo se presentan.

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