Cómo tres redes cerebrales explican el origen de las ideas creativas, según la neurociencia

Un equipo de Pennsylvania State University identificó, mediante resonancia magnética funcional, los patrones de comunicación entre sistemas que distinguen la generación de hipótesis innovadoras de cualquier otro proceso mental

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(Imagen Ilustrativa Infobae)
Un estudio del Brigham and Women’s Hospital identifica que la creatividad depende de una red neuronal distribuida y no de una sola región cerebral - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Durante años, la neurociencia ha intentado descifrar cómo surgen las mejores ideas humanas. Edoardo Boncinelli, uno de los genetistas más reconocidos de Europa, sostiene que la creatividad no sigue un proceso lineal estricto, sino que emerge cuando el cerebro abandona los caminos habituales.

Según Boncinelli, el pensamiento creativo ocurre en el espacio intermedio entre un estímulo y la respuesta: el cerebro se permite perderse y establecer asociaciones anómalas. Las investigaciones recientes del Brigham and Women’s Hospital, en Estados Unidos, han sido ampliadas recientemente por un equipo liderado por Roger E. Beaty, de Pennsylvania State University.

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Este estudio, publicado en la revista Psychology of Aesthetics, Creativity, and the Arts, utilizó resonancia magnética funcional para analizar cómo los procesos creativos científicos activan y coordinan tres grandes redes cerebrales: la Red por Defecto, la Red Ejecutiva y la Red de Prominencia.

Los resultados mostraron que, durante la generación de hipótesis innovadoras, estas redes no actúan de forma aislada, sino que incrementan su comunicación entre sí, lo que facilita la combinación de imaginación y control cognitivo para producir ideas originales y plausibles.

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Perfil de persona adulta con ojos cerrados e imagen de cerebro transparente sobre su cabeza mostrando rutas neuronales iluminadas y proyecciones de imágenes mentales.
Durante los procesos creativos, se activan la Red por Defecto, la Red Ejecutiva y la Red de Prominencia, impulsando la innovación cerebral - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según el investigador Diego Redolar, director del grupo Cognitive NeuroLab de la Universitat Oberta de Catalunya, la creatividad cerebral se caracteriza por patrones de actividad alfa y una mayor activación en la corteza prefrontal dorsolateral izquierda y ventrolateral derecha.

Además, Redolar subraya que la creatividad implica la interacción entre genética, ambiente y epigenética, así como la participación de neurotransmisores como la serotonina, dopamina y noradrenalina. Por tanto, el proceso creativo surge del equilibrio entre control cognitivo y libertad mental, lo que permite ideas originales y útiles en contextos sociales complejos.

Qué ocurre en el cerebro cuando surgen nuevas ideas

Los científicos han demostrado que, mientras más desinhibido se encuentra el polo frontal derecho, mayor es la capacidad para generar ideas novedosas. Este hallazgo se ha confirmado en estudios de neuroimagen que muestran cómo, en situaciones de relajación o distracción, el cerebro activa regiones vinculadas a la creatividad.

Durante periodos de inactividad, como paseos, duchas o tareas repetitivas, la Red por Defecto reorganiza recuerdos y procesa emociones, generando los denominados “momentos eureka”. Esta red, según la revista Neuromify, se activa cuando la mente divaga libremente, permitiendo la formación de conexiones inusuales entre conceptos distantes y facilitando la creatividad espontánea.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El pensamiento creativo logra un equilibrio entre libertad de ideas y control cognitivo, facilitando la aparición de soluciones originales y útiles. - (Imagen Ilustrativa Infobae)

En estos momentos de divagación, el cerebro deja de centrarse en las tareas inmediatas y accede a recuerdos, imágenes y experiencias almacenadas, lo que incrementa la probabilidad de establecer asociaciones poco habituales. Por eso, muchas personas reportan sus mejores ideas en contextos de descanso o durante actividades automáticas, ya que la mente puede operar sin las restricciones del pensamiento lógico y analítico.

Esta capacidad de conectar elementos dispersos es clave para la creatividad tanto en el arte como en la ciencia, y explica fenómenos como la solución repentina de problemas tras un periodo de aparente desconexión. La memoria desempeña un rol central en la creatividad, ya que contener varias ideas a la vez facilita la formación de conexiones originales.

Los estudios en neurociencia han demostrado que la memoria semántica y autobiográfica alimentan el proceso creativo, permitiendo integrar conocimientos previos con nuevas experiencias para generar insights relevantes y útiles. Esta capacidad de fusionar lo aprendido y lo vivido favorece la producción de ideas novedosas, especialmente en contextos que exigen adaptabilidad y flexibilidad mental.

La investigación de la neuropsicóloga Darya Zabelina, de la Northwestern University, indica que la creatividad se asocia con una atención con fuga, es decir, una menor capacidad para filtrar estímulos aparentemente irrelevantes.

Este fenómeno permite que el cerebro integre información remota, favoreciendo la asociación de ideas que, en principio, parecen inconexas. De este modo, las personas creativas tienden a procesar una mayor cantidad de estímulos, lo que multiplica las posibilidades de hallar soluciones originales.

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