
La caída en la tasa de natalidad es un fenómeno que afecta a la mayoría de los países desarrollados y a una proporción creciente del mundo. Según un análisis publicado por el Pew Research Center, la tasa de fertilidad en Estados Unidos se ubica actualmente en 1,6 hijos por mujer, una de las cifras más bajas registradas desde que hay registro. El informe, basado en datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), indica que esta disminución de la natalidad se replica en casi todas las regiones del planeta, con Europa y Norteamérica entre las más afectadas.
De acuerdo con el PRC, la tendencia descendente se observa de forma sostenida desde 1950 y no exhibe señales de reversión. El estudio destaca que la mayoría de los países han implementado políticas públicas para incentivar la natalidad, aunque los resultados han sido limitados. Entre las causas identificadas sobresalen las transformaciones en los modelos familiares, el aumento de la edad al primer hijo y factores económicos que dificultan el acceso a la vivienda y la conciliación laboral y familiar.
PUBLICIDAD
No obstante, una revisión de la Universidad de Stanford indica que hay una tendencia creciente y que favorece la natalidad. La casa de estudios reveló que aquellas parejas que realizan teletrabajo tienen más hijos.
Los principales hallazgos del estudio
Las conclusiones arrojadas por la investigación internacional sobre home office y natalidad marcaron un punto de inflexión en el debate demográfico. La flexibilidad para trabajar desde casa no solo alteró la rutina de millones, sino que también se tradujo en un aumento del 14% en la tasa de natalidad entre aquellas parejas donde ambos miembros teletrabajaron al menos un día por semana, en comparación con quienes mantuvieron la presencialidad absoluta. Este incremento fue aún más notorio en Estados Unidos, donde la cifra alcanzó un 18%.
PUBLICIDAD

El análisis, basado en 100.000 personas de 38 países entre 2023 y 2025, permitió identificar que la variable determinante ya no era únicamente el salario ni la estabilidad laboral, sino la posibilidad de organizar el tiempo personal y laboral. Según los datos, una tercera parte de las mujeres en hogares teletrabajadores tuvo un hijo más a lo largo de su vida, en contraste con los grupos sin acceso al trabajo remoto.
Los investigadores detallaron que la relación positiva entre ambas cuestiones se mantuvo incluso al aislar factores como edad, nivel educativo y estado civil. La evidencia demostró que la conciliación de la vida familiar y profesional se volvió más sencilla, permitiendo a hombres y mujeres de entre 20 y 45 años no solo tener más hijos, sino también planificar familias más grandes. En palabras del investigador Mathias Dolls, el acceso al trabajo desde el hogar reduce el tiempo y el esfuerzo organizativo requeridos para combinar empleo y crianza, lo que eleva las expectativas y las cifras de natalidad.
PUBLICIDAD
Cómo se realizó el estudio
El estudio que vinculó el teletrabajo con el aumento de la natalidad fue llevado a cabo por un equipo académico internacional compuesto por investigadores de la Universidad de Stanford, el King’s College de Londres y el Instituto de Investigación Económica alemán (Ifo). La investigación se apoyó en encuestas realizadas a 100.000 personas de 38 países durante el periodo comprendido entre 2023 y 2025, utilizando fuentes como la Global Survey of Working Arrangements (G-SWA) y la U.S. Survey of Working Arrangements and Attitudes (SWAA).

El diseño del estudio contempló tanto datos cuantitativos de nacimientos como información detallada sobre las modalidades laborales de los participantes. Se analizaron hogares en los que ambos miembros de la pareja trabajaban desde casa al menos un día a la semana y se los comparó con hogares donde la presencialidad seguía siendo la norma. Los autores controlaron factores como la edad, nivel educativo, estado civil, situación laboral y la presencia de hijos previos a 2023 para aislar el efecto específico del teletrabajo sobre la fertilidad.
PUBLICIDAD
El enfoque estadístico permitió identificar tendencias tanto en la fecundidad real como en los planes de fecundidad futura y la fecundidad a lo largo de la vida. Este método robusto permitió atribuir el aumento de la natalidad a la posibilidad de trabajar desde casa, descartando que fuera un fenómeno asociado solamente a otras variables sociodemográficas.
De este modo, el estudio coordinado por la Universidad de Stanford introduce un matiz relevante en el análisis sobre la baja natalidad, al mostrar que el teletrabajo funciona como un factor que puede revertir parcialmente la tendencia descendente observada en las últimas décadas.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
La reina Máxima, presente en el Mundial 2026: elegancia, guiños naranjas y espíritu deportivo
La pareja real de Países Bajos disfrutó de la goleada ante Suecia desde uno de los palcos, con la bufanda como rasgo distintivo de su apoyo al equipo

Qué es la prediabetes y cómo detectarla a tiempo para prevenir la diabetes tipo 2
Se trata de una condición que avanza de forma silenciosa, sin síntomas claros. Sin embargo, el daño metabólico es progresivo y la intervención temprana permite frenar el avance y prevenir riesgo cardiovascular y otras complicaciones. Cómo reconocerla

Diez minutos diarios de atención exclusiva fortalecen el vínculo entre padres e hijos
Expertas afirman que un breve espacio consciente, sin pantallas ni interrupciones, favorece que los niños se sientan escuchados y mejora el diálogo familiar con actividades simples como leer, jugar o conversar

Pausas de hidratación en el Mundial 2026: cómo impactan en el juego, los músculos y la salud de los futbolistas
La FIFA implementó interrupciones obligatorias para reducir el riesgo de deshidratación y golpes de calor en el torneo. Dos deportólogos analizan su aplicación y debaten sobre el efecto en el ritmo competitivo
La frase que más duele tras una derrota y por qué no conviene decirla
Una guía de TIME recoge consejos de psicólogos para acompañar el bajón sin minimizarlo, y explica cómo ciertos comentarios bienintencionados pueden sonar ofensivos en seguidores muy identificados



