
La manera en que el entorno incide en la percepción de la mortalidad y en las decisiones vitales fue abordada por un nuevo estudio de la Universidad de Florida, universidad pública de investigación.
El trabajo analiza los mecanismos de afrontamiento frente a la muerte y la organización de experiencias, como los viajes, dependiendo de si las personas residen en grandes ciudades turísticas o en zonas rurales tras la pandemia.
El lugar de residencia, ciudad o campo, condiciona tanto la forma de enfrentar la idea de la muerte como la organización de prioridades vitales. Según el estudio, el entorno urbano, por su mayor oferta cultural y de recursos, favorece estrategias de afrontamiento positivas; en contraste, el entorno rural, con recursos más limitados, incrementa el aislamiento y la ansiedad frente a la mortalidad.
El análisis, dirigido por Jinwon Kim, profesor asociado en la Universidad de Florida, y publicado el 7 de marzo de 2026, se apoyó en una encuesta realizada en junio de 2022 a 440 adultos de Estados Unidos. El equipo contó con la colaboración de estudiantes de doctorado de la Universidad de Florida y la participación de la Universidad Hanyang, en Corea del Sur.
Impacto del entorno urbano y rural en la percepción de la mortalidad

La investigación introdujo el concepto de geo-psicología, un enfoque explicado por Kim, quien indicó que el comportamiento humano se ve influido no solo por el pensamiento, sino por el lugar de residencia. Es el primer estudio que aplica este concepto al turismo, examinando variables como valores culturales, autoestima, intención de viajar y la búsqueda de trascendencia.
Los investigadores señalan que el entorno condiciona las respuestas individuales ante los pensamientos sobre la muerte. El equipo observó que los residentes de áreas urbanas y destinos turísticos tienden a emplear estrategias saludables de afrontamiento ante la mortalidad, aprovechando la diversidad de opciones de ocio y cultura.
En los centros turísticos y urbanos, la seguridad, infraestructura y oferta cultural permiten gestionar la amenaza existencial a través de experiencias con significado. Kim sostuvo que, en los entornos urbanos, el turismo orientado hacia el bienestar y el significado cultural contribuye a gestionar los pensamientos sobre la muerte.

Estas actividades están asociadas con la autorrealización, la búsqueda de un sentido mayor y una orientación activa hacia el bienestar, superando la simple evasión.
La autorreflexión y la capacidad de adaptación incrementada por entornos urbanos llevan a transformar la inquietud sobre la mortalidad en motivación para el crecimiento personal y el deseo de trascendencia. El informe subraya que estos mecanismos se presentan con mayor frecuencia en contextos con abundantes alternativas de turismo reflexivo y bienestar.
En contraste, la vida rural ofrece menos estímulos culturales y turísticos. En estos lugares, la limitación de recursos fomenta estrategias negativas de afrontamiento, como el aislamiento social y pensamientos repetidos vinculados a la muerte.

Está documentado que en áreas de baja actividad turística la falta de opciones para el esparcimiento y la reflexión incrementa la incertidumbre y puede intensificar la ansiedad.
Kim puntualizó que “en zonas poco turísticas, la falta de recursos puede aumentar la ansiedad y dificultar la búsqueda de sentido”. Esto ejemplifica cómo la ubicación no solo determina el acceso a servicios, sino que influye directamente en la forma de afrontar los desafíos existenciales.
Recursos turísticos y estrategias de afrontamiento
El estudio destaca que el acceso a recursos turísticos y culturales facilita estrategias más saludables de afrontamiento ante la mortalidad. La posibilidad de visitar museos, parques y realizar actividades centradas en el bienestar favorece rutas de crecimiento y conexión con significados culturales o existenciales más amplios.

En regiones donde los recursos turísticos son escasos, “las oportunidades para la autorreflexión, el bienestar y la conexión cultural son reducidas, lo que puede agravar los sentimientos de ansiedad”, señalaron los autores.
Los investigadores de la Universidad de Florida recomiendan que, incluso en entornos rurales, se impulsen actividades vinculadas a la naturaleza y a la cultura, como recorridos por parques, visitas a museos o turismo lento, para fomentar una mayor reflexión y desarrollo personal.
El equipo sugiere que presentar el turismo como una oportunidad de autodescubrimiento y bienestar resulta de interés tanto para los viajeros como para quienes gestionan destinos, particularmente en áreas con menos recursos y atracciones.
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