Por qué el invierno es el aliado ideal para plantar árboles frutales y garantizar su crecimiento

Elegir especies compatibles con el clima y cuidar la raíz desde el inicio puede marcar la diferencia en la salud y la producción de frutas

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Expertos del Servicio de Extensión
Expertos del Servicio de Extensión AgriLife de Texas A&M aconsejan plantar frutales al inicio del invierno para aprovechar los días más suaves - (Imagen Ilustrativa Infobae)

El periodo ideal para plantar árboles frutales abarca los meses de invierno, de diciembre a febrero, según especialistas del Servicio de Extensión AgriLife de la Universidad Texas A&M. Durante esta época, las raíces pueden afianzarse antes de la primavera y asegurar el desarrollo del árbol y la futura producción de frutas en el hogar.

El doctor Tim Hartmann, especialista estatal en fruticultura, recomienda que la plantación se realice al inicio del invierno, para aprovechar al máximo los días suaves de la estación fría. “La idea es plantar árboles frutales lo antes posible para que sus raíces tengan tiempo de crecer durante los días suaves del invierno”, explicó en entrevista con la Universidad Texas A&M.

Esta recomendación se dirige principalmente a especies de climas templados, como manzanos, perales, ciruelos, melocotoneros e higueras. En el caso de especies subtropicales, como cítricos, olivos y guayabas, técnicos de la universidad aconsejan esperar a que termine el riesgo de heladas antes de plantarlas.

La plantación de árboles frutales
La plantación de árboles frutales debe adaptarse al clima: especies templadas prosperan en invierno, mientras que los cítricos y guayabas esperan tras las heladas - (Imagen Ilustrativa Infobae)

La elección de la variedad es crucial para el éxito. Las fuentes de la Universidad Texas A&M sugieren optar por especies compatibles con el clima de cada región, consultando referencias confiables como la página de recursos hortícolas de la institución.

Tras definir la especie, la recomendación es acudir a viveros de confianza y elegir ejemplares de tamaño mediano, con una altura entre 90 y 150 centímetros. Los árboles a raíz desnuda son preferibles, aunque los cultivados en maceta también son adecuados si presentan buen estado y no muestran daños.

La ubicación del árbol debe cumplir con tres condiciones: exposición directa al sol, suelo bien drenado y distancia de zonas bajas susceptibles a inundaciones. Si la única alternativa es un sitio bajo, los especialistas de la universidad proponen elevar el terreno con un montículo para prevenir el estancamiento de agua y posibles daños a las raíces.

La ubicación ideal para árboles
La ubicación ideal para árboles frutales requiere exposición solar directa y suelos bien drenados, evitando zonas propensas a inundaciones - (Imagen ilustrativa Infobae)

La luz solar influye en la calidad y cantidad de la cosecha. Una exposición plena durante el día resulta óptima, aunque algunas variedades toleran sombra parcial en la tarde.

Para la plantación correcta, el hoyo debe ajustarse al tamaño preciso del sistema radicular y el collar radicular debe quedar al nivel de la superficie. Si el árbol se presenta en maceta, es imprescindible retirar con cuidado la tierra adherida a las raíces, desenredarlas y recortar aquellas que hayan crecido en círculos para evitar problemas de desarrollo.

Es recomendable rellenar el hoyo con la misma tierra extraída, manteniendo el entorno del árbol lo más natural posible, y regar inmediatamente tras la plantación para asentar el suelo alrededor de las raíces.

La poda inicial es fundamental
La poda inicial es fundamental para equilibrar el desarrollo de raíces y brotes, estimulando un crecimiento vigoroso de los frutales - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Uno de los pasos más importantes es la poda drástica inicial. Hartmann justifica este corte, alegando que restablece el equilibrio entre raíces y brotes, favoreciendo un crecimiento vigoroso. “Al podar, se restablece el equilibrio entre la raíz y el brote, lo que induce el crecimiento de las raíces, que luego sustenta muchos brotes nuevos cuando el árbol comienza a crecer activamente”, apuntó el especialista estatal.

El control de malezas y el uso de mantillo resultan esenciales. Se debe crear una zona libre de pasto y malas hierbas de al menos 1,2 metros de diámetro alrededor del tronco, con el fin de reducir la competencia hídrica y de nutrientes. El mantillo es recomendable, pero se debe evitar el contacto directo con el tronco para prevenir problemas de humedad y enfermedades.

Después de la plantación y una vez realizado el riego inicial, la Universidad Texas A&M destaca que no es necesario regar de nuevo mientras el árbol se mantiene en letargo invernal. Hay que posponer el riego regular hasta el inicio del crecimiento activo en primavera.

Los expertos insisten en que, para maximizar el éxito de los árboles frutales en el jardín, hay que seguir meticulosamente cada paso. Ignorar estas recomendaciones o excederse en el riego puede comprometer su supervivencia y limitar la cosecha.