Las Fiestas de fin de año son un momento de alegría en el calendario. Los festejos se suceden unos a otros y en el camino muchas veces los corredores pierden no una, sino dos, e incluso más, semanas de buen entrenamiento. Se puede festejar y entrenar sin que uno no excluya a otro. Algunos consejos para poder atravesar las Fiestas y empezar el año con toda la energía.
Las últimas dos o tres semanas del año están cargadas de celebraciones laborales, deportivas, los brindis y los festines de comida aquí, allá y en todas partes. No es el fin del mundo ni tampoco hay que convertir esos días en un momento de angustia por miedo a no entrenar bien o por temor a no disfrutar de cada festejo.
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La planificación adecuada es, como siempre, la planificación. A cada decisión le corresponde una consecuencia y cada cosa no planificada le va a corresponder siempre una improvisación que no siempre nos llevará por el camino que deseábamos inicialmente. Si quieren disfrutar, lo mejor es planificar los entrenamientos de antemano.
En primer lugar hay que evitar los atracones previos a las fiestas. Comer con moderación y beber lo menos posible hasta llegar a la Navidad y el Año Nuevo. Es un buen momento para recordar que la ingesta de alcohol no trae beneficio alguno a los deportistas. En el caso de los atletas profesionales, simplemente no debe hacerse bajo ningún concepto y en el caso de los aficionados, no beber nada de nada si en las siguientes cuatro semanas hay una competencia exigente.
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Muchos corredores no beben alcohol y hacen bien, pero aquellos que tomen, siempre y cuando lo hagan con mucha moderación, se perjudicarán pero no tanto como para arruinar por completo su performance. El consejo está dado, cada corredor es adulto y deberá decidir.
En esos días de festejos hay que saber qué días vamos a entrenar, antes de llegar la Navidad los compromisos de fin de año son muchos y alteran nuestro plan semanal. Dejarse siempre el espacio para entrenar, para que cuando lleguen los festejos más grandes no hayamos perdido nada de entrenamiento ni alterado la dieta. Los días críticos serán el 24 y 25 de diciembre y el 31 de diciembre y el 1 de enero.
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Generalmente los festejos son primero a la noche y luego al mediodía. Quien participe de los cuatro, deberá acomodar sus entrenamientos a esa realidad.
No hay que ignorar que las fiestas son casi siempre un cambio de rutina. La negación no ayuda, así que mejor prepararse. El 24 y el 31 se puede dejar el lugar para el entrenamiento fuerte. Un buen entrenamiento esos días, si es posible, nos saca gran parte de la ansiedad y nos da la felicidad necesaria para afrontar el estrés de la noche. Si necesitan un día para su entrenamiento principal, es ahí. No dude en intercambiar los días para no tener que forzar una salida el 25 o el 1.
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Esos dos días lo aconsejable es dormir bien y hacer un entrenamiento liviano, cuidando bien la hidratación desde el momento de despertar.
Quienes tengan el día descanso justo ese día, se lo pueden tomar, aunque una buena caminata ayuda a afrontar lo hecho la noche anterior. Recuerden que si van a comer variado, conviene hacerlo en cantidades pequeñas. No comer cualquier cosa antes de la cena o almuerzo y no seguir luego de estos.
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Comer distraídos muchas veces nos hace comer más de lo que creemos que estamos comiendo. No pasa nada si nos pasamos un poco, siempre y cuando seamos estrictos en los días siguientes. Si extendemos las comidas excesivas en los días posteriores, ahí sí estaremos perdiendo todo lo obtenido en nuestros cuidados habituales.
Con respecto al 1 de enero, el primer día del año, muchos corredores queremos correr para empezar haciendo lo que más nos gusta. Si es una ceremonia, entonces un trote de treinta minutos alcanza y sobra para estar contentos y sentir que un nuevo año nos encuentra corriendo. Quienes no se excedan de ninguna manera en ningún momento, pueden seguir con su entrenamiento habitual, simplemente cuidando las horas de sueño si trasnocharon y recordando hidratar si hace calor.
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Y el consejo final es el siguiente. Si se desvían de su objetivo por dos semanas, deberán recuperar el terreno perdido. Si no hay una carrera cerca, esto será relativamente fácil. Ahora bien, si decidieron desviarse, no lo hagan con culpa. Si deciden darle prioridad a comer y tomar en las fiestas, no lo sufran. Porque si lo hacen no habrán elegido nada, ni aprovechado el momento.
Si se cuidan, tienen sentido común y planifican los entrenamientos, las fiestas pueden ser buenas para festejar y también para entrenar. Felices fiestas para todos.
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*Santiago García es maratonista, autor de los libros “Correr para vivir, vivir para correr” y “Volver a correr”. Completó la Six World Marathon Majors dos veces. En Instagram: @sangarciacorre.
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