
¿Sientes que todo se ha vuelto inestable e impredecible? ¿Lo que parecía seguro hasta ayer ya no lo es hoy? ¿De todos lados del mundo llegan sensaciones parecidas?
Bienvenidos al mundo en “permacrisis”, un término acuñado en 2022 por el diccionario Collins que define un largo periodo temporal de inestabilidad e inseguridad, como consecuencia de eventos que pueden considerarse como catástrofes, como inflación permanente, emergencias climáticas y sanitarias, guerras y conflictos que emergen casi permanentemente.
Ese neologismo busca definir el escenario actual de alta incertidumbre, en el que ha aumentado la frecuencia de fenómenos adversos que afectan significativamente a la ciudadanía.
La complejidad actual sobrepasa la capacidad de síntesis de conceptos anteriores, por ejemplo V.I.C.A., Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo, ya que parece que estamos experimentando un incremento brusco en las probabilidades de diferentes eventos potencialmente negativos.
Esta sensación de vivir en un estado de emergencia constante, en el que no hay una recuperación plena, sino que se va de crisis en crisis, se ha convertido en una nueva realidad a la que nos enfrentamos en gran parte del mundo, y con mayor énfasis en unos países que en otros.
5 claves para no dejar que la permacrisis nos pase por encima

Desde esta perspectiva que luce desalentadora, ¿qué podemos hacer? En este artículo exploraremos cinco claves para poder afrontarla mejor.
Como la permacrisis es un fenómeno global que afecta a todas las áreas de nuestra vida, desde la salud hasta la economía y la política, es necesario aguzar el ingenio y buscar alternativas y soluciones que nos ayuden de manera efectiva.
1. Cambiar nuestra perspectiva
En un contexto de permacrisis es necesario considerar cambiar nuestra perspectiva y dejar de verla como una situación temporal o aislada. Al ser algo casi permanente y que se manifiesta en casi todas las áreas de la vida, se puede trabajar en el desarrollo personal, el autoconocimiento y la inteligencia emocional para aprender a convivir con ella.
Algunas prácticas: evitar reaccionar en automático a las situaciones; buscar no intoxicarse de información y estar atentos a las “fake news” (noticias falsas) que circulan a la velocidad de la luz. También, incorporar prácticas personales que restablezcan ante el desequilibrio que se puede sentir, por ejemplo, ejercicio físico, yoga, meditación, mindfulness, bailar algún ritmo que siempre quisiste aprender. También puede ayudar disminuir el tono de cualquier conflicto, y evitar polemizar con todo el mundo.
2. Aprender a adaptarnos

Una crisis permanente exige que aprendamos a adaptarnos a situaciones impredecibles y cambiantes. Debemos estar dispuestos a encontrar nuevas formas de hacer las cosas.
Para empezar a adaptarnos, podemos apoyarnos en la neuroplasticidad cerebral, la función del cerebro de ser moldeable a nuevas visiones del mundo; a su vez, así generas nuevas conexiones neuronales y estimulas la flexibilidad cognitiva.
El entrenamiento del cerebro se puede hacer incrementando la lectura, no sólo de temas habituales sino incorporando visiones distintas, conversar con personas que nos hagan pensar y reflexionar, y tener momentos de reflexión, en vez de tomar decisiones apresuradas.
3. Fortalecer nuestras redes de apoyo

Las redes de apoyo son fundamentales. Es posible salir al encuentro de los demás con quienes deseamos compartir las inquietudes de la vida, e involucrarnos en alguna actividad comunitaria o una causa con la que sentimos afinidad para poder ayudarnos mutuamente en momentos de crisis.
Algunas ideas que pueden ser útiles son expandir el círculo de amistades y conocidos; participar de iniciativas que ignoramos hasta ahora; demostrar interés genuino en una charla con personas nuevas, y mantener una presencia de mente y espíritu al conectar con los demás. Estas acciones permitirán que las relaciones interpersonales se fortaleza, se amplíe y se desarrolle con nuevas miradas.
4. Promover la resiliencia y la antifragilidad

La resiliencia es la capacidad de recuperarse después de una situación adversa. Debemos promover la resiliencia en nosotros mismos y en nuestra comunidad para poder afrontar la permacrisis de manera efectiva.
Complementariamente, existen personas más frágiles (no es sinónimo de débiles, sino que aún no han desarrollado más herramientas de afrontamiento), y otras, “anti-frágiles”.
Ser “anti frágil” implica que, ante situaciones externas, estresantes y que generan caos e incertidumbre, la persona se fortalece aún más. Por ejemplo, desata en sí un anhelo de hacerlo mejor, de encontrar soluciones y alternativas, y de sobrellevar ese cambio de una forma superadora.
Ser “anti frágil” implica ser resiliente; aunque la resiliencia se aplica, principalmente, a un acontecimiento que le sucede a una persona y ésta es quien lo afronta. El desarrollar la antifragilidad implica tener esta destreza creativa e innovadora en la propia vida, en el entorno y en relación con los demás.
Como formas de desarrollar estas competencias, el conocimiento interno, la empatía, y valorar los recursos internos que todos tenemos, trayéndolos a la conciencia y fortaleciéndolos, son las primeras claves para afrontar mejor lo que ocurre.
5. Fomentar la innovación

Un componente esencial para sobrellevar la permacrisis, es enfocarse en la innovación para encontrar nuevas formas de hacer las cosas. Probablemente es por esto que muchas personas con una mentalidad fija encuentran dificultad para adaptarse más rápidamente a los acontecimientos, mientras que ser flexibles abre posibilidades mentales y creativas, con la energía y fuerza necesarias para innovar y torcer el rumbo de algunas situaciones que dependen de uno.
La innovación se puede fomentar pensando lateralmente, es decir, encontrando todas las salidas posibles fuera de lo habitual. También es necesario desaprender todo lo conocido respecto a ese asunto que nos interpela, para poder visualizarlo con otra perspectiva, con ojos renovados.
Daniel Colombo
Facilitador y Máster Coach Ejecutivo especializado en alta gerencia, profesionales y equipos; mentor y comunicador profesional; conferencista internacional; autor de 32 libros. LinkedIn Top Voice América Latina. Coach profesional certificado por ICF en su máximo nivel, Coach certificado, Miembro y Mentor en Maxwell Leadership, el equipo de John Maxwell.
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