La vida en un campamento de refugiados, el retrato de una voluntaria y fotógrafa argentina

Araz Hadjian vivió en Idomeni, en la frontera entre Grecia y Macedonia, el campo de refugiados más grande de Europa. Su experiencia, su prejuicio, lo que la hacía llorar, lo que la reconfortaba. Cómo es vivir y morir escapando de la guerra

Guardar
En un inglés precario, los
En un inglés precario, los refugiados piden vivir como cualquier otra persona en el mundo (Araz Hadjian)

"Cada vez que me acuerdo se me parte el alma". Araz Hadjian contó cuál fue su experiencia más dolorosa: "Veía que los abuelos ya ni siquiera me venían a pedir comida o ropa, me preguntaban si podía dar darles un vaso de agua para sus nietos. Ahí fue cuando ya no pude sostenerle la mirada: pertenecía a la otra parte de la humanidad que no está en su situación". Ella es voluntaria y fotógrafa -en ese orden-. Estuvo una temporada en Idomeni, en la frontera entre Grecia y Macedonia, el campamento de refugiados más grande de Europa: quince mil personas soñando con escaparse del conflicto bélico del estado islámico.

Allí vivió Araz Hadjian, argentina, patagónica por adopción, de origen armenio nacida en Alepo, Siria. Compartió momentos con gente desposeída de todo, que tenía lo que llevaba puesto, que soñaba con huir o con volver, con dejar de vivir la realidad que le tocaba. Una foto de su lente retrató el panorama. Una tela pintada con letras rojas decía en un inglés precario "we want to life like another people in the world", la traducción intencionada de "queremos vivir como otras personas en el mundo".

Su principal inspiración fueron los
Su principal inspiración fueron los niños y cómo viven excluidos del contexto (Araz Hadjian)

Ella conoció el desarraigo, supo lo que era vivir en un lugar ajeno, en otra cultura, interpretó el dolor de esa gente en la historia de su padre, un hombre que murió en Argentina extrañando Siria. "Sé que es no sentirte parte del lugar donde estás viviendo, sentir que sos un trasplante, un injerto", reconoció en diálogo con Infobae. Por eso quizá tomó el camino del voluntariado, aunque no distinga por qué ni cuándo comenzó ese compromiso.

Niños sirios, afganos, paquistaníes: cerca
Niños sirios, afganos, paquistaníes: cerca de quince mil personas vivieron en Idomeni (Araz Hadjian)

Rodeada de cuatro compañeros, argentinos y españoles, médicos y fotógrafos, penetró en el campamento de refugiados abierto, sin controles policiales, más grande del mundo. Idomeni se disolvió en junio de 2016; "esa gente fue reubicada en campamentos que funcionan ahora como campos de concentración porque están militarizados, ya no se puede acceder libremente", describió Araz. Cuando lo conoció, cargada de prejuicios y preconceptos obligatorios a la condición humana, esperaba encontrarse con un escenario diferente: "Lo que me sorprendió es que uno piensa que en ese tipo de situaciones traumáticas, extremas, emocionales, físicas, de carencias, de dolor, de hacinamiento, te vas a encontrar con un cuadro de desborde emocional desesperante y no; percibís mucha fortaleza en ese grupo de personas. Muchas veces eran ellos que me terminaban conteniendo a mí que me ponía a llorar por cualquier cosa". Explicó que los refugiados forjan una coraza de desilusión que se transforma en rutina y vitalidad.

Idomeni, en la frontera entre
Idomeni, en la frontera entre Grecia y Macedonia, hospedaba hacinados en almacénes, tiendas o fábricas abandonadas a miles de migrantes (Araz Hadjian)

"Es más lo que recibí y lo que di. Es más el bagaje de lo que recibí que de lo que pude dar, que es apenas un paliativo", repitió. Dijo que no es una población que viviendo ni sobreviviendo, "es gente que se está muriendo día a día, no en lo físico sino emocional y psicológicamente, porque vivir en la incertidumbre de no saber dónde vas a estar mañana te destruye". Su función era ayudar: "Todos los días le llevábamos cosas básicos del supermercado: alimentos, agua, artículos de higiene. Recorríamos las carpas para saber si había algún tipo de necesidad que pudiéramos cubrir".

En junio de 2016 el
En junio de 2016 el campamento fue desmantelado por las fuerzas militares (Araz Hadjian)

Le sacaba los piojos a los niños, recibía ofertas de las madres para que se llevaran a sus hijos, sacaba fotos al paisaje con sus límites éticos, pero se sentía útil cuando se sentaba desinteradamente en una ronda de refugiados. "Lo que más les gratificaba, por sobre las necesidades materiales -calzado, ropa, medicamentos, comida, agua- era cuando compartías un rato con ellos, por más que no hablaras el idioma: sentarte, tomar un té, estar. Porque uno habla de los refugiados como un bloque, un ente anónimo, una masa sin rostro ni historia. Pero cuando te sentás a compartir un rato con ellos les das una entidad individual, los reconocés como personas, vuelven a tener un identidad".

Araz Hadjian en su exposición
Araz Hadjian en su exposición fotográfica en el Congreso de Profesionales de la Salud Armenios (Francesco Garabello)

Araz Hadjian fue invitada por Sarkis Anac, su ex profesor de la facultad y prestigioso oncólogo argentino y armenio, a exponer su viaje fotográfico por las fronteras de la guerra en el marco del Congreso Internacional de Profesionales de la Salud Armenios #12AMWC-. Anac, hoy trabajando en una base militar en Nueva York, brindó su experiencia y conocimientos en la sesión plenaria "Impacto Médico y Social de Guerras y Desastres", de la que participó la voluntaria y fotógrafa. Araz se fue de Idomeni llorando, tal vez por escepticismo del mundo y sus bemoles, tal vez por impotencia, tal vez porque entiende que es "imposible que un grupo o muchos grupos de voluntarios puedan hacer algo ante la magnitud de la problemática". Pero en octubre volverá. La espera Jordania y un campamento de refugiados en la frontera con Siria.

LEA MÁS:

27 imágenes del multidisciplinario congreso mundial de salud que se estrenó en la Argentina

Día por día, la agenda de temas del prestigioso congreso mundial de salud

Servicios de odontología social: cómo son los programas de salud oral inclusivos

Expertos en Enfermería disertarán en un prestigioso congreso que se celebrará en Argentina

Mejorar la calidad de vida de los abuelos, una deuda social de los argentinos

Últimas Noticias

Julia Bearzi, hija de desaparecidos y directora Endeavor: “Memoria no es quedar atrapado en el dolor, es transformarlo en sentido”

Es referente del ecosistema emprendedor argentino e hija de dos militantes de Montoneros. Su padre murió en un enfrentamiento y su mamá, que está desaparecida, tuvo un hijo en La Cacha, el centro de tortura platense, a quien sigue buscando. “La revisión histórica es válida cuando busca más verdad, no cuando intenta relativizar responsabilidades ya juzgadas”, dice. Su historia

Julia Bearzi, hija de desaparecidos

Miriam Lewin: “Argentina genera admiración en el exterior por los juicios de lesa humanidad”

La escritora y periodista fue secuestrada a los 19 años, en mayo de 1977. Estuvo detenida en el centro clandestino de detención de la inteligencia de la Fuerza Aérea y en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA). Destaca que es un 24 de marzo muy especial a 50 años del golpe militar que usó la violencia sexual como un arma contra las mujeres

Miriam Lewin: “Argentina genera admiración

La Selección en una histórica gira y River jugando la Copa Libertadores: cómo atravesó el fútbol argentino las primeras horas del golpe

Cuando los militares asaltaron el poder 50 años atrás, el equipo dirigido por César Luis Menotti se encontraba disputando amistosos en Europa. Qué ocurrió con el torneo local

La Selección en una histórica

La historia de amor entre dos detenidos durante la dictadura: el romance que nació por carta y la mariposa que sobrevivió al espanto

Catalina Lina Garraza y David Mazal intercambiaron mensajes durante siete años mientras estaban presos: ella en la cárcel de Devoto y él en la temida Unidad 9 de La Plata. Una historia de militancia y pasión que sobrevivió al terrorismo de Estado

La historia de amor entre

Una monja francesa desaparecida y la pregunta que siempre quiso hacer su sobrina: “¿Cómo vas a vivir con esta masacre en tu corazón?”

El vínculo entre Genevieve Jeanningros con su tía Léonie Duquetellas, desaparecida de la Iglesia Santa Cruz en 1977, los juegos de la infancia, la vocación compartida, la búsqueda desesperada a la distancia, el encuentro con Astiz en los tribunales y el reclamo al entonces cardenal Bergoglio. La mujer reconstruye el secuestro y asesinato de la monja durante el terrorismo de Estado y la espera de una verdad que llegaría casi tres décadas después

Una monja francesa desaparecida y