Por qué compararse afecta la autoestima

Es una de las actitudes más comunes y puede tener consecuencias negativas. Una especialista explicó a Infobae las razones y efectos de este comportamiento

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Sucede. Todo el tiempo. Aún cuando no se lo desea, cuando no se lo busca, pero aparece. Compararse con otros es casi una actividad diaria, que, como muchos fenómenos mentales, simplemente sucede sin aviso y genera una gama de sensaciones que pueden ir desde la satisfacción personal a la envidia.

Sea una cuestión física, un bien o hasta la pareja ajena. Pensar en el otro, desde la perspectiva propia, es un camino que puede ser útil para apreciar lo que se tiene o desear lo que no, y en ambos casos la respuesta psíquica puede llegar a ser problemática. Pero, ¿por qué sucede?

La psicóloga Celia Antonini explicó a Infobae que cuando comparamos, el primer error es intentar la igualdad: "No podemos hablar de igualdad cuando estamos comparando seres humanos. Cada persona es diferente. Hay más de 7.000 millones de formas de ser en el planeta tierra, una por cada habitante de la Tierra".

"Podemos tener muchas coincidencias con los demás, pero seguiremos siendo únicos e irrepetibles. Como seres gregarios que somos, tendemos a juntarnos y arrimarnos a aquellos que tienen algo en común con nosotros, algo que nos hace sentirnos que estamos en la misma sintonía, podemos compartir la misma pasión por la lectura, el deporte, la política, la religión o lo que sea, pero eso no nos hace iguales".

"Todo esto nos hace coincidentes en un aspecto de nuestra vida, en el resto somos diferentes. Tenemos distintas costumbres, diferentes manías, otros gustos por la comida, otros rituales, otra manera de pensar sobre otros temas, es decir, somos otro. La única coincidencia al 100% es con nosotros mismos", agregó Antonini.

Para la especialista la comparación constante puede producirse por una multiplicidad de factores. Y muchos de ellos pueden llevar a lugares equivocados, a tomar posturas o formar pensamientos que generan más daños que beneficios.

Mirar lo que el otro
Mirar lo que el otro posee, casi un acto reflejo (iStock)

"Solemos unirnos por coincidencias y evaluarnos por comparaciones. Ejemplo: '!mira el auto que se compró fulanito!'. 'Juana es más inteligente que yo'. '¡Se graduó hace 6 meses y yo aún no termino de cursar la facultad!'. 'Mi gato está mucho más gordo y no tiene el pelo tan brilloso como el de mi vecina'. '¡Qué flaca que está Valentina! ¡Yo me siento como una vaca cada vez que la veo!' y así", explicó la experta.

"La respuesta emocional que tenemos ante estos pensamientos es inmediata. De acuerdo a la comparación que hagamos, será el resultado que obtengamos. Si nos comparamos con alguien que está peor que nosotros, automáticamente nos sentimos bien, pero si la comparación resulta negativa, el malestar aparece al instante. Las comparaciones nos llevan por caminos equivocados, porque tomamos un solo aspecto de la vida de una persona y lo medimos con toda nuestra vida. Ahí radica el error", sostiene la psicóloga Celia Antonini

"La única comparación válida es la que hagamos con nosotros mismos. Mírese ayer y compárese con hoy. Si no está como esperaba, busque la forma para estar a la altura de sus expectativas", finalizó Antonini.