El pasado delictivo que Mark Wahlberg procura olvidar

Mucho antes de convertirse en una estrella de Hollywood, se perdió en las drogas, las pandillas y los delitos de odio. Luego de pasar por un correccional de menores, su vida cambió. Hoy, admira al papa Francisco. Y busca enseñar con el ejemplo

Mark Wahlberg
Mark Wahlberg

Es una de las figuras más emblemáticas de la industria hollywoodense. A lo largo de los años Mark Wahberg supo dejar una estampa para convertirse en uno de los referentes del cine. Grandes proyectos en la pantalla grande hacen de él uno de los indiscutidos. Los directores lo consideran un talentoso que no solo sobresale por su cualidades artísticas, sino por su capacidad de interpretar diferentes roles.

Su estreno se dio en 1993 cuando realizó una participación en The substitute, un thriller psicológico con el que dio sus primeros pasos. Desde entonces a la fecha tuvo asistencia perfecta: todos los años se embarcó en proyectos, más o menos taquilleros. Y sin descanso, se convirtió en una de las figuras de los creadores de filmes.

Mark Wahlberg en Transformers
Mark Wahlberg en Transformers

Entre sus películas más destacadas figuran proyectos como Shooter: el tirador, Tres Reyes, en la que compartió cartel con George Clooney, Infiltrados, Los otros dos, The italian job, El único superviviente y Todo el dinero del mundo, entre otras. A menudo se puso en la piel de un militar o policía: en alguna oportunidad comentó que si no hubiese sido actor le hubiera gustado alistarse en alguna de las fuerzas de los Estados Unidos.

También estuvo al frente de otros planes alejados de las armas, como la comedia sarcástica TED, en la que personaje cumple el sueño de su infancia con un oso de peluche que cobra vida. O The Fighter, en la que se pone en la piel de un boxeador. Y si hablamos de su vida camaleónica en los escenarios, su extremo se da en Boogie Nighs, filme que se transformó en su trampolín a la fama, en 1997. Sin embargo, cada vez que le preguntan por sus proyectos más emblemáticos, intenta dejarla afuera del listado. Es que allí se puso el traje de una estrella de la industria del porno de los años 70.

En cuanto a las de acción, Transformers: la era de la extinción y Transformes: el último caballero, le valieron cobrar gran protagonismo dentro de la industria de la ciencia ficción. El reconocimiento de la crítica no se hizo esperar y una vez más, este actor multifacético volvió a destacarse por moverse en las distintas ramas de la profesión con una calidez superior.

Uno de sus primeros trabajos fue como modelo de Calvin Klein
Uno de sus primeros trabajos fue como modelo de Calvin Klein

El infierno

Para llegar al lugar en el que está, Mark tuvo que pasar por diferentes circunstancias que lo colocaron al borde del abismo. Su adolescencia no fue para nada fácil. Nació el 5 de junio de 1971 en Boston, Estados Unidos, en el seno de una familia humilde. Tuvo 9 hermanos. Y en su adolescencia quedó atrapado en el peor escenario.

Orgulloso de haber logrado escapar de ese mundo, en alguna oportunidad contó que a los 13 años empezó su adicción a la cocaína. Sus amistades cambiaron y se empezó a relacionar con gente indebida. Su primer problema serio con la ley fue con apenas 15 años: la policía lo arrestó luego de perseguir a tres nenas afroamericanas lanzando insultos racistas y amenazadores. Era parte de una pandilla y recorría las calles generando miedo. Su edad le permitió estar tan solo unas horas detenido.

Un año más tarde el nivel de violencia con el que se manejaba había cambiado. Solía ingresar a los negocios a robar cervezas y propinando agravios racistas. La última vez que cometió un ilícito de este tenor no solo robó: también agredió al dueño del local por su color de piel. Fueron tantos golpes en la cara con un bate que el hombre, que había quedado inconsciente, se recuperó varios días después en un hospital, pero perdió la visión de un ojo.

El abrazo a la fe de Mark Wahlberg para alejarse de las drogas y tener una vida exitosa 1

Arrestado nuevamente, y acusado de tentativa de homicidio, fue llevado a una correccional de menores. Lo condenaron a dos años; estuvo en el lugar solo 45 días, por buena conducta. Ese fue su vuelco. Con 17 años encontró una salida en las personas que se ocuparon de él en ese sitio. Comenzó con tratamientos para alejarse de las drogas, que no abandonó una vez que lo liberaron. Según contó, gracias a la ayuda del padre Flavin, persona con la que aun hoy tiene una gran amistad. Fueron tiempos en los que se aferró a la fe.

Eran principios de los 90. Y un Mark arrepentido de sus pecados comenzó a dedicarse a la música como líder de una banda de hip-hop: se hacía llamar Marky Mark. El primer álbum -Music for the People- llegó inmediatamente a los primeros planos. El reconocimiento no tardó en llegar para la banda, pero sobre todo para él. Un año más tarde salió el segundo álbum, You Gotta Believe, aunque sin la misma repercusión. En 1993 el grupo se disolvió, y siguió como solista. Con un cuerpo trabajado en el gimnasio, incursionó en el modelaje: fue la cara de Calvin Klein, grabó videos fitness y la industria del cine comenzó a reparar en su figura.

El abrazo a la fe de Mark Wahlberg para alejarse de las drogas y tener una vida exitosa 2

Refugio en la fe

“Hay que reparar los daños que uno ha hecho en su vida. Es difícil crecer y vivir bajo esos focos. Siempre digo, recordando aquellos años, que he experimentado la fama de dos maneras diferentes. Y la que mejor funciona para mí es concentrarme en la fe y en mi familia. Pero sí, es verdad que cuando era chico estaba un poco loco, pero tengo la suerte de estar aquí, poder hablar de ello y haberlo superado”, declaró Mark Wahlberg sobre sus años oscuros.

Entrados los 90 ya no había rastros de aquel que alguna vez fue. Como dijo, empezó por pedir perdón. No paró hasta conseguir el teléfono de la persona a la que había mandado al hospital luego de golpearlo con un bate, para disculparse. Así fue haciendo en casi todos los casos, logrando indultos. Solo no lo consiguió con uno de los tantos chicos afroamericanos que hostigó, quien ante la Justicia remarcó que “una persona racista no cambia, lo seguirá siendo toda la vida”.

Mark Wahlberg y su esposa, la modelo Rhea Durham (Foto: Instagram)
Mark Wahlberg y su esposa, la modelo Rhea Durham (Foto: Instagram)

“Durante mis días en la cárcel entendí que la única forma de lograr el éxito era trabajando duro, pero sobre todo, haciendo lo correcto. Cuando Dios es la roca firme sobre la que construyes tu casa, encuentras el sentido y la felicidad que siempre buscas”, comentó el actor en unas de las pocas veces que habló de sus traumas. No le gustan las entrevistas, hablar de su vida privada, y mucho menos cuando intentan rememorarle aquella época.

Practicante de la religión cristiana, va todos los domingos a misa y hasta tiene su propia iglesia en Los Ángeles. La llegada del papa Francisco al Vaticano fue recibida de grata manera por él. “Estoy muy orgulloso de lo que está haciendo. La Iglesia ha estado estancada y él la está moviendo hacia el siglo XXI. Me encantaría conocerlo”, confesó. “Uno de sus ayudantes estuvo en mi Iglesia, y después de la misa se me acercó y me dio su tarjeta. También me dejó una carta en mi buzón en el que me preguntó si quería involucrarme en un programa que quiere llevar adelante el Papa para prevenir el tráfico de humanos”, comentó Mark a XL Semanal dos años después de la asunción del eclesiástico argentino.

Wahlberg tiene una rutina marcada que no abandona ni cambia por nada del mundo. Cuando se levanta, se arrodilla al pie de la cama para rezar. Le agradece a Dios por el día que está por comenzar. Luego, cuando sale de su casa, pasa por su Iglesia en la que funciona una especie de rincón de contención para varios chicos de la calle. “Todos me dicen papá. Siempre me gusta ir, aunque sea 10 minutos. No puedo dejar de hacerlo”. Además de la suya, también colabora con otras tantas organizaciones. Las causa benéficas son su prioridad.

Presente

Intentando enseñar con el ejemplo, hace tres años terminó la preparatoria -la segundaria en Argentina-, y en gran parte no lo hizo por él, sino como un mensaje para sus hijos. “Si ellos descubrieran que no lo terminé, lo primero que me dirían es: ‘Si tu no estudias, ¿por qué tendría que estudiar yo?’. Sería algo de lo que me arrepentiría. Además, fue algo que siempre quise arreglar de mi vida”.

En 2009 se casó con la modelo Rhea Durham, con quien tiene cuatro hijos: Ella Rae (17), Michael (14), Brendan Joseph (12) y Grace Margaret (diez). “Me llevo muy bien con mis hijos, tratamos de pasar mucho tiempo junto. No soy de salir: si no estoy trabajando estoy en mi casa, compartiendo algo con mi familia”.

En cuanto al trabajo, además de actor, se convirtió en uno de los productores de referencia del cine hollywoodense. Uno de sus primeros proyectos fue Entourage, una serie para HBO inspirada casi en su totalidad en su vida de adolescente. Sin ir más lejos, el propio Wahlberg apareció en varios capítulos.

Este año volverá a la pantalla grande con dos proyectos. Por un lado, será uno de los protagonistas de Infinite, película que de no mediar cambios por lo que está generando el coronavirus se estrenará en mayo. Y a mitad de año se estrenará Uncharted, en la que sorprenderá con su cambio de look: en la película basada en un videojuego, lucirá un frondoso bigote.

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