Fredy Villarreal: “Sabía que la temporada no iba a ser fructífera desde el punto de vista económico”

Tras un año complicado en el que estuvo internado por coronavirus, el actor viajó a Villa Carlos Paz para protagonizar La mentirita aún consciente de que no iba a ganar dinero

Fredy Villarreal, a solas con Teleshow (Foto: Mario Sar)
Fredy Villarreal, a solas con Teleshow (Foto: Mario Sar)

Durante años se encargó de inyectarle humor y personajes desopilantes a las comedias de Dabope en Carlos Paz, encabezadas por Pedro Alfonso. Pero, ante la negativa de la productora de hacer teatro en pandemia, Fredy Villarreal se subió al proyecto de La mentirita, una comedia dirigida por René Bertrand, en la que comparte escenario con Iliana Calabró, el propio Bertrand, Laura Bruni, Rodrigo Noya y Morena Rial.

—El año pasado estabas en el mismo teatro, con algunos compañeros que hoy volvés a tener, pero bajo una realidad muy distinta, ¿no?

—En marzo yo me fui de acá con 60 mil personas en la sala del Teatro del Lago y este año no se si vamos a llegar al 20 o 30 % de ese número. Un poco los entiendo. Entiendo a la gente. Pero el teatro no es un lugar donde uno se pueda contagiar. Con todos los protocolos que se vienen cumpliendo y los aforos reducidos, es un lugar seguro. Es un lugar para que la gente se divierta. Durante años estuvimos con la producción de Dabope, en esta ellos decidieron no hacer temporada para proteger a su familia y me pareció bien. Me llamaron los productores Pablo Sittoni y el Turco Antún y me ofrecieron hacer esto y lo acepté.

—¿Por qué elegiste hacer temporada a pesar de que los números por ahí indicaban que no convenía?

—Yo sabía que no iba a ser una temporada fructífera, desde el punto de vista económico, muy próspero como han sido otras. Sin embargo, quise volver igual porque Córdoba es mi lugar en el mundo en esta época. Yo sabía que no íbamos a tener la afluencia de público de otros años y eso afectaba lo económico, sin embargo decidí venir igual y trabajar porque amo mi trabajo. Esto demuestra que el amor a una profesión vas más allá del dinero. Y si ganás, es un lindo accidente. Y si no me toca ganar, estoy haciendo lo que más me gusta. Yo todas las noches soy feliz.

—Es un momento difícil para hacer teatro.

—Es un momento difícil para todo. Pero hay una profesión que quedó muy relegada que son los artistas, la gente que trabaja en el teatro, el circo, el cine, la gente que labura detrás de todas estos espectáculos. Técnicos, sonidistas, la gente del kiosco, es mucha gente que necesita de la actividad.

Fredy Villarreal, en escena (Foto: Mario Sar)
Fredy Villarreal, en escena (Foto: Mario Sar)

¿Y para hacer humor? ¿También es difícil?

Es el mejor momento para hacer humor. Muchos dicen que humor es tragedia más tiempo y yo le incorporo distancia también. Uno espera un poco que las aguas se calmen y automáticamente para sacar el dolor de adentro insiste con la risa o una válvula de escape que permita largar eso que quedó adentro, eso malo. Las sociedades del mundo más castigadas: los judíos o la raza negra, por ejemplo son bailarines, humoristas, son geniales. Este año vimos durante meses el meme de unos nigerianos que llevaban bailando un ataúd, y es un momento horrible que ellos lo llevaban con alegría y humor. Cuanto más adversidades recibe el ser humano, más necesidad de reír y estimular la capacidad de diversión necesitan.

—¿Vos usás la pandemia dentro de la obra?

—Sí, en un momento en el teatro jodo con la pandemia, digo: “En Europa con un murciélago hicieron a Drácula, en Estados Unidos con un murciélago hicieron a Batman y en China hicieron sopa y largo una puteada”. Y la gente lo aplaude y ser ríe, es una de las cosas más festejadas. Por algo está esa necesidad de aplausos en ese punto clave.

—Y todo eso lo hacés a pesar de que a vos te agarró el virus y la pasaste muy mal. ¿Qué cambió en vos?

Este bicho me metió, me encerró y me agarró para matarme. Yo tenía el 50% de probabilidad de vida. A mí me cambió pero no tanto. Yo quería ser un buen papá, responsable, trabajador, ser buen amigo, solidario. No es que a partir de esto empecé a hacer otras cosas, si quizás le puse negritas a algunas cosas. Quizás si cambió mi proyección: yo aprendí a no proyectar más allá de mañana a las 12. Hasta mañana sé más o menos que voy a hacer. Pero no pienso en el fin de semana o en de 3 o 4 días. Eso es nuevo, no lo tenía antes.

—Mucho se habló de que la pandemia nos puso a todos ante una situación de igualdad o al menos similar, ¿vos que opinás?

—La gente se muere igual. Quizás hagan de su muerte una situación un poco más acompasada, porque le permite al rico morirse en una cama caliente. Pero la muerte llega igual. Y yo la viví de cerca y la conozco. Yo tenía una atención bárbara y obra social, pero el cuerpo se me estaba muriendo, aún con mi mejor atención. Mi privilegio era morirme con una buena atención. La desigualdad sigue existiendo, pero en el momento más absoluto que es la muerte, estamos solos con la parca. El Roll Royce no te sirve para nada.

—¿Vamos a salir mejores?

—Yo creo que esto tiene que salir para bien, no se puede caer tan bajo. Creo que espiritualmente van a subir. Yo aprendí que puedo vivir con mucho menos de lo que vivía antes. Ropa, por ejemplo. Yo estaba con un pantalón que tenía puesto y no me cambiaba por 3 o 4 días y no pasó nada. No me compre ropa por un año. Y mi vida no cambió nada. Si me faltó el abrazo de mis viejos, de mis hijos, esas cosas me faltaron. Y nos hace ver que se puede laburar de otra manera, descansar un poco más. Los días eran todos iguales, los mismos, me cambió. Igual no estaba tan errado antes.

A pesar de la pandemia, Fredy sostiene que éste es el mejor momento para hacer humor (Foto: Mario Sar)
A pesar de la pandemia, Fredy sostiene que éste es el mejor momento para hacer humor (Foto: Mario Sar)

—¿Cómo viste todo lo que pasó en la sociedad, en los medios, en la gente?

Para mí fue una gran película. No sé si fui el protagonista pero fui un actor de reparto importante. En un momento decidí dejar de ver noticias porque era una cosa de locos. Se tiraban los muertos uno al otro, hablaban todo el tiempo de lo mismo. Yo le dije a mis viejos que no miren tantas noticias, porque les hacía mal.

—O sea que recomendás escaparle a tanta información...

—Yo no estoy en contra de estar informado, para nada, pero cuando uno termina viendo tantas veces lo mismo y la información tan repetitiva, se termina metiendo en una mundo donde todo parece pero aún de lo grave que ya es. Yo aprendí que el virus es grave pero es más grave lo que hacemos con el virus. Como se politizó el tema de las vacunas, como lo tratan unos y otros, es siempre una cosa que nos va angustiando peor. Yo dije que estaba en contra de la información repetitiva. Hay un montón de gente mayor que mira todo el día la tele y su compañía es la información. Y si todo el día le estamos machacando, es muy grave. A veces pasa que a esas personas nadie los mira a los ojos. ¿Sabés quién los mira? El conductor de la tv, el presentador de las noticias es quien los mira a los ojos. Eso hace que confíen en él, y si todo el día les dicen que el mundo se está viniendo abajo, genera una angustia que les baja las defensas. Capaz no se mueren de coronavirus pero se mueren de depresión. Entonces yo decía que haya una regulación de información, que no machaquemos tanto de lo mismo.

Fredy Villarreal, reflexivo: "Yo aprendí que el virus es grave pero es más grave lo que hacemos con el virus" (Foto: Mario Sar)
Fredy Villarreal, reflexivo: "Yo aprendí que el virus es grave pero es más grave lo que hacemos con el virus" (Foto: Mario Sar)

Volviendo a tu trabajo en la obra, ¿qué desafíos te propone “La mentirita”? ¿Por qué la elegiste?

—Hago un trabajo más actoral ahora. Con Dabope tenía unas participaciones muy lindas de personajes estereotipados: de villano, por ejemplo. Acá tengo una situación más mundana, más doméstica y mucho tiempo en escena. Entonces el primer desafío fue acordarme las líneas. Venía del COVID con la memoria floja y me tenía que acordar 50 o 60 páginas. Eso fue bravo. A veces un poco me voy y me ayudan los chicos.

—Se te relaciona siempre con hacer reír, ¿te gustaría hacer drama también?

—Claro, por supuesto. Recién termino de escribir una película que la fui escribiendo en los últimos 5 años de estadía acá en Córdoba. Y es una comedia dramática y la tiene Gastón Duprat, director de Ciudadano Ilustre y Mi última obra maestra y le encantó. Para mí que le haya gustado a un director de esa estirpe y que tenga ganas de producirla es un honor. Espero poder protagonizarla.

—¿Esperás cumplir con la premisa de que los comediantes cuando hacen drama sorprenden mucho?

—Los ejemplos son sobrados. En Hollywood hay un cartel que dice: “Cuando tengas que convocar a un actor dramático, primero agota la lista de los cómicos”. Es más, hay otro error muy común. Muchos me decían: “Pero vos sos imitador, no actor.” Y en realidad el actor es un gran imitador. Si vos agarrás a Robert De Niro para un papel de presidiario, seguro que lo primero que va a hacer es recorrer cárceles, ver cómo viven y qué hacen los presidiarios y de ahí construir un personaje, pero de alguna manera imita esas conductas de la vida real. Y no cualquiera imita. Imitar es más difícil. El imitador tiene que influenciarse, después sacar la voz, pensar de la misma manera que el personaje original, es extremadamente difícil. Lleva un trabajo terrible. La imitación sería un posgrado de la actuación. Algo mucho más trabajado y difícil.

Nota: Santiago Berioli/Mario Sar

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