Gastón Ugarte, con Teleshow (Pixar Studios)


Amaba el Caloi de Clemente. Y le fascinaban Mafalda y los dibujos de Quino. Ellos fueron, sin saberlo, quienes lo inspiraron a comenzar a dibujar siendo solo un niño. ¿Y Disney? Su sueño era trabajar en el mágico mundo de Mickey. Desde su Tucumán natal, Gastón Ugarte (41) comenzó a transitar por un camino que lo llevaría a cumplir cada uno de sus anhelos y a ser el único argentino que hoy trabaja en Pixar, el gigantesco estudio de animación.

En tercer año de la secundaria, y con solo 15 años, logró un intercambio estudiantil en Tampa, Estados Unidos. Desde allí envió una carta a los grandes estudios de Disney con todos sus dibujos. "Me respondieron nueve meses después. Muy políticamente me decían: ‘Te falta mucho todavía, andá a estudiar, estas son las universidades que te recomendamos, donde nosotros generalmente vamos a buscar talento’. Y así empecé”, cuenta.

Gastón quería trabajar en animación, no tenía dudas, pero las universidades eran muy caras. Entonces comenzó arquitectura mientras enviaba solicitud a varias instituciones en Estados Unidos. A los 20 llegó la posibilidad, dejó el país y comenzó con ilustración. Gracias a un compañero con quien compartía habitación le llegó la animación computada: “Me empecé a dar cuenta de que era muy artístico, más allá de que se usaba la computadora, había muchas clases de fundaciones tradicionales de arte y diseño. Decidí hacer el cambiazo, ahí fue empezar a remarla”.

Pasaron los años, llegó a Sony Pictures Animation, y un día se enteró de que Pixar estaba buscando modeladores para su próxima película, Wall-E. Hoy, lleva más de diez años en el estudio de animación más prestigioso y ganador del la industria cinematográfica -responsable de clásicos como Toy Story y Los Increíbles, entre muchos otros-, trabajó en Up, Valiente, Un gran dinosaurio, los especiales que se hacen para televisión de Toy Story y Coco.

En sus oficinas de San Francisco, Gastón nos habla de Unidos, la última película de animación que se estrena el 5 de marzo en la Argentina, y donde junto a su equipo crearon “todos los mundos de las películas donde se mueven los personajes...". Y avisa: "Somos los albañiles, los carpinteros, los jardineros de su mundo”.

—¿Cómo es trabajar en Pixar?

—Es una experiencia increíble. Para mí fue el sueño del pibe. Desde chiquito me gustaba dibujar y estaba muy compenetrado con toda la movida de cómics y de la animación. Pero siempre fue como un anhelo, algo muy lejano en la Argentina. Y más en la época en la que yo crecí, todavía no existía Internet ni las posibilidades que existen hoy para tender redes. Calculo que llegar acá también fue cuestión de perseverancia y curiosidad.

—Hoy Argentina es uno de los lugares más importantes dentro del rubro de animación. ¿Lo seguís desde acá?

—Es increíble. Cada vez que vuelvo, y ya volví varias veces a promocionar otras películas, veo cómo creció toda la movida de la animación en academias y universidades. Está mucho más desarrollado todo. Si hubiese nacido en esta nueva era, seguramente me hubiese quedado en Argentina. Si bien es increíble trabajar en un estudio como Pixar, también se paga mucho derecho de piso porque estás lejos de la familia, de los amigos, dejás toda una vida detrás. Y eso no es para cualquiera; mucha gente no se acostumbra. Yo me amoldé, pero si pudiese hacer el trabajo en Argentina, lo haría sin duda alguna. Lo que pasa es que ya tengo toda una vida acá: estoy hace muchísimo tiempo, y en este estudio tan grande y tan lindo…

Gastón Ugarte en los estudios de Pixar, en San Francisco
Gastón Ugarte en los estudios de Pixar, en San Francisco

—¿Cuál es tu función dentro de Pixar? ¿Qué es lo que hacés?

—Soy supervisor en modelaje de sets. Con mi equipo somos los responsables de crear todos los mundos de las películas, es la manera más fácil de ponértelo. Somos los albañiles, los carpinteros, los jardineros de la película. Creamos todo lo que ves en la pantalla que no son personajes; esas imágenes son las que lo hacemos nosotros. Todo lo que sea un prop o la arquitectura. En el caso de Onward (Unidos), las montañas y las cosas que ves de fantasía, todo eso está hecho por mi equipo.

El tráiler de la película
El tráiler de la película "Unidos"

Unidos es una historia de padres e hijos, de las pérdidas de seres queridos, pero también de magia. ¿Había un porcentaje establecido de realidad y de magia?

—Lo interesante de esta película es esa mezcla: lo mundano con lo mágico. Esa era la piel de la película y lo que estábamos buscando. Hicimos mucha investigación en todo lo que es películas de fantasía y después hemos hecho mucha investigación de barrios del suburbano. Por ejemplo, tomamos a Los Ángeles como parámetro de una ciudad súper aburrida, bien mundana. Y tratamos de mezclar un poco esas dos cosas. A la hora de hacerlo sí tuvimos que tener cuidado de no sobrepasarnos mucho con la parte de fantasía, como que haya un balance. Aparte hay un arco a medida que va transcurriendo la película que se va tornando cada vez más fantástica. Empezás en el vecindario de los personajes principales, que si bien es un barrio con casas de hongos, es muy mundano. Es la típica infraestructura de Los Ángeles, bien residencial, bien aburrida. A medida que vamos desarrollando la historia vamos incorporando elementos a modo de fantasía: las montañas, las cuevas, los unicornios y todo lo que se ve después en la película.

—¿Qué es lo que más te gustó construir dentro de una película, que incluso al verlo te parece increíble? Y por otro lado, ¿qué pusiste vos de tu experiencia argentina, de tu gen argentino en cada filme?

—La pregunta esa me la hacen todo el tiempo y es muy difícil contestarte. ¿Cuál fue mi favorita? Siempre hay cosas muy especiales de cada una con las que te quedás, pero la que me tocó mucho fue Coco. Más que nada por el hecho de que era una película en México y que hacía mucho hincapié en la familia, en el tipo de idiosincrasia que tenemos nosotros, los argentinos, con el afecto a la abuela y a los primos. Me tocó mucho eso. Hay muchísimo quizás del argentino en Coco, específicamente en Santa Cecilia, el pueblo donde nace Miguel. Durante la época en la que estaba trabajando con Coco hice un viaje con mi familia, con mis hermanos, a Jujuy, a Purmamarca. Entonces saqué un montón de fotos de Purmamarca, de las calles empedradas. Y mucho de eso, si ven la película, se ve reflejado en Santa Cecilia. Las calles con los adoquines, las ferias, todos los stands.

"Coco", otra de las películas en las que participó Gastón Ugarte

Cuando te vas de vacaciones, ¿en algún momento decís: "Voy a tratar de no analizar la estructura”, o estás todo el tiempo absorbiendo ideas para la próxima película?

—Siempre, es constante. Y no solo para una película, sino para algún proceso o alguna técnica que se pueda llegar a desarrollar en el futuro. O si ves algo interesante, sacás fotos para que eso te inspire, o inspire a los colegas en alguna otra idea en un futuro. Todo el tiempo. Creo que todos los artistas están siempre así. Es difícil desconectarte.

—¿Cómo bajás problemáticas como la igualdad de género o la discriminación a tu trabajo?

—Para Unidos, por ejemplo, tuvimos mucho de eso en cuenta. Se basó mucho en la diversidad con las razas. ¿Cómo van a ser los elfos? ¿Van a ser más caucásicos? ¿Tendrán rasgos afroamericanos? En la película hay elfos que parecen afroamericanos por las facciones que les pusimos, hay elfos que son bien caucásicos, hay elfos que son bien orientales. Tratamos de tocar todos esos temas pero de un lado más sano, de un lado más artístico.

—Trabajás hace muchos años en Estados Unidos, viste toda la evolución del cine animado, entrás a Pixar y te topás con la cantidad de Oscar que tienen. ¿Cuál creés que es el futuro del cine de animación?

—Creo que estamos haciendo un círculo: llegamos a un punto que en animación podemos hacer cualquier cosa. La complejidad de la imagen se está tornando cada vez más hiperreal. Creo que ahora los estudios, no solo Pixar sino varios, están tratando un poco de ver cómo devolverle el encanto a la animación. Como haciéndole un poco de homenaje a las animaciones viejas, de los años 50, de Disney. Mucho de lo que veo ahora es muy gráfico. Yo creo que para ahí va el tema: cómo lograr que una película en 3D no se vea tan real.

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