Quién es C. Tangana, el rapero español que compuso junto a Rosalía y tocará en el Buenos Aires Trap

En la previa del festival, conversó con Infobae sobre el crecimiento artístico de la escena urbana, los aspectos negativos en el camino a la fama y cómo fue trabajar con la cantante catalana

Quién es C Tangana, el rapero español que se va a presentar en el Buenos Aires Trap

En la Bombonera, alentando a Boca pese a la derrota contra Racing por la Superliga. En el home studio del productor Lean Coca en Villa Ballester, todavía con la camiseta xeneize puesta. En el descanso de un monoblock de Merlo, pago chico de Neo Pistea, junto a él, Duki, el chileno Polimá Westcoast, el Iván de Quilmes -tatuador “oficial” del trap local- y una botella cortada inequívocamente llena de fernet con coca. En el futuro videoclip de “It’s a Vibe”, siguiente corte de difusión del flamante “Súper Sangre Joven” firmado por Duki, en el que también puso su voz. Son apenas un puñado de polaroids de locura extraordinaria que fue dejando C. Tangana en sus redes durante su última visita a Buenos Aires.

Su séquito lo siguió a sol y sombra, especialmente un muchacho con una filmadora retro al hombro que lo iba registrando todo. “¿Están haciendo su E! True Hollywood Story?”, se les preguntó cuando el rapero español y su gente llegaron a Infobae. Y aunque rieron, no respondieron. Unos amables puntos suspensivos quedaron en el aire hasta que el artista se prestó a la conversación formal.

Nació en julio de 1990 en Madrid como Antón Álvarez Alfaro. 29 años después y con varios alias a cuestas -“Pucho”, el más familiar; “Crema”, su primer alter ego artístico; “El Madrileño”, que delata origen- C. Tangana es uno de los artistas más importantes de la escena urbana en español y será una de las estrellas principales de la segunda edición del festival Buenos Aires Trap, a realizarse el sábado 30 de noviembre.

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Y así como usa y desusa sobrenombres, con los géneros musicales actúa igual: “Yo soy muy ecléctico, me gustan muchos estilos de música. Tengo muchas influencias, soy muy curioso y siempre quiero ir un pasito más allá para encontrar cosas nuevas. Con cada single que voy sacando, tengo la posibilidad de ir con cada uno a un sitio totalmente distinto y sorprender. Es una bendición, lo mejor que me podía haber pasado”, se describió.

Con dos discos -“Ídolo” (2017) y “Ávida Dollars” (2018)-, varios singles y un puñado de colaboraciones -con artistas como Becky G, Paloma Mami, A Chal, Farruko y siguen las firmas-, su obra le escapa a los rótulos pero no escatima variedad en los detalles: del trap al reggaetón, del rap vieja escuela al lamento r&b con elementos lumínicos del pop. Un zapping musical como marca de época: “Es algo propio de nuestra generación. Somos gente acostumbrada a recibir mucha información pero en pequeñas dosis y de sitios muy distintos. Normalmente tienes tres aplicaciones abiertas en el móvil y varias conversaciones que hablan de cosas distintas. Esto se refleja en los creadores de hoy en día, que somos así, eclécticos y recibimos y damos información hacia sitios muy distintos”, dijo.

-En el principio de tu carrera, renegabas de la etiqueta “trap”. ¿Qué pasaba con los medios españoles cuando lo captaron como “fenómeno”?

-Soy claramente un artista urbano que proviene del rap, pero a mi música no se la puede catalogar. La escena urbana española pretendía conseguir lo que tenemos ahora: llegar hasta el mainstream para convertirse en la cultura popular en general. En aquel momento los medios trataron de entenderlo, y para entenderlo, pues, tenían que catalogarlo. Entonces, esta etiqueta de trap se empezó a poner a muchas cosas que no tenían que ver, lo que me parecía que era nocivo para nuestra escena. Era un momento de amplitud, no de que nos metieran en un nicho o en un catálogo o que nos clasificaran tanto. Y creo que ha funcionado bien, porque ahora mismo cualquier artista de pop en España se siente completamente libre de mezclarse con los ritmos urbanos, lo que ha hecho que nuestra escena crezca y se convierta en algo como masivo allí.

-¿Cómo viviste ese tránsito del underground al mainstream?

-Fue un reto. Yo iba a las entrevistas y decía “tenemos que dejar de ser nicho, es la música que se va a escuchar dentro de tres años. El más escuchado de España va a ser un artista urbano”. Uno no sabe lo que va a suceder realmente pero eso ayuda y empuja. Yo lo vi como un reto, como un desafío, sabes. Veía una oportunidad clara que estaba sucediendo en otros países y que en España no la teníamos. Había mucho talento pero no estaba bien enfocado hacia conseguir tener el respeto de la gran audiencia, de la industria, de todo eso. Al final, creo que se ha conseguido, se ha conseguido claramente.

-El siguiente nivel será cómo mantenerse ahí, ¿no?

-Sí, mantenerse, que es lo más difícil. Para mí, ahora, el reto es la experimentación. En España ya me conocen, ya he sorprendido, he modificado cosas. Me interesa hacer eso mismo en la comunidad global, en la música en español del mundo, ¿no? Y acertar ahí. En este momento, se está empezando a escuchar música en español en todo el mundo como se hace con la música en inglés y es una oportunidad gigante.

-La popularidad trae aparejadas otras cuestiones como la sobreexposición. ¿Cómo te llevás con eso?

-Pues, al principio muy mal. Era mi peor enemigo. Pero creo que he aprendido a usarlo a mi favor y a convertirlo en parte de mi discurso y mi arte. Jugar con ello e intentar que eso no juegue contigo, ¿sabes? Que eso no te domine a ti. Sigo teniendo mis altibajos con eso, pero creo que en general he conseguido generar discursos sobre eso, hablar sobre ser una celebrity, sobre la industria musical, lo que hay detrás, la fama.

-Trabajás la autoparodia con títulos como “Ídolo” o “Llorando en la limo”.

-Totalmente, es un tema recursivo. Sabes, los creadores tenemos ciertas obsesiones, yo tengo esta obsesión porque yo realmente odiaba esto. Hubo un momento en que dejé la música porque no quería aparecer frente a las cámaras, ni que me conozcan, ni que me hagan fotos. Eso se convirtió en mi maldición y luego lo convertí en lo mejor que pude para continuar creando, ¿sabes? En vez de esconderlo, lo puse primero: la mitad de mis canciones tienen algo de eso.

-Y por otro lado están los reclamos de los fans: después de tu primer álbum se te acusó de “venderte”.

-Sí, algo que yo creo que no tiene sentido. Lo bueno es ver hacia donde va un artista y después consumirlo o no consumirlo, verlo, disfrutarlo o no disfrutarlo. Pero está igual de mal que el mercado, las multinacionales, las televisiones, los medios le hagan ser a un artista de la forma en que sus oyentes quieran. Eso es intervenir en lo creativo de los artistas. Yo creo que lo guapo de los artistas es que seamos libres. O sea, le debemos agradecimiento al público porque sin ellos no podríamos hacer nada. Pero más allá de eso, creo que no les debemos un contenido concreto, sino sernos fieles a nosotros. Bueno, el público joven sobre todo no entiende esto, y quiere que se haga, pues, lo que ellos quieren.

-Colaboraste con muchos artistas muy distintos entre sí, algo muy típico de esta época. ¿Cuánto creés que hay de ejercicio de versatilidad y cuánto de sentido de oportunidad?

-Lo difícil es tener una canción con otro artista que haga sentido. Porque ahora vemos como que las collabs están de moda, que todo el mundo se mete en todos los lados y al final no tienen mucha identidad. Pero para mí las canciones tienen que tener mucha identidad, entonces es como que me gustaría colaborar con muchos, pero lo difícil es tener la canción adecuada para enseñarsela, que ese artista se vea reflejado y pueda aportar algo que realmente haga un sentido artístico esa unión.

-El respeto es uno de los fundamentos del rap. ¿Cómo se cultiva entre colegas?

-Cada uno tiene sus maneras. Mi técnica es primero demostrar siempre en el estudio y fuera detrás de los videoclips y detrás del escenario y todo eso, que soy una persona. Que el artista es una cosa y la persona es otra, y el trabajo es una cosa y la performance es otra. Luego trabajar duro, trabajar durísimo, ir al estudio todos los días y escribir todos los días, y pensar todos los días en cómo hacerlo. Y cuando la gente que se junta contigo y te ve así de apasionado, te la acaban dando.

-Tenés buena relación personal y artística con muchos de los artistas argentinos. ¿Qué particularidad ves en ellos?

-Creo que en general son interesantes para la música urbana hecha en nuestro idioma, ya que están haciendo algo muy distinto a lo que se venía haciendo antes. Además, no han repetido las fórmulas con las que han llegado al éxito, sino que intentan agrandar la cultura y ofrecer nuevas cosas siempre.

-Compusiste muchos de los tracks tracks de “El Mal Querer”, el disco de Rosalía que es una de las obras fundamentales para entender la música urbana de esta época. ¿Cómo se siente haber compartido un espacio de trabajo con ella?

-Yo me siento bendecido de haber vivido en el mismo momento que “la rusa” y haber visto todo lo que ha pasado con ella. Me siento muy inspirado de todo lo que está haciendo, la verdad. Para mí es un orgullo porque he visto cómo ha sucedido todo. Desde fuera no se ha visto tanto, pero en España hemos ido viendo los pasos. Y es una historia muy bonita.

-¿Te imaginabas que iba a pasar todo lo que pasó con ella?

-Sí, yo siempre creí que “rusa” iba a ser la artista más importante de nuestra generación, de muchas anteriores y no sé de cuántas venideras. Desde que la conocí, prácticamente, tenía esa sensación.