Línea caliente: por el celular de Luis Ventura circula la información más jugosa del mundo del espectáculo (Fotos: Instagram)
Línea caliente: por el celular de Luis Ventura circula la información más jugosa del mundo del espectáculo (Fotos: Instagram)

Es uno de los referentes más importantes del periodismo de espectáculo, siempre polémico pero nunca tibio. De enorme carrera en gráfica y televisión, Luis Ventura responde cada pregunta con detalle y dedicación. Relata anécdotas jugosas. Habla por primera vez de la relación con su hijo menor, Antonio. Repara en sus amigos, y en sus enemigos. Y anticipa qué haría con los documentos que atesora sobre los famosos, y que nunca salieron a la luz.

1. —¿Cuál es el recuerdo más feliz de tu infancia?

—Mi mamá y mi papá jugando a la bolita, hincados en el piso, semejantes grandulones con mi hermano más chico, Carlos, y conmigo. Jugando a las figuritas y metiéndonos trampa para ganarnos. Eran partidos de hacha y tiza, y ahí es como, entre juego y juego, incorporé el concepto de competencia por los puntos, por ganar los partidos, por saber ir a luchar por lo que le pertenece a uno. Es uno de mis mejores recuerdos: el hecho de compartir. Tuve unos padres maravillosos y un hogar realmente pobre, pero lleno de dicha.

Luis Ventura, de niño
Luis Ventura, de niño

2. —¿Cómo decidiste ser periodista?

—El periodismo para mí siempre fue un juego, porque en realidad mi carrera era Ingeniería Electrónica: cursé hasta quinto año en la Universidad Tecnológica Nacional de Villa Domínico. Tengo la Libreta Universitaria: cursé 27 materias y aprobé 22; aprobaba 10 materias más y cursaba cinco, y con eso hubiera sido ingeniero electrónico. Pero bueno, se me cruzó el Mundial del 78 en Argentina, con un ofrecimiento y un contrato magnífico, y un buen día fui le dije a mi viejo que había descubierto que esa actividad, que cumplía para comprarme los libros y pagarme la matrícula, que era el de ser colaborador en los diarios, siempre había estado adentro mío con mucha alegría y mucho entretenimiento, y como un juego. Un buen día alguien me tocó el timbre y me dijo: “Mirá que el periodismo no es un juego, es tu profesión , tu vocación”. Y la abracé con todo el amor del mundo.

3. —¿Cuál fue el primer famoso con el que tuviste un problema por alguna información?

—Me pasó con dos famosos. El primero fue Tato Bores. Yo tenía 14 años y un profesor de castellano nos había propuesto entrevistar a algún famoso. Lo llamé proponiéndole hacer una nota, una charla, y me acuerdo que me mandó al rábano, me trató como el reverendo culo, me cortó. Fue un destrato que no esperaba, me quedó en la garganta un desencanto y un sabor amargo. Se lo conté a mi viejo y me dijo: “No te preocupes, yo te traigo otro teléfono”. Y me consiguió el de Carlos Balá, la otra cara de la moneda: un tipo maravilloso que cuando fui a entrevistarlo a la casa me sirvió un café con leche, me trajo masitas, un tipo que me abrazó. Y el segundo fue un payaso que era luchador de Martín Karadagian, el payaso Pepino El 9, que vino con toda la troupe de Titanes en el Ring al colegio donde hice la primaria. Pepino se fue custodiado por un montón de personas de seguridad. Yo vi para dónde había enfilado, y saltando alambrados y yendo por detrás del escenario, recorriendo tramos, estaba muy embarrado porque había llovido ese día, llegué hasta donde estaba descansando. Cuando lo tuve cara cara, todo empapado, le dije: “Pepino, vos sos mi ídolo". Y el payaso me respondió: “Nene, dejame de romper las pelotas”. Fue como si me hubieran pegado una puñalada en el corazón. Si había un luchador que admiraba, era ese payaso. Ese día se murió.

4. —¿Dónde radica tu mala relación con Mirtha Legrand?

—Quiero decir que no tengo una mala relación con Mirtha, aunque sí he tenido varios topetazos. Hemos cambiado expresiones, pareceres, miradas, pero si yo levanto un teléfono ella me atiende y viceversa. Aunque parezca que nos enojamos, no nos enojamos tanto.

5. —¿Qué extrañas más: Intrusos o la revista Paparazzi? ¿Tu vida laboral cambió para bien o para mal cuándo dejaste el programa?

—No extraño ni Intrusos ni Paparazzi. No, no, no. Yo, las etapas las voy cerrando, y las cierro bien. En el caso de Intrusos, me fui de manera inesperada, pero si tengo que mirar hacia atrás, recordando mi paso por el programa, me queda una etapa luminosa, que disfruté. Con los de Intrusos nos hablamos, pero con los muchachos de Paparazzi me sigo juntando a tomar un café, a compartir algunas porciones de pizza.

6. —¿Cómo es hoy tu relación con tu hijo menor, Antonio?

—La relación con todos mis hijos es la de un padre normal con sus hijos, cada uno con sus distintas edades. Facundo, que asume roles profesionales y tiene necesidades más independientes porque ya es todo un hombre. Nahuel, que está en pareja y es jefe de fotografía de una empresa periodística, también ya tiene prácticamente su vida, independientemente de la familia de sangre. Y Antonito, que es el enano de la familia, tiene una relación muy cariñosa conmigo: lo veo frecuentemente y tengo un buen intercambio con él. Los tres son buenos hijos, y yo, al fin del camino, espero ser un buen padre.

Cuando me retire, es muy posible que ponga en venta el archivo. Tengo cartas, documentos, grabaciones, que están en tres cajas fuertes de escribanías amigas

7. —¿Te arrepentís de muchas cosas en la carrera?

—Si. Arrepentimientos tenés cada 20 minutos: la nota que se te escapó, el título que no supiste ver, la foto que no fue editada en la manera que uno a imaginó, la pregunta que te faltó en una entrevista. Soy un tipo muy perfeccionista y me vivo reprochando cosas, pero también creo que tengo un costado de docencia en la que trato de transmitir lo que puedo a quienes me rodean, sobre todo cuando son más jóvenes o están comenzando en la carrera.

8. —¿Quiénes son los famosos realmente piolas y quiénes son los bravos del medio?

—En cuanto a los buenos y los malos, los luminosos y los oscuros, los verdes y los maduros, uno tiene que convivir con todos en la viña del Señor. Entonces la experiencia, el haber caminado y gastado suela en el asfalto, te da la posibilidad de identificar quiénes son los buenos y quiénes son los malos, quiénes los piolas y quiénes los jodidos.

Luis Ventura, en la redacción de Crónica
Luis Ventura, en la redacción de Crónica

9. —¿APTRA es mejor desde que vos sos el presidente de la entidad?

—Me parecería una mirada mediocre de mi parte analizar el APTRA que recibí con el que pudimos hacer en estos cuatro años. Yo siempre tomo lo que me dan y con eso trató de construir una Copa Libertadores, una Champion League, siempre apunto a ganador, a perfeccionar el grupo, a tratar de instalar eso de que “juntos, somos más y mejores”. Me dieron una entidad a la cual, junto a los directivos, le cambiamos el enfoque, el perfil. Hoy, APTRA tiene más socios, estamos reconstruyendo un teatro para ver si se puede utilizar comercialmente, se retomaron los cursos de teatro, de actuación, de locución, de oratoria. También tenemos una radio independiente funcionando adentro para los socios que quieran trabajar. Tenemos siete premiaciones al año. Esto es lo que hice yo. Trato de hacer lo mío sin mirar para el costado, ni para atrás.

10. —¿Pensás en la jubilación, en el retiro, o querés trabajar hasta que no te dé más el cuerpo?

—No es algo que me preocupe ni ocupe. Tengo el derecho de cobrar un dinero que yo ya le entregué a mi país y a mis gobernantes, y espero que, cuando yo lo necesite y llegue el momento, alguien me lo devuelva. Pero me gustaría trabajar hasta el último segundo de mi vida. No sé vivir sin hacer nada, no sé vivir rascándome el ombligo.

11. —¿Es verdad que hay cosas que tenés guardadas de los famosos y nunca mostraste?

—Les puedo asegurar que cuando la profesión se empiece a llenar de polvo, es muy posible que saque una solicitada poniendo en venta el archivo. El material que tengo está a la altura del archivo que puede tener cualquier diario o cualquier revista, y en algunos casos creo que lo que tengo es superior al de una redacción. Tengo cartas, documentos, grabaciones, que están en tres cajas fuertes de escribanías amigas. Siempre me pareció que era demasiado para tenerlas en casa. En muchos casos son de figuras importantísimas, con temas en los que no quise meterme. Son temas que no solo serían para tapas, sino para semanas y semanas de información exclusiva. Hay mucho material que nunca salió. Y es tremendo.

Años 80: Luis Ventura entrevistando a Jorge Porcel
Años 80: Luis Ventura entrevistando a Jorge Porcel

12. —¿Te sentarías a tomar un café con Beto Casella?

—No nacería de mí esa propuesta. Creo que tanto él como yo la pasaríamos muy mal. Pienso que con él tengo una asignatura pendiente que no la voy a ir a provocar, no es mi intención ir a buscarla. Pero sé que en algún momento de mi vida voy a tener la posibilidad de cruzarnos y ahí hablaremos lo que tengamos que hablar, sin intermediarios, sin terceros en discordia. Creo que lo que nos pasó a nosotros es algo que Beto sabe muy bien, y yo también. Por eso me gustaría tener la posibilidad, antes de marcharme de este mundo, de encontrarnos para que las cosas queden claras. Y no como hasta ahora, que están difusas, olvidadas. Sería muy difícil un café entre los dos hoy.

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