Bob Dylan (AP)
Bob Dylan (AP)

Bob Dylan sacó seis discos entre mayo de 1963 y mayo de 1966 (The Freewheelin', The Times They Are a-Changin', Another Side of Bob Dylan, Bringing It All Back Home, Highway 61 Revisited y Blonde on Blonde). Con 25 años, ya era un rockstar y uno de los artistas más influyentes de la cultura estadounidense. También se había casado y estaba a punto de convertirse en padre. El 29 de julio de 1966 un accidente de moto paralizó el tiempo y el espacio: se acabaron las giras, las ruedas de prensa y las fotos.

A Robert Allen Zimmerman siempre le habían gustado las motos y desde su Harley 45 de la adolescencia, mantuvo esa pasión por las dos ruedas. Después se compró una Triumph T100 de 1964, una moto ligera que lo acompañó en los siguientes años de su carrera, que no paraba de ascender. Para ese entonces, ya se había mudado a Woodstock, en las afueras de Nueva York y el rodado lo llevaba y lo traía a todas partes.

Esa misma moto pudo haberlo llevado a la muerte o quizás fue la excusa que le salvó la vida. Nunca se supo bien qué causó el accidente. Bob dijo que fue un charco de aceite en la ruta lo que lo hizo resbalar, como consta en la biografía firmada por Robert Shelton ("No Direction Home: The Life and Music of Bob Dylan"). Otros aseguran que Dylan les confesó que fue el sol de frente lo que lo cegó y lo hizo perderse. Lo cierto es que el accidente de moto existió y por suerte su esposa Sara Lownds (de quién se divorció en 1977) lo estaba siguiendo de cerca en auto.

Acababan de dejar la casa del representante de Dylan, Albert Grossman, y volvían a su hogar. Cuando cayó de la moto, el músico se rompió una vértebra. Con los años esta fatalidad se volvió mítica y muchas veces sus fans y la prensa han dudado de la veracidad de los hechos. ¿Por qué no esperaron a una ambulancia? Si estaba tan mal herido, ¿por qué Sara lo levantó y lo llevó de vuelta a la propiedad de Grossman y de ahí a ver a un médico local? ¿Por qué nunca trascendió la denuncia policial de lo ocurrido en la ruta?

Bob Dylan
Bob Dylan

El silencio que rodeó a Bob Dylan después de este accidente llevó a elucubrar los más graves desenlaces: que tenía muerte cerebral, que directamente había fallecido y no lo decían, que ya no podría volver a caminar. Las opciones, todas malísimas, hacían pensar que el músico no volvería a los escenarios. Inmediatamente se canceló la presentación en el Yale Bowl y una gira que su representante tenía prevista. A los 25 años, Dylan y el destino habían decidido que sus días como estrella de rock habían terminado. Por un tiempo.

Bob y Sara querían darle una vida normal a Jesse, el hijo que venía en camino. Los últimos cinco años de giras interminables, horas y horas en el estudio de grabación, el trabajo de lidiar con fanáticos y periodistas no era el entorno que buscaban para el niño. Sara, además, tenía una hija de su matrimonio anterior (María, que Dylan adoptaría como suya) y pronto vendrían Anna, Sam y Jakob. Dylan quería ser un padre de familia y casi lo logra.

"Tener hijos cambió mi vida y me separó de casi todos y de todo lo que estaba sucediendo. Fuera de mi familia, nada tenía ningún interés real para mí y estaba viendo todo a través de diferentes lentes", dijo años después en su libro de memorias, "Crónicas I" (2004). Dylan se ha autoproclamado mejor padre que esposo y aunque esa función se tornaba esencial en su vida, tampoco dejaría de lado la música.

(Video: "Like a Rolling Stone en vivo en Newcastle, 1966 / Youtube)

Sin parar

Desde que llegó a Nueva York desde Minnesota, Bob no se detuvo. Aunque comenzó tocando por monedas y pasando la gorra, él era diferente. En "Crónicas I", él mismo describe: "Lo que realmente me distinguía de los demás en aquellos días era mi repertorio. Era mejor que el del resto de los cantantes de cafés. Consistía en auténticas canciones folk, sin concesiones, con la base de un rasgueo incesante y estridente. O acababa ahuyentando a la gente o bien despertaba en ellos una curiosidad que los impulsaba a acercarse más aún para ver de qué iba ese asunto. No había punto medio".

De los bares a los estadios, solo un par de años, y para finales de 1965, el single "Like a Rolling Stone" había escalado alto en los rankings de las radios y las revistas especializadas. Todo había cambiado y la vida de Dylan se dividía entre hoteles, escenarios y aeropuertos. Algunos seguidores le reclamaban que se había vuelto "eléctrico" y su nueva banda The Hawks, acompañaba el cambio. Todos juntos viajaron por Europa para terminar una gira que llevó más de siete meses y que tuvo su broche de oro en Londres, el 27 de mayo de 1966.

Blonde on Blonde acababa de salir y Dylan tenía por delante una extensa agenda de prensa y planificación para su próxima gira. Sumado al plano musical, también estaban las letras (por algo fue condecorado con el Premio Nobel de Literatura en 2016) y su novela Tarántula a punto de editarse; además de un especial de televisión de la cadena ABC, que recopilaba buena parte de sus giras. Toda una novedad para mediados de la década del 60. Dylan estaba marcando el paso de una generación de artistas y eso tenía un precio.

Una burbuja en el tiempo

Seguramente Dylan tardó unos días en recuperarse, pero nunca disminuyó su producción creativa. 1967 fue un año fructífero ya que, por esos días, el artista se juntaría con The Hawks en la casa comunitaria Big Pink donde grabarían más de 100 canciones. Ese material terminaría compilado en The Basement Tapes y recién vería la luz en 1975 como álbum doble.

Bob Dylan no paraba y además de hacer música en conjunto, se dedicaba a escribir las letras para su siguiente álbum, John Wesley Harding, mucho más country y que terminaría siendo grabado a fines de 1967. En las letras de ese disco aparecen influencias de parábolas de la Biblia, quizá haya sido un momento de reflexión en un sentido casi religioso para el músico, en busca de respuestas. De origen judío, Dylan se ha mostrado cerca del cristianismo y, más allá de las religiones, la fe se convirtió en un tema recurrente para él.

Bob Dylan en un concierto en Munich, Alemania (AFP / DPA / Frank Leonhardt)
Bob Dylan en un concierto en Munich, Alemania (AFP / DPA / Frank Leonhardt)

Ese accidente en moto lo sumió en una pausa de ocho años en los que la vida pública casi no existió. Sí se lo vio en el festival Isle of Wight en 1969 y también en el Concierto de George Harrison para Bangladesh de 1971. Recién en enero de 1974, reunió a The Hawks, los rebautizó The Band y encararon la gira Before the Flood. Sus fans no se habían olvidado y el parate alimentó la leyenda, las entradas se vendían solas y quedaban millones de personas afuera.

El accidente que tantas veces sería puesto en tela de juicio y que incluso llegó a levantar la sospecha de una encubierta internación por drogas fue un oasis durante los comienzos de su alocada carrera. ¿Quién puede juzgarlo? ¿Cuál era su lucha por ese entonces? Como él mismo cuenta en "Crónicas": "Mi abuela materna vivía con nosotros. Ella, un auténtico modelo de nobleza y bondad, me dijo una vez que no existe un camino que conduzca a la felicidad; la felicidad es el camino. También me enseñó a tratar con amabilidad a todas las personas, porque todo el mundo libra una dura lucha en la vida".

(Video: "Things Have Changed" / Youtube)

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