"Quiero dirigir una película pero no tengo la ambición de decir: 'Quiero ser directora'", aclara Dolores Fonzi, que sabe perfecto qué proyecto quiere encarar pero reconoce que la desmotivan las cuestiones burocráticas. "Me cuesta mucho la parte de convencer a alguien de que la idea es muy buena. Es un proceso angustiante hasta que todo el mundo confía en lo que querés hacer. Sí me gustaría que aparezca un productor divino y me diga: '¡Hagámosla, con poca plata, no me importa!'", dice quien se define como una especie de "kamikaze", alguien capaz de encarar la película que ya tiene libro con su propio dinero, si lo tuviera.

Mientras tanto, Fonzi sigue deslumbrando con sus interpretaciones en cine. Y aunque está en pleno rodaje en Chile viajó a Buenos Aires a presentar La misma sangre, el thriller que protagoniza junto a Oscar Martínez"Me divierto muchísimo con él porque es cínico, gracioso y nos reímos, nos tentamos", cuenta sobre el actor, con quien ya había compartido rodaje en La patota.

La misma sangre, filme de Miguel Cohan, relata cómo la familia de Elías (Martínez) se ve puesta a prueba a partir de un hecho trágico y aparece un inesperado entramado de sospechas e intrigas donde todo empieza a cambiar.

Dolores Fonzi como Carla en “La misma sangre”
Dolores Fonzi como Carla en “La misma sangre”

—En tu propia familia, ¿hubo algún mandato que romper o algo que sentís que se repitiera?

—Si hay algo que se repitiese sería la parte de las mujeres de mi familia, mujeres fuertes que han tenido que romper con sus propias estructuras familiares para poder hacer lo que ellas querían. Mi abuela, mi madre y yo. Obviamente, a mí ya me llega una estructura más lavada. Sí (debo) romper estructuras, pero ninguna tragedia que se haya repetido y esas cosas que uno conoce de otras familias.

—¿Cómo ven a esta mujer fuerte en la que vos te convertiste?

—Aguantan todo. Mi abuela, mi mamá, mis hermanos, mi papá…

Dolors Fonzi junto a sus compañeras del colectivo Actrices Argentinas
Dolors Fonzi junto a sus compañeras del colectivo Actrices Argentinas

—¿Fue un lugar buscado o un lugar que fue llegando por los desastres que estamos viviendo?

—Nada es buscado del todo y a la vez hay cosas que no te dejan alternativa. Hay un trabajo personal de entender qué es lo que uno puede dar en función de qué para cambiar qué cosa. Hay veces que se juntan todos los componentes como para que puedas tener la garra, el tiempo, las ganas de dedicarle, de sacarle tiempo a tu familia, a tus hijos y todo para poder militar una causa que sí es fundamental, en un momento crucial de la Argentina y del mundo. Actrices Argentinas es un movimiento que no para y que reflexiona todo el tiempo con respecto a las cosas que necesitamos cambiar y cómo. Crecimos mucho, es un año muy emocionante: terminé el año muy impactada y emocionada con el gran movimiento que logramos.

No podés ser feminista sola

—¿Ponerle el cuerpo y la voz al feminismo te trajo problemas?

—Es un movimiento que no deja nunca de hacerte pensar y pensarte como feminista: qué tipo de feminismo, hacia dónde, cómo, de qué manera. Me di cuenta que no hay un movimiento feminista que no sea colectivo que sirva de una. No podés ser feminista sola. Hay algo del movimiento de agrupación que logramos, que es un gran descanso, un gran contenedor y un gran rebote para pensarnos como feministas, de qué manera y hacia dónde. Nos gusta ponernos en problemas en el sentido de ponernos en debate a nosotras mismas todo el tiempo. Y eso está bueno.

Dolores Fonzi junto a Jazmin Stuart y Laura Azcurra militando por la legalización del aborto
Dolores Fonzi junto a Jazmin Stuart y Laura Azcurra militando por la legalización del aborto

—No cerró puertas en lo laboral.

—No. Una se va descubriendo feminista a medida que va pasando el tiempo. Sí reconozco que abogar por mi propia libertad en un momento como individuo, y después ahora abogar por la libertad de todas en conjunto y agrupadas, fue lo que cambió; pero yo ya venía diciendo lo que a mí me parecía sobre algunos temas. Cuando tengo qué decir me expongo a situaciones que en algunos casos tal vez no debería. Enfocado hacia causas que tienen que ver con cambiar las cosas realmente no sólo para mí o para mis hijos, sino para todo el mundo, para el bien común, todo toma un sentido mucho más válido.

—Y está bien poner el cuerpo aunque tenga un costo.

—Siempre hay un costo, obviamente, y siempre que puedo trato de entrar y salir cuando me agobio. Pero lo bueno de que seamos tantas es que justamente hay roles y hay gente que siempre está ahí para bancar. Y es emocionante.

—¿Qué pasa con los casos que te llegan, que deben ser muy intensos? Las mujeres que escriben contando situaciones o pidiendo ayuda.

—Sí, hay millones. Hay que tratar de dejar en claro que no somos el Estado, sino que somos un movimiento de mujeres que no cobran por hacer lo que hacemos, y que estamos juntas por propia voluntad, dando lo que se puede.

Dolores Fonzi (Maia Croizet)
Dolores Fonzi (Maia Croizet)

—¿Cambia algo lo que pase con Juan Darthés o ya no cambia nada?

—En principio cambia para las víctimas. A la vez, como en la época de la Dictadura, las víctimas también pedían juicio por la verdad. Al victimario no le va a pasar nada, pero por lo menos yo necesito que mi verdad se sepa. Hubo una liberación en ese sentido, y las mujeres víctimas de violencia de este tipo han encontrado un espacio. Por algo tanta gente salió a hablar. Pero no, lo que se resuelva con esta demanda penal que existe, y con las que vengan, porque va a haber más, no sería una cuestión de justicia, sería algo lógico que debería suceder.

—¿Crees que va a haber justicia?

—No sé si en Nicaragua, pero hay otra demanda que ya todos sabemos, que en cualquier momento sucede acá en la Argentina. Eso va a cambiar un poco el panorama.

—¿Por qué estamos debatiendo nuevamente cosas como la Educación Sexual Integral o el aborto ante violaciones?

Cuando se va avanzando hacia la igualdad de derechos en todo sentido, hay una contraofensiva durísima, una patada en la cara. Eso es lo que está sucediendo. Igual la agenda se sigue moviendo en el sentido de que se empezó a hablar de aborto en las mesas. Va avanzando, aunque no lo quiera la contraofensiva. Y la contraofensiva es fuerte, tiene plata, es distinto al movimiento. Pero a la vez el movimiento popular y de mujeres es imparable. No digo que el cambio sea inminente, pero sí que es inevitable. Hay que bancar.

Dolores Fonzi junto a Santiago Mitre (Maia Croizet)
Dolores Fonzi junto a Santiago Mitre (Maia Croizet)

—Estás rodando en Chile, y tus hijos ahora se van con el papá, Gael García Bernal. ¿Cómo te llevás con ese momento de la maternidad, en el que los chicos están con el papá en otro país?

—Me organizo. Está bueno usar ese tiempo para trabajar. También estaría bueno poder tomar vacaciones cuando no están, pero igual es verdad que me agarra un vacío. Están grandes, se empieza a disfrutar de otra manera, que es muy divertido.

—¿No te da nostalgia que estén tan grandes, justamente?

—No, siento que se pone cada vez mejor. Siento que en cualquier momento me pueden acompañar a un rodaje entero, que les gusta, que les divierte, que inventamos actividades que pueden hacer, y que hay algo de empatar mi vida con la de ellos que me parece emocionante, sobre todo.

—¿Y estás preparada para su adolescencia?

—Sí, creo que sí. Es ir aprendiendo todo el tiempo y acompañando hacia dónde cada uno quiere ir. Van adquiriendo modalidades más de niños grandes, pero todavía son niños, entonces me causa gracia. Pero a la vez vengo viendo tutoriales online con unos pibes, los youtubers, cosas que yo ya no alcanzo a comprender.

La ola de la derecha ultra radical está en todo el planeta casi

—Ellos tienen una naturalidad con cosas que nosotros tuvimos que aprender: en la sexualidad, en la igualdad de género.

—Ahí está el futuro, el cambio real está ahí: son los pibes, las pibas. No me escuchan hablar del tema, no digo nada que ellos no pregunten, no soy alguien que está bajando línea sin parar. Van adquiriendo información, solos. Mi hija me dijo: "¿Por qué se les dice padres si es una madre y un padre? Porque vivimos en un patriarcado… Yo voy a empezar a decir madres. Hay unas madres, y son vos y papá". Ellos van ahí, jugando como les va saliendo.

—Alguna vez dijiste: "No descarto instalarme en otro país".

Ni loca me instalo en otro país. Primero porque la ola de la derecha ultra radical está en casi todo el planeta, entonces, no es que podés escaparte. Salvo que te vayas a poner un bar en la playa, pero no a Brasil… No, no me instalaría en ningún lado. Me gusta Argentina.

—Otra frase reciente tuya: "Igual que los senadores, los dinosaurios del entretenimiento también deberían caer".

—Van a caer de cualquier manera, sí. Basta con la solemnidad del poder que se le da a una persona que trabaja hace 100 años, y que a esa palabra que tiene 100 años se le siga dando una identidad como si fuera algo renovado. No es renovado, es algo de 100 años. Igualmente ya son palabras inimputables, de alguna manera.

—Con esta gente con la que no acordás, ¿te sentás a hablar para contar o hay lugares donde sentís que no vale la pena ir?

—No. Yo no puedo, no. Hay gente que puede. Dentro del colectivo de Actrices nos reímos porque hay gente súper cuadro político que puede sentarse con cualquiera a explicarle cualquier cosa. Yo me enojo.

—¿Con Mirtha Legrand, hoy te sentás?

—Siento que con la gente que va a lo de Mirtha que piensa muy distinto a mí, sobre todo en estos temas tan de un lado o del otro, es un clima que no resisto. Me parece hostil ir a exponer mi pensamiento sabiendo ya de antemano que está totalmente en contra del programa, de lo que piensan en ese programa. Me parece un poco absurdo exponerme a situaciones de incomodidad extrema.

—"Me sorprendí muchísimo con la llegada de Macri al poder, no me lo imaginaba y es mucho peor de lo que esperaba".

—La verdad que me sorprendió muchísimo, sí. Lo peor de todo es que ya no nos sorprendemos con nada, y todo puede pasar.

—¿Qué esperás que pase con las elecciones?

—Que pase lo mejor para el país. No sé qué, pero esto no.

Dolores Fonzi en “La misma sangre” la nueva película de Miguel Cohan
Dolores Fonzi en “La misma sangre” la nueva película de Miguel Cohan

—Cuando elegís los proyectos, ¿cuánto pesa la propuesta económica?

—Depende. Hay películas chicas que las hago porque me divierte el personaje y no es una gran producción. Si la quiero hacer, la hago por la plata que haya.

—¿Te puedo llegar a encontrar en un momento complicado de la Argentina, y en lo laboral, agarrando un personaje que no te gusta si hay una muy buena plata?

—No. Prefiero deber guita. Igual, depende: soy madre trabajadora. No me voy a hacer la que no… Por supuesto que si fuese algo que va totalmente en contra de mis principios, ideales y todo, y la voy a pasar mal haciéndola, y me pagan mucha plata, igual no la haría.

—Y hoy todavía, más allá de la trayectoria y de que te guste lo qué hacés, ¿necesitás seguir trabajando?

—Sí, obvio. Obviamente, soy una privilegiada. Vengo trabajando bien este año. Hay como una revalorización del rodaje en sí que me está como gustando mucho. Hacer cine, ver cine, hablar de cine.

—Pero es una profesión muy inestable. Vos venís con mucho trabajo y sos híper reconocida, ¿pero no genera estrés no saber qué viene después? ¿O en algún momento uno aprende a disfrutarlo?

Yo no soy ambiciosa: no tengo un plan a futuro. No es que dentro de tres años quiero ganar mi primer millón. ¿Viste que hay gente que planea esas cosas? No, yo voy en el año a año. De hecho hace poco fue muy terrible porque iba a hacer una cosa que después no salió, dije que no a todo, y no trabajé en casi todo el año. Me dedico a otra cosa. Estoy en mi casa, pido plata prestada a gente que puede prestarme.

Si todo el mundo soltara lo que tiene éste mundo no habría tantos pobres ni tan pocos ricos

—Te ha tocado pedir plata prestada.

—Sí, sí. Hay años muy buenos de trabajo, después decido viajar, hacer obras en mi casa, después no sale trabajo, me quedé sin plata. No tengo un plan. No soy buena con el tema económico y me parece bien, como algo de soltar. Voy viendo, confío en la Divina Providencia.

—No te apoyás en los ahorros.

—No, no tengo. Voy trabajando día a día.

—Y no se te caen los anillos si tenés que salir a pedirle prestado a alguien.

—No. No porque confío en que lo voy a poder devolver. No soy estafadora.

—Soltar también tiene que ver con eso.

—Sí, porque entra y sale. Si todo el mundo soltara lo que tiene, en este mundo no habría tantos pobres ni tan pocos ricos.

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