Juan Fernando Fonseca (más conocido simplemente como Fonseca) es uno de los cantantes y compositores más queridos y admirados por los colombianos, gracias a la dedicación y entrega que le ha puesto a su carrera. Pero su talento trascendió las fronteras. Y hoy recorre el mundo con su música. Así es como llegará a nuestro país, en el marco de la gira Simples corazones. El 5 de octubre lo espera el Teatro Gran Rex.

—¿Cuál es la historial de tu último tema, "Simples corazones"?

—Habla de una pareja, de dos personas que sienten algo muy fuerte por dentro, pero que de alguna manera no son capaces de decirlo porque tienen miedo de hacer daño al decirlo. Finalmente ya hay un punto, porque la canción empieza diciendo "Voy a decirte algo que no puedo guardar", como que "ya lo intenté, no aguanto más", hasta que ella dice: "Ya no puedo hacer nada más, tengo que decírtelo".

—¿Dónde nacen estas historias?

—Siempre he sido muy autobiográfico a la hora de escribir canciones. En este caso la escribí junto a otros dos compositores, Mauricio y Andrés Torres, entonces digamos que tiene un poquito de la vida de cada uno, o por lo menos de los sentimientos y la cabeza de cada uno. Pero sí, yo en cada una de las canciones que escribo siempre hay… Y si la escribo con alguien más, queda plasmado algo que viví.

 

—¿Con la canción "Te mando flores" te pasó lo mismo? ¿Les mandabas flores a una mujer?

—Sí, es absolutamente autobiográfica y personal. La escribí solo y habla exactamente sobre lo que yo estaba viviendo en ese momento. Casi que es una confesión, como un diario de lo que estaba pasando en mi vida. Cada vez que la canto realmente me regreso a ese momento.

—¿De qué te sentís orgullo?

—De lo que hemos construido. Llevamos ya varios años en esto y estar en el Gran Rex te hace pensara que ha valido la pena todo el trabajo, todo el esfuerzo, todo el camino. Porque hemos ido construyendo, en cada uno de los lugares o los países donde hemos presentado mi música, un espacio que hoy en día es muy importante porque es gente que arrancó con nosotros desde el primer disco. Más toda la gente que se ha ido sumando. Y ver la gira que estamos haciendo por toda Latinoamérica, lo que haremos próximamente en Europa, en Estados Unidos… Cada vez la familia crece más.

—¿Las presiones son más?

—Pesa un poco, sí. Pero no las presiones a la hora de hacer música, porque ahí uno no puede sentir presión, es simplemente dejar salir lo que llevás por dentro, y eso es lo que yo hago a la hora de componer. Pero digo, las presiones hacen que uno se envuelva en una cantidad de compromisos más, y es una responsabilidad también, más allá de cualquier otra cosa. Yo me lo gozo mucho: lo principal la música es gozarse componer una canción, estar en un escenario, ¿no? Nunca puede dejar de ser diversión. Pero sí claro, entre más crece la familia, pues más responsabilidades trae.

—¿Cuáles serían los pros y los contras de ser una persona conocida?

—Bueno, los pros, definitivamente, cumplir un sueño: esto lo soñé desde muy niño. Los contras… pues no sé. Yo creo que el tema de viajar tanto es un tema intenso. Tengo dos hijos, y mi hija, de 7 años, me lo reclama fuertemente cuando me voy. O no fuertemente, pero digo, se pone triste que no esté ahí.

—¿Te cuesta perderte algún acto escolar o ese tipo de actividades?

—Claro, claro… Esa lejanía son como sacrificios, más que contras.

—¿Qué miedos tenés?

—Pues perder la inspiración ¿no? Porque eso es un tema muy… Es místico, es mágico que una canción llegue y aparezca una melodía, que aparezca una letra; es algo que ni los que hacemos música también podemos entender o explicar del todo. Y como soy compositor, da miedo que de pronto algún día no vuelva a aparecer.

—¿Cuál fue el tiempo máximo que tardaste en sacar un disco?

—Desde que arranqué nunca he parado. Porque ponele que termino un disco, lo lanzamos, y desde ese momento hasta el siguiente disco pues ya estoy componiendo, haciendo demos, mirando… No sé, un par de meses donde no escriba ninguna canción, algo así. Pero no son períodos largos, como que dure un año sin escribir una canción.

—No te aguantas.

—Sí, nunca me ha pasado y creo que no va a pasar. Es una necesidad realmente.

—¿Y de chico te imaginabas con esto?

—Sí, siempre.

—Ya en el colegio, en la secundaria.

—Sí, sí, desde que tengo uso de razón la música es una obsesión, una manera de vivir, una manera de contar las cosas. Como te decía, es una necesidad escribir una canción, tener que sentarme y terminarla, escribir y cambiar la letra, y no sé qué. Vivo como en esa dinámica.

—¿Qué te hace sobresalir del resto?

—Pues el sello propio. Yo creo que eso es algo que uno va creando, es algo que se va dando en la carrera. Obviamente no es algo con lo que arrancas, pero pues ya hay ahí una esencia. Y yo hago lo que siento, lo que pienso, lo que creo, y cómo creo que debe ser la música: esta es mi propuesta. Y lo que me diferencia del resto es eso: pues que yo escribo sobre mi vida, sobre cómo yo creo que debe ser la música. Y ahí están mis canciones.

—¿Qué soñás hacer que todavía no hiciste?

—No, faltan muchas cosas por hacer. La verdad que a mí me pasa algo con cada disco, y es que siento que es un comienzo completamente nuevo. Cuando arrancamos el proceso de un disco siempre es como que bueno, arranco un capítulo nuevo, hoja en blanco y a empezar. Así que faltan muchas canciones por escribir. Y faltan, ojalá, muchos conciertos, muchos escenarios.