Kiss, en España
Kiss, en España

Todavía quedan lugares en el mundo vírgenes de Kiss. Este fin de semana le toca perder el invicto a la localidad de Viveiro, en Galicia. Allí se está llevando a cabo el Resurrection Fest, y los habitantes de este pueblo español sentirán -por primera vez en su historia- el peso de las botas de Gene Simmons (Eugene Klein), Paul Stanley (Stanley Bert Eisen), Eric Singer (Eric Doyle Mesinger) y Tommy Thayer (Thomas Cunningham Thayer).

A 45 años de su fundación, la banda de Nueva York sigue abriendo nuevas plazas para tocar como si el juego acabara de comenzar y, en plena gira europea, eligen llegar a destinos que los han estado esperando por décadas. Pero las baterías se van gastando y no se sabe por cuánto tiempo más seguirán brillando las luces de sus estrafalarios trajes.

En 1979 el actor y conductor Billy Crystal les preguntaba en una entrevista televisiva por qué seguían tocando si no les hacía falta el dinero. Pasaron 40 años de esa nota y, con mejores ropas y peinados, los Kiss siguen de gira. "Se trata de continuar hasta que deje de ser divertido. Para nosotros o para la audiencia", decía Paul en aquel momento.

En esa misma entrevista, Crystal hacía hincapié en la movida de marketing y en la cantidad de merchandising con su logo (en ese entonces luncheras, comics, remeras). "Las cosas duran lo que duran, ¿por qué no dar todo lo que puedes?", cerraba The Starchild una discusión que nunca para. Después de vender cada cosa que se propongan, las únicas cansadas son sus arcas, que cada año pesan más.

Gene Simmons
Gene Simmons

No hay quien se resista a los productos Kiss y la pasión por su música y sus derivados continúa hasta la muerte. Así pasó con los hermanos Vinnie Paul y Dimebag Darrell Abbott, de Pantera, quienes murieron con algunos años de diferencia, pero ambos fueron enterrados en sendos ataúdes estampados con "Kiss Forever". Las familias lo pidieron y fueron Simmons y Stanley los encargados de convertirlo en un regalo personal para sus colegas fallecidos.

El cielo está en llamas

Dentro de Kiss los cambios se fueron sucediendo abruptamente, pero maquillados no se notaron tanto. En 1980, Peter Criss, baterista original del grupo, decidió cortarse solo. Se fue a vivir a California, se casó con una ex conejita de Playboy y se convirtió en padre. Aunque estaba lejos de la banda, seguía siendo noticia, y los tabloides buscaban de qué hablar.

Fue en 1991 cuando lo confundieron con un homeless de Santa Mónica, a quien entrevistaron y le ofrecieron ayuda económica. La farsa terminó cuando en un programa de televisión enfrentaron a la verdadera estrella de rock con el falso Peter, un pobre vagabundo que disfrutó por un ratito las mieles de la fama.

Criss volvió a Kiss en 1996, grabó Psycho Circus (1998) y volvió a retirarse. Incluso el año pasado anunció que iba a ausentarse para siempre de la vida pública. En entrevistas, cuando le preguntan por su reemplazante Eric Singer (ex Black Sabbath y Alice Cooper, entre otros), el Gato se ataja: "Da igual quién se ponga cosas en la cara, ellos no son nosotros. Puedes quitarle la máscara al Llanero Solitario y ponérsela a otra persona, pero no será el Llanero Solitario". ¿Seguro, Peter?

Otro desertor fue Ace Frehley. Dejó el grupo en 1982, volvió en el 96 y se volvió a ir en 2002. Spaceman (tal su maquillaje) se ocupó de criticar al polémico Simmons en cuanto pudo, y en 2015 le dijo a Eddie Trunk, conductor del programa norteamericano especializado en rock pesado That Metal Show: "Gene vive en el pasado. Se ha transformado en una caricatura de sí mismo. Desde el comienzo, su única motivación ha sido el dinero". En la actualidad, su posición la ocupa Tommy Thayer.

Ace se dedicó desde entonces a su nueva banda, Frehley's Comet, y luego sí a su carrera solista. Ya sabía que le iría bien, para prueba tenía el experimento de 1978, año en el que los cuatro Kiss sacaron discos solistas a la vez, el mismo día. Y aunque era el tercero en popularidad (Gene y Paul siempre se llevaban la mejor parte) fue New York Groove, el álbum de Frehley, en quedar mejor posicionado en los rankings de la época.

Noches locas

En 1988 los Kiss visitaban Suecia. En ese entonces una periodista local les preguntó si "las chicas" eran su tema favorito, a lo que Gene respondió: "Comer, y chicas. Y a veces son la misma cosa al mismo tiempo. Yo creo que la vida se trata de placer y de asegurarte diversión. Y no se me ocurren mejores cosas que hacer: chicas y comer".

La cosificación de la mujer que tan bien se ve reflejada en la película satírica This Is Spinal Tap (1984) encuentra en la historia de Kiss un lugar privilegiado. Dentro de ese universo de maquillaje, hombreras y plataformas, la mujer era el objeto decorativo con el que resaltar su masculinidad. Si bien el empoderamiento femenino lleva años, fue en 2016 que Gene Simmons confesó haber quemado junto a su esposa las miles de fotos que tenía con sus groupies y amantes.

"Durante mis años de locura no consumí drogas, pero sí que tuve mucho sexo. ¿Que si me he acostado con 4.800 mujeres? Eso es lo que dicen. Tenía polaroids para demostrarlo, eso desde luego", le dijo al diario inglés The Sun el rockero de 68 años. Por su parte, Paul Stanley (de 66)
le dijo al New York Daily News sobre su etapa de descontrol sexual: "Fue una parte increíble de mi vida y disfruté cada momento. Nadie se lastimó y todos estaban felices. Fue interesante, tengo que decirlo, todo bastante inocente".

La inocencia se termina cuando una de las partes no está de acuerdo. Justamente un trato es el que acaba de hacer Simmons con la locutora que lo acusó de haberla acosado sexualmente. La mujer, que prefirió no dar su nombre, lo denunció "por agresión sexual e insinuaciones sexuales indeseadas e injustificadas". En esa entrevista, en la que también estaba Paul Stanley, Simmons le tocó en varias ocasiones la mano e incluso llegó a ponerla a la fuerza sobre su rodilla.

La denuncia habla inclusive de que el músico le habría pasado la lengua por el cuello a la conductora, y que llegó a tocar su trasero cuando iban a sacarse una foto. Todo se resolvió en un juzgado de Los Ángeles hace pocos días, aunque se desconocen los pormenores del arreglo. Los tiempos cambian y las costumbres de antaño van perdiendo vigencia.

Para siempre

Los dos últimos álbumes de Kiss, Sonic Boom (2009) y Monster (2012), llegaron al top 3 en ventas en los Estados Unidos y llevan, en total, más de 100 millones de discos vendidos. Además, son el grupo con más discos de oro en su país. Con 45 años de historia, la banda más espectacular de todos los tiempos sigue peleando contra los fantasmas. Pero esta vez del streaming. Ellos, que fueron pioneros en el branding, el marketing y el merchandising del rock, se van quedando atrás en un negocio que no perdona el paso del tiempo.

"Todo se está muriendo porque los fans se han especializado en no pagar por la música", le dijo el Demonio (el nombre de Simmons según su make up de batalla) a un periodista de Fox Business. Aunque reconoció que él no tiene problemas para "pagar el alquiler", se quejó de plataformas como Spotify, y dijo que les pagan muy poco a los artistas. Puso a su hija Sophie Simmons (artista en ciernes) como ejemplo, quien a pesar de haber tenido miles de reproducciones terminó ganando unos pocos dólares.

Paradójicamente, las actuaciones en vivo siguen siendo el atractivo principal del grupo, con guitarras que se prenden fuego, acrobacias y sangre de utilería lograron dar un show único, difícil de superar por las nuevas generaciones. La tecnología mejora a cada momento, pero la mística y el haber creado estos personajes de ficción con el rock and roll como arma letal, sigue siendo un valor difícil de copiar.

Paul Stanley, el otro sobreviviente de la escudería original elige tomar otro camino, el del arte, y se dedica a la pintura cada vez que no está de gira. También encuentra tiempo para su banda paralela, Soul Station, con la que despunta el vicio del R&B, y para su familia. "No quiero irme de casa. Tengo una familia y tengo hijos y, sinceramente, creo que mi principal responsabilidad es ser papá y no quiero perdérmelo", arrojó, poniendo puntos suspensivos al futuro de Kiss.

"Hubo un momento donde la gente decía que teníamos que ser nosotros cuatro (Stanley, Simmons, Ace Frehley y Peter Criss) y esa gente ya está un 50 % equivocada. Así que estoy apostando a que otra ausencia podría ser superada también". Así de relajado, el más suave de los Kiss dejó la puerta entreabierta a una posible deserción.

Ya lo dijo en su libro autobiográfico, Face the music: A life exposed: "Los partidos políticos continúan sin sus miembros fundadores. Estoy entusiasmado por ser reemplazado en la banda, no porque quiera renunciar sino porque de esa forma se probará que Kiss es más grande que sus miembros".

En cualquier caso, Gene no se hará problema. La marca ya está registrada.

Por Marianela Insua Escalante

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