Con tan solo 15 años comenzó a escribir sus primeras canciones, y a los 17 ya dio el paso profesional. Con la mirada puesta sobre la realidad social y las problemáticas personales, Emanero fue consolidándose en el mundo del hip hop y el rap. Hoy, con 30 años, continúa en esa búsqueda y siempre apuesta a generar innovación en el género. También lo hizo en su momento con el rock, y ahora en una colaboración con Chano Moreno Charpentier.

Es así como Emanero (Federico Giannoni) sigue firme con nuevas propuestas arriba del escenario y siendo fiel a su propio estilo: decir lo que piensa.

Con Wiz Khalifa antes de su show en Buenos Aires. @mistercap

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—¿Cómo nace el nombre Emanero?

—Es un nombre artístico que nace medio de la nada. Me gustaría que tenga un poco de una historia divertida que contar, pero la verdad que no lo tiene. Me lo habrán puesto mis amigos a los 14 o 15 años, a modo de chiste, pero tampoco me acuerdo muy bien por qué.

—¿A esa edad ya hacías canciones?

—Empecé a componer las primeras a los 15. Tenía que poner un nombre artístico y usé el que tenía en las redes sociales en ese momento: Emanero.

—¿Y cuándo fue el gran salto de tu carrera?

—Een 2010 cuando saqué mi segundo disco, "Arg", que tiene una canción, "Más tenemos, más queremos", que fue un poco la encargada de darme a conocer dentro de algunas radios y con algunos periodistas, gente que es influyente. Y les gustó mucho la canción. De hecho "La Negra" Vernaci la sigue pasando hoy en día.

—"Más tenemos, más queremos"…

—Esa canción habla de algo que nos pasa a todos. No hace falta escuchar hip hop para entender la letra, que es algo que al hip hop le paso durante mucho tiempo: canciones de hip hop que hablaban de hip hop. Si eras ajeno al movimiento costaba mucho entender o costaba mucho hacerte seguidor de una banda. Habla de manera divertida de algo serio que nos pasa a todos.

—¿En qué te basaste para escribir esa canción?

—La escribí durante mucho tiempo. Voy describiendo varias situaciones distintas de manera caricaturesca, de cómo conseguimos algo y ya automáticamente vamos en busca de algo más, o dejamos de disfrutar lo que tenemos por estar siempre pendiente de…

—El consumismo.

—El consumismo, pero no desde lo que tiene que ver con el dinero sino también el que consigue la chica que le gusta, después quiere tener una amante. Y así en la canción se van describiendo varias situaciones.

—¿Te pasa terminar una canción y ya estar pensando en la otra?

—Todo el tiempo. Me pasó con esa canción. Artísticamente, a veces desvalorizás lo que acabás de terminar: ya lo terminaste y ya se pasó. Por lo menos a mí me pasa que empiezo a revalorizar esas canciones mucho tiempo después. O empiezo a entender mucho tiempo después, un año, por qué la escribí, qué me pasaba en ese momento. Es como cuando repetís una palabra muchas veces y pierde el sentido: con las canciones, entre ensayarlas, grabarlas y tocarlas, te termina pasando eso. Un día lográs escucharla después de mucho tiempo y decís "Qué bueno que está lo que dije". Porque me pasaba tal cosa y quizás no me di cuenta en ese momento que lo estaba escribiendo por qué me pasaba esto". Pero hay que lograr escucharla como si no fuese tuya, como si no la hubieses hecho vos. Esa es la sensación.

—¿Te permitís disfrutar tus logros?

—Sí. Mi primera canción la escribí a los 15, tengo 30, me falta un montonazo de camino por recorrer. Yo sé que logré un montón de cosas pero no fue una explosión, así, que no puedo salir a la calle. Eso te va permitiendo acostumbrarte y poder ir disfrutando de los logros. Y de que tus logros se conviertan en lógicos, de decir "Está bien este logro, es consecuente con el camino que vine haciendo". No es una cosa desmedida que de la noche a la mañana hiciste una canción y explotó en todos lados y no podés manejarlo.

—Hiciste cosas muy interesantes, como por ejemplo, meterte en el rock argentino.

—Es verdad. Pero es algo que me propuse hacer, que no fue casualidad. Con "Más tenemos, más queremos" me di cuenta de que lo que pasó tuvo mucho que ver con la Rock & Pop, con una radio que era de rock. Y gente de la radio me decía que le gustaba el rock y todo, pero que esa canción había pegado dentro de la radio. Eso me hizo dar cuenta que el hip hop tiene algo que todos tenemos. Quizás le estábamos errando en lo que estábamos diciendo o la manera de hacerlo, pero estábamos muy cerca de lograr algo. "Tengo que empezar a colaborar con artistas de otros géneros", dije. Y así fue que el año pasado colaboré con Los Tipitos: fue muy divertido porque hicimos juntos un cover de Los Auténticos Decadentes.

—¿Con Chano también hiciste algo?

—Con Chano estoy haciendo. Empezamos recién a fin de año, cuando nos conocimos: tiramos unas ideas y recién ahora lo estamos bajando a papel. Se nos juntó un poco con su vuelta a los escenarios. Estuvo en el verano haciendo unos shows importantes, ahora está preparando su Luna Park, y en el medio vamos encontrando tiempo entre los dos y nos juntamos. Estamos preparando una canción. Hice con Los Pericos, con Satélite 23, que es la banda de Ale Sergi y Diego Posso; está Bambi (Moreno Charpentier) también. Hay un montón. La unión siempre está buena.

—Hay un tema que seguramente tuvo mucha repercusión: "No les creo". Un poco de reflexión de lo actual.

—La hice en un momento donde yo sentía que se estaba volviendo, y se volvió, en el que todo tenía que ser blanco o negro y costaba mucho pararse en el medio. Si te parabas en el medio te tildaban de tibio enseguida porque no estabas tomando partido ni por una cosa ni por la otra. Salió en 2014 pero las canciones las vengo escribiendo desde antes. Esa canción la debo haber empezado a madurar en mi cabeza en 2012. Soy muy desorganizado: empiezo una canción, la dejo, la sigo el año siguiente, y así voy haciendo con varias hasta que la vuelvo a juntar. Y me refiero a un montón de aspectos: político, cultural, deportivo, "amo a Messi" u "odio a Messi", el director técnico de la Selección es el mejor o es la basura más grande del mundo.

—¿En dónde lo notabas? ¿En las conversaciones con tus amigos?

—En todos lados. Prendía la televisión y lo veía. A nivel televisivo las cosas tenían que ser re contra culturales y rozando ya lo pacato y aburrido o basura total y cortar la pollerita. Yo notaba que todo estaba re contra binario. "No les creo" es un poco eso: yo no le creo a éste ni a éste. O sea, no estoy totalmente casado con éste ni con éste. Estoy en algún lado en el medio y algunas veces estaré más acá u otras veces estaré más allá. Hice dos temporadas de una ficción para Canal 7, ¿eso me convierte en militante de un partido político? No, para nada. Era una ficción televisiva donde ninguno de los que actuábamos o trabajábamos ahí estábamos ni hablando de política ni levantando ninguna bandera. Y era un poco difícil.

—¿Sentías que te prejuzgaban?

—Había mucho prejuicio pero de los dos lados. No me quiero poner en víctima como yo estaba de este lado: fue de ambos. Fue y creo que se está intentando salir un poco de eso porque la gente se cansó. Me parece que todos nos cansamos un poco de esto. Es estresante vivir en un lugar tan binario.

—Hablando de actualidad, ¿es fácil vivir de la música o te cuesta?

—Cuesta vivir de la música. Hay que ser rebuscado. Hay que ser inteligente. Hay que ser paciente. Respetuoso. Hay muchos artistas que están muy a la defensiva y piensan que cualquier sello discográfico los va a querer estafar desde el día uno, o no son pacientes. O piensan que por firmar con una discográfica automáticamente tienen que venir y no, la discográfica va a trabajar con las canciones que vos le entregues y va a poder hacer lo que pueda. A mí me ha pasado de sacar canciones pensando que era esa, y a nadie le importó. Además, hay que saber decir que no muchas veces: yo he tenido grandes aciertos que no fueron por decir que sí, sino por decir que no.

—¿Se puede perder el foco rápidamente?

—Sí. De hecho, yo perdí el foco muchas veces. Por ejemplo actuando. Lo disfruté, no digo que no, pero ahora me doy cuenta de que podría haber sacado dos discos más en mi carrera. En el momento son cosas importantes que te dan prensa. No las recuerdo mal sino que las recuerdo como todo lo que hice, pero a veces por hacer ciertas cosas no componés durante un año, y después te agarra desprevenido o con pocas canciones.

—¿Cuál es tu máximo sueño? ¿Te ves más en la actuación o en la música?

En la música y en la producción. A mí me encanta. Siempre me autoproduje, desde mis primeras canciones. La producción musical es un lugar que me encanta. Desde la dirección, desde ver el potencial en alguien y saber guiarlo, saber decirle: "Me parece que podés probar desde este lado". Ordenar la creación de un disco de un artista me encanta.

—¿Más que estar vos sobre el escenario?

—Sí. A futuro me imagino más así. Creo que todavía me queda un montón de cosas por decir en mis canciones y tengo un montón de sueños por cumplir con la música, pero un futuro me veo de esa manera. Después sueños con mis canciones tengo un montón que se están cumpliendo de a poco: como el motivo por el cual estoy acá: poder tocar en un Lollapalooza. Eso era un sueño.

—¿Te lo imaginabas?

—Lo quería, lo anhelaba. Lo intenté un montón de veces desde que empezó el Lollapalooza en Argentina. Y se dio este año de la mano de "Batalla de los Gallos", esto que va a pasar en un escenario que está bueno porque no solamente voy a estar haciendo mi show sino que lo voy a estar compartiendo con otra gente, pero no con otros artistas que respeto, sino con artistas que vienen desde el mismo lugar que yo, que me los cruzo y que venimos de la misma lucha hace diez años.

—Empezaste a los 15 años, hoy tenés 30. En ese camino, ¿qué fue lo más difícil a nivel profesional?

—Tuve situaciones que dan un poco de bronca relacionadas con el mundo del teloneo, es decir, cuando tenés que telonear a otros artistas. He tenido malas situaciones con eso. Una de las mejores decisiones que tomé fue dejar de telonear, en 2012. Creo que fue una decisión que tomamos todos en conjunto, de decir "Basta", y hacer nuestros propios shows. Prefiero que vengan 50 personas a verme a mí. He tenido situaciones en las que te tratan muy mal:  que me dejen esperando en la calle con los equipos y no me traigan ni una botella de agua. En el Teatro de Flores iba a tocar "Violadores del verso", que es una banda española de rap mítica. Estaba todo agotado, me metieron a telonear. Llego a probar sonido a la hora que me citaron, me reciben afuera y no me dejan ni entrar con los equipos. Me dicen: "Está probando sonido 'Violadores del verso', vos tenés que esperar". "Perfecto, ¿pero puedo entrar con los equipos?". Me dijeron que no con la fila de gente esperando para pasar. Después entrás y ves que hay un pasillo gigante, un hall…

—¿Te pasó varias veces eso?

—Sí. Me ha pasado varias veces con esa misma productora que hizo ese show. Ojo, no tiene nada que ver con la banda. Desde el momento en el que entramos a tocar, a probar sonido, los tipos súper humildes, súper buena onda, dejándonos entrar a su camarín, convidándonos de sus bebidas, que a nosotros no nos habían dado nada. Ese tipo de cosas me dan absolutamente igual: no necesito nada sino el trato, más cuando sentís que te lo están haciendo a propósito. La misma productora me lo hizo una semana después con otro artista español con el que se dio una situación muy parecida. Y casi terminamos de muy mala manera.

—¿Y eso te saca las ganas?

—Y… a veces sí. Terminás de tocar y "Chau, andate". Te sacan para el público con los equipos, con todo.

—Si no lo contás, uno no se imagina…

—Son pocos, no son todos. Pero me ha pasado. Te da bronca cuando es buscado. Cuando te das cuenta que hay lugar para estar. Que te pueden ayudar, que se puede resolver de manera amable. Pero por otro lado también entendés que no tiene que ver con la industria, que no tiene que ver con el artista, sino que tiene que ver con un estúpido que tendrá algún problema o que vendrá de una escuela que dice que a las bandas teloneras hay que tratarlas así.