Guillermo Bonetto: "Me afectan las críticas de las redes sociales, aunque sean un desahogo de frustraciones propias"

Ya pasaron treinta años desde que "Los Cafres" subieron a un escenario por primera vez. Y mucho ha cambiado para su cantante, como lo explica en esta entrevista con Teleshow

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Los Cafres cumplen este año tres décadas en la música. Y lo cerrarán a lo grande, no solo con varias varias presentaciones en Buenos Aires, sino también con la reciente nominación a los Latin Grammys, que distinguen a lo mejor de la música latina. 2018 los espera a pleno crecimiento en Perú y México, entre otros países.

Guillermo Bonetto, el líder de Los Cafres, se refiere al gran presente del grupo. Además, explicó a qué apuntan como formación (junto a Claudio Illobre, Sebastián Paradisi y Gonzalo Albornoz), y sus mensajes reflexivos que, a través de sus canciones, llevan a repensar la vida cotidiana.

—¿Qué repercusión tuvo el disco "Alas"?

—Muy buena. Es un disco bastante profundo y está llegando a la gente. Se nota en los shows, se nota en las giras.

—¿Cuál es el mensaje detrás?

—De que hay algo más de lo que uno está acostumbrado a boludear. Hay otras cosas que hay que prestarle atención.

—¿Cómo qué?

—A las oportunidades, al silencio, a no estar tan espantados con el misterio. A tener más presente el perdón como un ejercicio de salud, de crecimiento, de proyección. Y a saber que estamos listos para todo lo que soñamos.

—¿Siempre se está listo?

—Uno no sabe, pero sí, siempre se está listo. Cuando sos padre te das cuenta que nunca vas a estar listo, y que siempre estás listo.

—¿Cómo hacés para dividir tu tiempo entre tu familia y la carrera artística?

—No es una cuenta que se pueda hacer, no la podes dividir: sos todo el tiempo las dos cosas. O sea, sos un mal padre y/o un mal músico.

—¿Te considerás así?

—Y… es que las ausencias en la música son muchas. Pero lo digo un poco en broma.

—¿Cuántos días consecutivos pasás en tu casa?

—No es que viajamos tanto, pero viajás. O sea, de repente te vas todo el fin de semana, te vas una semana, te vas diez días.

—Abrís, cerrás la puerta, y te volvés a ir…

—Sí. Es loco. Tal vez esa parte sea la más difícil, cuando estás dejando chicos chiquitos, tu pareja o tu vida. Tu vida en tu casa, pero nuestra vida también es esta.

—Una vida que hoy, después de 30 años, ¿seguís eligiendo?

—Sí, sí. No la cambiaría, pero es difícil también.

—¿Te perdiste mucho por dedicarte a esta carrera?

—Sí. Pero uno aprende que no te perdés nada porque no hay otra forma de vivir, que es lo que sucede. Puede haber un montón de universos paralelos y todo lo que quieras creer, y probablemente sea cierto. Pero uno vive en este, en el que te estás formando. Y el disco también habla un poco de eso: uno es responsable de sus pasos y de los que te tocan seguir. De los que hiciste hace 30 años atrás, de todo.

—La idea del perdón se refleja en todo el disco. ¿Por qué nace ahora?

—Más que nada por las estupideces de sentirse con derecho, que es una cosa muy importante, a opinar, a sentirse libre para insultar a los demás, porque estás detrás de una computadora o un celular, que pasó mucho en Argentina esto de putearse mutuamente por diferencias políticas, etcétera. Y en realidad es como un desahogo de las frustraciones propias. Entonces, mejor no tener tantas frustraciones y el mundo va a ser un poco mejor. Cuando uno putea, putea para todos. Para uno, para afuera. No existe eso de descargarse y que queda todo ahí. No se termina. Al contrario: se lanza. A las acciones como que hay que cuidarlas un poco.

—¿Qué te pasa con las críticas?

—Me afectan un montón. No le doy bola por eso.

—¿No leés lo que dicen de vos?

—Trato de no hacerlo. Hablo con mucha gente todo el tiempo, pero estoy esperando para ver qué dicen. Me decepcionó mucho la estupidez de ciertas personas. Esto que te estoy diciendo: la liviandad, como que se genera algo inocente. El "ring raje" de ahora es mirar un video en Youtube y putear. Para el que lo hace en serio, no está bueno recibir estupideces. Cada uno tiene que cuidar sus acciones.

—¿Qué es lo que más te afecta que te digan?

—Álvaro, un gran amigo, me dice: "Vos cantás bien, no te vuelvas loco que está bien lo que haces". Nuestro trabajo nos da muchas gratificaciones. O sea, ¿para qué detenerse en la estupidez? Uno elige qué mirar y en qué detenerse.