Apasionado del rock & roll, José Miguel Conejo Torres (37) , mas conocido como Leiva, supo ganarse su lugar en la música de España, su país natal. Y tras recorrer un extenso camino, logró uno de sus máximos deseos: producir un disco de Joaquín Sabina. Así fue como obtuvo una oportunidad en el último material de su colega, Lo niego todo.

Nominado a los Latin Grammy, Leiva le asegura a Teleshow -en un contacto desde Los Ángeles- que uno de sus grandes secretos a la hora de concretar todo lo que se propone es eliminar la expectativa. Eso le provoca sorpresas a un hombre que todo el tiempo está disfrutando de lo que lo apasiona: la música.

El próximo 1 y 2 de diciembre estará de visita en Argentina para tocar en el Luna Park junto a  Joaquín Sabina, precisamente.

—¿Te esperabas la nominación en los Grammy por tu videoclip "Sincericidio"?

—Nunca espero los premios. Nunca espero las cosas que pasan. Entonces, como voy sin expectativa siempre es una sorpresa. Pero me hace mucha ilusión lo del premio en concreto. También me hace ilusión que haya sido nominado el disco de Sabina, que hicimos juntos.

—¿Cual es el concepto del videoclip?

—Es como las diferentes maneras de vivir el amor, tan exageradas. Siempre el amor se vive súper exagerado. Pues es de las diferentes maneras de exageración del amor, y me parece que es con mucho carácter, muy 80, y no salgo yo. Me gusta no salir en los clips.

—¿Por qué?

—Cuando a un director de un videoclip se lo obliga a que el artista salga, ya le estás acotando su idea. Entonces, me gusta dar la canción a un director y que él elija su idea.

—¿Un amor exagerado?

—Sí. Es como una manera de explicar, por ejemplo cuando hay un chico con una lucecita, y una chica vestida de gata buscando la lucecita. Al final, son metáforas que ocurren. El amor podemos llegar a vivirlo de una manera surrealista, tan intensa, y creo que el video está muy bien explicado.

—¿Te pasa?

—Sí. Y eso es muy intenso, con lo bueno y con lo malo. El amor me ha hecho sufrir mucho, pero al menos me dio canciones.

En lo profesional, ¿también sos intenso?

—Sí. Para bien y para mal. Es una manera de vivir. Hay gente que va más a la superficie, y yo voy abajo, un poco para bien y para mal.

—Sabina cuenta que hace mucho le escribiste en el camarín: "No deberías morirte sin que yo te produzca un disco". Y este año se dio. ¿Fue así?

—Yo no me acuerdo cómo fue en concreto. Él lo recuerda así. Yo trabajé en su disco anterior. Joaquín me llamó para hacer una canción con él, y hablábamos de hacer un disco junto. Entonces un día le fui a ver al Palacio de los Deportes, en Madrid, y le dije: "Tenemos que hacer un disco juntos". Y al final, se ha dado.

—Se te fueron cumplieron las cosas que fuiste deseando…

—La verdad que sí. Y tengo mucha fortuna. Por eso lo de los premios… Si me dan un premio por esto, me parece que mi premio ya lo tengo: vivir de la música dignamente, encontrándome con grandísimos amigos que he admirado. Hace poco hablaba con un compañero tuyo antes de entrar, con Fito Páez,. Me he encontrado con tantos amigos que ya soy muy premiado. No necesito más premios.

—Una de tus canciones, "Breaking bad", habla de las expectativas: "Cuidado con las expectativas".

—Me parece una buena filosofía de vida ir sin esperar las cosas y que se vayan dando, no poner demasiadas expectativas. Fijate en los premios. Hay gente que se enfrenta en los Grammy con mucha expectativa y luego se disgusta. Yo voy pensando que no va a pasar nada: si pasa bien, maravilloso; y si no pasa está igual.

—¿Así te definís?

—Sí. En general no voy pensando en lo bueno que puede pasar. Entonces, cuando vienen las cosas buenas son una sorpresa para mí.

—¿Pero qué te falta hoy ?

—Me faltan muchas cosas en la vida y no siempre relacionadas con la popularidad o con el éxito. De mano, me gustaría estar un año parado.

—¿Un año sin hacer nada?

—Sí. Será difícil porque voy a hacer mi disco, voy a producir a otro artista, pero ahora mismo en lo que me proyecto es en el descanso más que en la ambición de crecer más. Lo de Joaquín vino justo sacando "Monstruos". Entonces, componer, producir y grabar ese disco justo arrancando la gira de "Monstruos". Ha sido un año y medio de locos.

—¿Y qué te perdiste este año?

—Me perdí algo tan importante como darme cuenta de todo lo que me estaba pasando. No puede ser que cuando te pasan tantas cosas dejas de estar presente en las cosas que te pasan. Ese año ha sido tan intenso que me lo he perdido un poco, así que prefiero hacer las cosas un poco más ordenadas y estar en cada sitio.

—¿Eso depende de vos o de tu grupo de trabajo?

—Depende de mí. Al final parece como que le echas la culpa a la gente que te pone un plan, pero soy yo el que está inquieto y siempre quiere hacer cosas.