La historia de los hermanos Lombard, de "Ritmo de la noche": triunfan en Estados Unidos y buscan compartir escenario con Abel Pintos

Martín y Facundo se hicieron conocidos en los ’90 por su paso en el programa de Marcelo Tinelli. Más de veinte años después, continúan con el baile y giran por el mundo con su show “Lombard Plays Piazzola”

Guardar

Su historia es un "conectar puntos" constante. Seguramente hace más de 20 años, Facundo y Martín Lombard no imaginaban que aquello que había comenzado como un juego frente al televisor, se convertiría en su medio y estilo de vida. Los "Lombard Twins", los hermanos que se hicieron conocidos por bailar en Ritmo de la noche, hoy brillan en Estados Unidos aunque les quedan muchas cosas por hacer en la Argentina. Una de ellas, bailar en un escenario con Abel Pintos.

En diálogo con Teleshow, definieron su trabajo como Free Espression: "Es una forma que desarrollamos hace diez años que se basa en 'no estilo – no reglas'. Nos dimos cuenta que lo nuestro era una necesidad de expresión. Nos gusta trabajar emocionalmente y no bajo una estructura académica".

Es por eso que sus performances son distintas a todo y se los puede ver bailar tango o pop, de una manera que poco tiene que ver con la que se conoce tradicionalmente: "Lo podemos hacer con música clásica, con Astor Piazzola, Michael Jackson y cualquier artista que nos guste, porque se basa en fotografía y expresión".

Para ello, arman las coreografías juntos, aunque a veces no resulta tan fácil trabajar entre hermanos: "Lo primero que hacemos es buscar la música que se que la puedo escuchar mas de tres veces y no me cansa. Nos mostramos lo que cada uno arma, lleva su tiempo". Sobre si hay peleas, contaron: "Hay de todo y gracias a eso todo sale como termina quedando, contentos. Discusiones hay siempre".

Una diversión frente a la tele y la llegada a Ritmo de la Noche

Facundo contó que todo comenzó como un juego, cuando a los siete años copiaban los videos de Michael Jackson, aunque recién a los doce decidieron armar algo un poco más elaborado, con coreografías.

"Recuerdo haber visto Ritmo de la noche en lo de nuestra abuela, no teníamos tele. Ahí nos decidimos y fuimos al canal, a tocar puertas, queríamos bailar, nos dijeron que volviéramos el lunes, fuimos lunes, martes, miércoles… hablando con uno otro, hasta que llegamos a Marcelo (Tinelli) que nos hizo una audición en su oficina, nos pusimos a bailar y nos dijo que empezaba os el domingo, fue muy rápido", agregó.

En Ritmo estuvieron dos años: "Pasamos de una vida de nada, a mucho. Había gente en la puerta de mi casa esperándonos, no estábamos al tanto de eso". La fama llegó como consecuencia, pero nunca la buscaron, sólo querían bailar: "Gracias a eso decidimos que queríamos seguir con la danza y empezamos a meternos en diferentes facetas, actuación, música, cine, nos abrió la cabeza", explicó Martín y aseguró que si los invitaran al Bailando, para una participación especial, aceptarían sin problema.

Sin embargo, el día después no fue fácil. La danza estaba pasando de moda y ellos ya estaban catalogados en el medio como "los hermanos que bailan", lo que hacía difícil mostrar que sí podían actuar o hacer otras cosas.

"Nos dimos cuenta que cada puerta se cerraba acá, era otra que se habría afuera. Así que cuando cumplimos 21 nos fuimos a Nueva York con 400 dólares cada uno", relató Martín.

Aquellos primeros tiempos en "la Gran Manzana" no fueron fáciles, pero de a poco fueron conociendo gente y a fuerza de trabajo y esfuerzo lograron salir adelante y vivir del baile. Actualmente realizan por el mundo el espectáculo creado por ellos Lombard Plays Piazzola, viven en Los Ángeles y participaron de dos películas Step Up, de Disney y Los Marziano, de Ana Katz.

Un sueño pendiente

Siempre hay más cosas por las que trabajar. Los hermanos acaban de hacer un guión para una película y ya comenzaron a componer la música, pero saben que en el medio, pueden aparecer nuevos proyectos.

¿Algo que les gustaría? "Tengo ganas de agarrar una canción de Abel Pintos y formar una pieza", sorprendió Martín y Facundo siguió: "Estoy buscando la vuelta para llegar a él y que conozca nuestro arte, compartir una charla y una canción".

Los hermanos se imaginan a los tres en un escenario, Abel cantando a capella y ellos bailando tap: "Lo escuchamos hace años y nos sentimos identificados con su proceso de evolución, de encuentro. Uno se va encontrando todos los días y él refleja su ser a través de la música. Con el paso del tiempo, pasó de ser cantante a artista, eso muy poca gente lo logra y cuando se logra, no hay vuelta atrás".