Series en un minuto: ficciones sobre bullying

Cómo se trata en la pantalla chica el acoso físico o psicológico que tiene a los niños como más vulnerables a estos sometimientos

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Las burlas y el acoso físico o psicológico están a la orden del día en nuestras vidas. Los más vulnerables son los niños en edad escolar que son sometidos a duros hostigamientos por parte de sus compañeros. Las series se suman a estos tópicos que tanto nos preocupan.

Uno de los estrenos del año es, sin dudas, Stranger Things, la serie de Netflix de ciencia ficción ambientada en los años ´80. Es una serie que podemos analizarla desde muchos puntos de vista: la ambientación, el terror, familias disfuncionales. Pero también trata el tema del bullying escolar y las cargadas. El grupo de chicos que decide salir a la búsqueda de su amigo "desaparecido", es objeto de burlas constantes por los "populares" de su escuela. Todos tienen un apodo que los descalifica y se resignan a ellos porque no pueden enfrentar-y no saben-a sus agresores. Se recluyen en su mundo de historietas, cómics, superhéroes y crean un mundo paralelo donde solamente interactúan entre ellos.
La serie de Ryan Murphy, Glee, nos mostró cómo a través de la música un grupo de estudiantes del secundario lograba crear un ámbito de igualdad. Ambientada en una secundaria clásica estadounidense, los chicos Glee eran muy distintos entre sí, no sólo físicamente sino en sus gustos, orígenes, orientaciones sexuales. Los populares y los no tantos se unían en el canto e intentaban derribar las barreras que impone el bullying.

Un poco más grotesco es el caso de Scream Queens, esta serie también de Murphy pero ambientada en un campus y una "hermandad" que dista mucho de ser "inclusiva". Allí se intenta mostrar las inseguridades de "las lindas" y líderes de los grupos y la necesidad del resto que desea con desesperación formar parte del grupo. Lideradas por Emma Roberts (la sobrina de Julia) las chicas de la brotherhood cuidan su imagen al extremo y le dedican gran parte de su día a denigrar a las diferentes a ellas.

Por María Eugenia Capelo