Susana Giménez fue a ver Berlín, Berlín al teatro: look total black e invitación personalizada

La diva fue invitada por Gustavo Yankelevich y estuvo acompañada por su hija Mercedes

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La diva de los teléfonos fue invitada por Gustavo Yankelevich y estuvo acompañada por su hija Mercedes (Video: Agencia de Prensa)

Pocas cosas dicen más de una obra que ver a Susana Giménez ponerse de pie para aplaudir. Eso fue exactamente lo que ocurrió el 10 de junio en el Teatro Apolo, cuando la conductora asistió a una función de “Berlín, Berlín” junto a su hija Mercedes “Mecha” Sarrabayrouse y un grupo de amigos, y cerró la noche con una ovación que el elenco recibió entre risas y felicitaciones.

La conductora llegó al teatro el 10 de junio junto a su hija Mercedes “Mecha” Sarrabayrouse y un grupo de amigos, y compartió la velada en sala con Rosella Della Giovanpaola. No era una visita cualquiera: Susana había querido ver la obra desde su función de prensa del 6 de mayo, pero en aquella ocasión no pudo estar presente. Finalmente encontró el espacio en su agenda y se dio el gusto.

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La comedia francesa que protagonizan Pablo Rago, Fernanda Metilli, Maxi de la Cruz y Juan Pablo Geretto se consolidó como uno de los grandes atractivos de la calle Corrientes, y la noche del 10 de junio tuvo una espectadora de lujo en las butacas del Teatro Apolo. Susana se mostró fascinada durante toda la función: las imágenes la captan riendo a carcajadas, aplaudiendo con entusiasmo y, al caer el telón, poniéndose de pie para ovacionar al elenco entre risas y felicitaciones. Al retirarse del teatro, se detuvo para saludar al productor y amigo de larga data Gustavo Yankelevich, con quien compartió un momento afectuoso.

Susana Giménez, con cabello rubio y top negro, con los brazos levantados y las manos abiertas aplaudiendo, sonriendo ampliamente entre una multitud en un teatro
Susana Giménez aplaudió efusivamente en "Berlín, Berlín", la obra de Fer Metilli, Pablo Rago, Maxi de la Cruz y Juan Pablo Geretto

La velada fue tan completa como el vestuario que eligió para la ocasión. Susana apostó por una base total black de una sobriedad calculada: remera de mangas largas pegada al cuerpo y pantalón de corte recto, todo en negro mate. Una combinación que, en otras manos, podría haber pasado desapercibida. En las suyas, fue el punto de partida para una lección de estilismo.

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El verdadero peso del look lo cargaron los accesorios texturados. El más llamativo fue un cuello plisado al tono, confeccionado en gasa o tul rígido, que evoca la estética de los cuellos de época pero en una versión contemporánea. La pieza enmarca las facciones, aporta un aire aristocrático inmediato y rompe la monotonía del algodón sin necesidad de sumar color ni volumen excesivo.

A ese cuello se sumaron puños plisados en las mangas, que acompañaron cada uno de sus aplausos con un movimiento propio. El conjunto se cerró con un cinturón de tachas doradas que definió la silueta y aportó el único destello metálico de la noche. Con el cabello rubio suelto, lacio y con movimiento, y un maquillaje natural, la conductora demostró que la fórmula para transformar básicos en un look de salida nocturna no requiere prendas extravagantes, sino un accesorio estratégico bien elegido.

Mecha Sarrabayrouse, por su parte, tomó un camino diferente al de su madre sin alejarse del código cromático de la noche. La hija de Susana optó por una propuesta más urbana: saco negro como ancla del conjunto, pantalones anchos a rayas diplomáticas en tonos grises y zapatos negros de plataforma que sumaron altura sin resignar comodidad. La melena rubia larga suelta completó un estilismo relajado pero de líneas precisas, que dialogó con el de su madre sin competir con él.

Susana Giménez, con cabello rubio largo y blusa negra, sonríe y aplaude en un teatro. Varias personas a su alrededor también aplauden en la audiencia
Susana estuvo acompañada por su hija Mercedes y la esposa de Gustavo (Agencia de prensa)

Madre e hija construyeron así dos versiones del negro nocturno: una con acento en la arquitectura textil y los detalles de época reinterpretados; la otra, con el peso puesto en la estructura del corte y el juego de rayas. Dos lecturas distintas de una misma paleta, en una noche que terminó con la sala entera de pie.

Susana cerró la noche como la empezó: rodeada de personas cercanas, de buen humor y con un look que no necesitó de estridencias para acaparar miradas. La función del 10 de junio en el Teatro Apolo reunió en una misma sala a la conductora, su hija Mecha y un grupo de amigos frente a una de las comedias que más público convoca en la calle Corrientes, y el resultado fue una velada que combinó risas, moda y una ovación de pie para Pablo Rago y su elenco.

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