El adiós más difícil: el doloroso duelo de Julieta Prandi

La modelo compartió su tristeza y la de su familia en redes sociales; el apoyo de sus seguidores

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Julieta Prandi con su perro
Julieta Prandi con su perro Apollo, recientemente fallecido

La vida de Julieta Prandi estuvo marcada por capítulos de amor incondicional y pérdidas profundas. La modelo y conductora atraviesa un momento de dolor tras la muerte de Apollo, uno de sus perros bullmastiff, y eligió compartir ese duelo, sin filtros ni palabras grandilocuentes, con quienes la siguen día a día.

La historia de Apollo en el hogar de Prandi comenzó en agosto de 2021. No fue una decisión al azar. Emanuel Ortega, su pareja desde el año 2020, la animó a sumar a este nuevo integrante a su familia. La llegada fue celebrada en redes sociales: “¿Cómo te explico? Habemus Apolo. in la house”, escribió ella en su cuenta oficial de Instagram, decorando la bienvenida con una foto familiar. Allí, la felicidad parecía completa: Julieta, sus otras mascotas y el recién llegado, todos en un mismo abrazo.

Julieta Prandi al momento de
Julieta Prandi al momento de la llegada de su perro Apollo al hogar (Instagram)

Pero lo que parecía un comienzo tranquilo pronto se volvió incierto. Un año después de su llegada, en 2022, el perro se convirtió en el centro de una búsqueda angustiante. Por un descuido en la casa de Martínez, el bullmastiff se perdió. Prandi recurrió a sus redes sociales, visiblemente afectada: “Este es Apollo, por favor si lo ves, avísame”, rogó en una historia de Instagram, acompañada de una imagen que hablaba de la desesperación de quien busca a un ser querido.

La búsqueda se extendió. En Twitter, la angustia se transformó en un clamor colectivo: “¡Atención Martínez! Se perdió nuestro Apollo, estamos desesperados buscándolo. Si alguien lo vio por favor envídenme un mensaje. Gracias”, escribió, sumando a cientos de usuarios en la esperanza de que apareciera. Por unos días, la incertidumbre reinó en la familia. ¿Cuántos corazones podían latir al ritmo de esa espera? ¿Cuánto puede doler la ausencia de quien, para muchos, “solo” es un animal?

Apollo llegó a la casa
Apollo llegó a la casa de Julieta Prandi en 2020

Pasó el tiempo y la vida pareció retomar su curso, aunque con cicatrices. Julieta Prandi continuó mostrando en sus redes la cotidianidad junto a sus bullmastiff, uno atigrado y otro marrón. Pero el golpe definitivo llegó ahora. La tristeza se hizo presente en sus publicaciones: la muerte de Apollo. Sin rodeos, la modelo compartió un video breve pero cargado de emoción. Una frase, simple y poderosa, acompañó las imágenes: “Apollo por siempre ♥️”. El vínculo que los unía, la historia compartida, el amor que no se extingue ni con la muerte.

Horas después, las redes de Prandi se tiñeron de un duelo íntimo. Publicó más postales, aún más personales. En ellas, aparece abrazada a su otro perro, ambos intentando hallar consuelo en el silencio, en la compañía mutua. Las imágenes transmiten esa contención muda, el lazo profundo que sólo se entiende cuando un animal se vuelve familia. ¿Cómo se explica el vacío? ¿Quién traduce a palabras lo que duele tanto?

La última imagen compartida por
La última imagen compartida por Julieta Prandi de su perro Apollo

Las respuestas no tardaron en llegar. Sus seguidores inundaron las publicaciones con mensajes de apoyo, relatos de duelos propios, palabras de aliento y empatía. Una usuaria escribió: “Qué amor tan puro el que se ve acá. Ojalá todos los perros que aman así empiecen a ser mirados de una forma más justa, sin etiquetas, sin miedo, sin prejuicios. En otros países ese cambio ya empezó a darse. Tal vez el mejor homenaje sea ir en esa dirección”. Otro mensaje, tan directo como sentido: “Va a cuidar tu casa y tu familia por siempre, su presencia va a estar siempre, Ju. Lamento tu pérdida”. Y uno más, envolviendo a la familia en palabras de consuelo: “Lo sentimos muchísimo hermosa y flia. Muchas fuerzas. Siempre cuidará de uds ése angel precioso de Apollo. Lluvia de bendiciones”.

No hicieron falta grandes explicaciones. Julieta mostró el costado más humano de la pérdida: el vacío, la tristeza y ese amor que queda, imbatible, en el aire de la casa, en los recuerdos. Dejó en claro que el duelo por una mascota es real, profundo y merece ser acompañado con respeto. Abrió una ventana a su intimidad, una vez más, desde un costado genuino y vulnerable. ¿Quién no sintió ese dolor? ¿Quién no buscó consuelo en la memoria compartida, en el cariño que ni el tiempo ni la ausencia logran borrar?