Juana Repetto reveló cuál es su mayor miedo sobre la cesárea: “Pánico”

En las redes sociales, la influencer conversó con sus seguidores sobre las emociones que le genera el parto por cirugía, señalando la ansiedad, el miedo al control y la dificultad para afrontar los desafíos del postoperatorio

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Juana Repetto contó por qué está tan atemorizada en cuanto a la cesárea (Video: Instagram)

En la recta final de su tercer embarazo, Juana Repetto volvió a mostrarse honesta y sin filtros frente a su comunidad. A través de una serie de historias de Instagram, la actriz e influencer habló abiertamente de uno de los temas que más la atraviesan en este momento de su vida: el miedo profundo que le genera la posibilidad de tener que atravesar una cesárea. Lejos de romantizar el proceso, puso en palabras sensaciones, pensamientos y temores que, según ella misma reconoce, rozan el pánico.

Todo surgió a partir de una dinámica de preguntas con sus seguidores. Ante la consulta directa sobre cuál es su mayor miedo frente a una cesárea, Juana fue contundente: “Todo”. Y a partir de ahí, se explayó en un descargo largo y emocional, en el que explicó que su temor no se limita a un solo aspecto del procedimiento, sino a una suma de situaciones que se encadenan unas con otras.

“La anestesia me da mucho miedo”, confesó en primer lugar. Según relató, la idea de perder el control es uno de los ejes centrales que hoy trabaja en terapia y que atraviesa distintos planos de su vida. “Perder el control es mi gran tema de terapia en los últimos tiempos. En todos los aspectos de la vida. Me desespera, me hace colapsar o me da mucho miedo”, explicó, dejando en claro que la cesárea activa de lleno ese fantasma.

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La actriz declaró que el temor a perder el control durante la anestesia de la cesárea es uno de sus mayores desafíos emocionales

En ese sentido, detalló algunos de los escenarios que más la angustian: que la anestesia le pegue mal, sentir temblores, mareos o entrar en pánico en pleno quirófano. Pero uno de los pensamientos que más la inquieta es la posibilidad de no poder vivir conscientemente el nacimiento de su hijo. “Me da miedo entrar en pánico y que me tengan que dormir del todo y no poder recibir al bebé”, dijo, visiblemente sensibilizada.

Juana también habló del pinchazo de la peridural, de la sensación de estar despierta durante una cirugía y de la idea —que reconoce como irracional pero inevitable— de imaginar el procedimiento mientras ocurre. “Pensar que me están abriendo al medio y cortándome toda… y yo atrás de una telita”, describió, poniendo en palabras una imagen que, según ella, le resulta directamente terrorífica.

Sin embargo, aclaró que el dolor físico no es lo que más la preocupa. De hecho, diferenció claramente el miedo mental del dolor corporal. “El dolor lo manejo, no sé. Me duele y ya. Pero lo otro que es mental... pánico”, expresó. En cambio, lo que sí la angustia de verdad es el posparto de una cesárea, algo que le remarcaron tanto profesionales de la salud como mujeres de su entorno que ya pasaron por esa experiencia.

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Juana Repetto expresó que la ansiedad surge especialmente al pensar en no poder vivir conscientemente el nacimiento de su hijo con cesárea

“Lo único que en realidad es heavy es el post”, explicó, retomando lo que le dijeron su obstetra, su partera y amigas cercanas. Aunque reconoció que muchas personas tuvieron cesáreas y las vivieron bien, todas coincidieron en un punto: la recuperación posterior suele ser lo más duro. Y ahí aparece otro de sus grandes miedos: atravesar una cirugía mayor y, al mismo tiempo, tener que ocuparse de dos hijos y de un recién nacido.

“La cesárea y todo lo que trae después. Una cirugía y ocuparse de dos pibes y un bebé recién nacido con una cirugía… eso sí me aterra”, confesó. Según contó, esa combinación de exigencia física y emocional es lo que más la descoloca y la llena de ansiedad.

A pesar de todo, Juana dejó en claro que está haciendo un trabajo interno muy fuerte para no dejarse dominar por el miedo. Reconoció que las chances de evitar una cesárea no son muchas, pero aun así se permite sostener una mínima esperanza. “Tengo la más minimísima esperanza de poder zafar”, había dicho en una ocasión previa, apelando a su característico tono entre sincero y autocrítico.