Aunque pocos lo recuerdan, Josefina Pouso —actual panelista de Intrusos (América) y conductora del ciclo radial Hermosa Mañana (Splendid AM 990)— formó parte de Expedición Robinson II, el reality que conducía Julián Weich en la pantalla de canal Trece, allá por los años 2000 y 2001. Más de dos décadas después, y tras la vuelta del histórico ciclo a Telefe, bajo la conducción de Marley, la ex integrante de Duro de domar recordó su paso por el programa. “Fui la segunda eliminada del reality y la primera de mi isla. Solamente estuve 10 días”, repasa, ahora, en charla con Teleshow.
“Me anoté porque una amiga me insistió. De hecho, fue ella la que me inscribió. En ese momento yo trabajaba en publicidad y, si bien la experiencia de Robinson me parecía espectacular, no quería ser ‘La chica del reality’. Tenía un poco de miedo de quedar pegada a eso, pero tengo que reconocer que me ayudó a empezar a trabajar en tele, porque después de eso vino Clase X con Santiago del Moro en América. Hoy por hoy, soy la única de esas dos ediciones del ciclo que labura en los medios”, dice orgullosa.
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Cuando la convocaron, Josefina estaba recorriendo México “de mochilera”. “Fue a fines del 2000. Yo tenía 23 años. Me acuerdo de que me contactaron de la productora por mail. Yo les comenté que estaba de viaje y, bueno, me esperaron hasta que regresé. Una semana después estaba en Panamá”, cuenta sobre el destino donde se grabó la segunda temporada.
De su breve (pero intenso) paso por el programa, Internet ofrece algunos videos, aunque de baja calidad. En el que encabeza esta nota, por ejemplo, se la ve con dos trenzas, opinando sobre una de sus compañeras, Carla Levy, exfinalista de aquella edición, que perdió la vida hace dos años en una lucha contra el cáncer. “Carla es genial. Es una lady, es una reina absoluta. Está en todo: corta ramas, va, viene como una hormiguita, pero siempre está impecable. Es la envidia de todas nosotras”, decía Pouso, por aquel entonces.
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Más allá del archivo digital, Josefina tiene su propio archivo “emotivo” de aquella experiencia: “Éramos un grupo de ocho personas. Yo estaba en la Isla Norte. Nuestro gran problema fue el fuego. Recién pudimos encenderlo el quinto día. Hasta ese momento, nos alimentamos latas de atún, jardinera, choclo y arvejas que nos habían dejado en una caja. Si bien teníamos fideos, arroz, azúcar, harina y aceite, no podíamos cocinar nada porque no teníamos fuego. Entonces nos íbamos repartiendo las latas entre todos. Después comíamos la fruta que encontrábamos: banana, coco y caña de azúcar. Yo le entraba mucho a la caña de azúcar. Bajé cinco kilos en diez días”, cuenta.

Cuando Josefina participó del programa, la producción habilitaba a cada participante a llevar un objeto. Pouso dice que llevó una guitarra. “Por un cuestionario que me hicieron, sabían que yo tocaba la guitarra. Aprendí en el colegio: como había ido a una escuela de monjas, me sabía todo el cancionero de misa. Para mí la música es importante: te conecta y te distrae de las necesidades que puedas estar pasando. Entonces bueno, la llevé para tocar ‘tipo fogón’”, recapitula.
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—¿Por qué tus compañeros te nominaron para abandonar la isla?
—En ese momento cualquier cosa era una excusa. Uno dijo que me había visto robar comida y muchos compraron ese invento, pero la realidad era que yo era muy buena. Estaba recontra entrenada y, como no tenía problemas con nadie, era competencia. Pero yo no me veía así: era muy ingenua. Me hubiera gustado quedarme más tiempo.
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—¿Hay alguna anécdota o vivencia que todavía tengas a flor de piel?
—Me acuerdo de que nos habían dado dos mosquiteros y que decidimos sacrificar uno para armar una red y salir a pescar, ya que alrededor de nuestra isla había unos pececitos muy chiquititos. Todavía no habíamos logrado encender el fuego y yo estaba con poca energía, así que uno de los chicos volvió con lo que habían recogido y me lo hizo comer así, vivo. “Lo tragás”, me dijo. Era eso o caer desmayada. También me acuerdo cuando nos tiraron al mar. En la primera edición del programa eso no lo habían hecho. Para llegar a las islas teníamos que subirnos a una balsa y decidir desde cómo nos ubicábamos, hasta quién daba indicaciones o quién remaba. Ahí es donde empiezan a surgir, sin que uno se dé cuenta, los líderes y los perfiles de cada uno. La necesidad de trabajar en equipo para poder salir adelante es fascinante.
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Por su pronta expulsión, Josefina pasó más días aislada en un hotel que en la isla donde se filmaba el reality show. “Como el programa era grabado, recién volvíamos a Buenos Aires cuando terminaba de filmarse. Caso contario, iba a saberse de antemano quiénes iban quedando eliminados. Para que no se filtrara esa información, nos dejaban a todos en un hotel y ahí, en esa convivencia, fue donde nos empezamos a hacer más amigotes. Estábamos tan aburridos que nos poníamos a hacer los shows con los chicos de entretenimiento del hotel”, cuenta entre risas.
Tiempo después, ya finalizado el ciclo, Pouso reflexionó al respecto en una emisión especial del programa, tipo debate, en el que se reunieron todos los participantes. “Creo que acá muchos se portaron mal, pero es válido de aquellos que después supieron decir: ‘Perdón, me equivoqué'. Creo que hay que rescatar algo de Robinson muy importante: el saber reconocer los errores que uno tuvo y saber pedir perdón. Eso en este Robinson es fundamental”, dijo.
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—¿Seguís en contacto con alguno de los exparticipantes o nunca más los viste?
—Al principio pasó lo que pasa con los realities: estás como en una especie de mancomunidad. Creés que “solamente los que estuvimos en esa experiencia nos entendemos”. Pero después, con el tiempo, uno vuelve a su vida. Con la única con la que me sigo viendo es con Carla Cavalloni. Carlita estaba en la otra isla, en la isla Sur, y se quedó bastante más tiempo que yo.
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—¿Qué aprendiste?
—Lo que aprendés ahí es a valorar las cosas simples, como la importancia de tener fuego, de tener agua o comida. Volvés a lo más elemental del ser humano. Supervivencia real. Saca lo mejor y lo peor de cada uno. De hecho, cuando me enteré de que este año Telefe traía de vuelta Survivor Expedición Robinson me encantó porque para mí es el mejor de todos los realities. Quizás no es el más popular, pero para mí es el más lindo de todos. Como arranco muy temprano en la radio no llego a mirarlo, pero si estoy viendo recortes y hay cosas que me hacen acordar mucho a cuando participé. Fue una experiencia increíble.
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