
“El espíritu del tango sigue siendo la fusión. Y de alguna forma, la inclusión”, asegura Max Masri en diálogo con Teleshow. Es compositor y productor de Tanghetto, la orquesta de tango electrónica que lleva 18 años en el ruedo siendo una de las más reconocidas en su especie -tanto en Argentina como en el exterior- y que además profesa un relevante activismo en inclusión e igualdad.
En los últimos dos años editaron dos álbumes que recibieron un importante mimo por parte de la industria musical. Por un lado, Reinventango (2020) fue nominado a los Premios Gardel a la Música como Mejor Álbum de Orquesta de Tango.
“Eso fue muy importante porque esa categoría estaba reservada para el tango tradicional. Así que lo sentimos como un reconocimiento hacia el tango que se hace hoy”, dice Masri sobre este disco que estuvo teñido por el ánimo de la pandemia. “Estábamos por irnos a Europa de gira y empezaron las cuarentenas. Lo grabamos en gran parte durante la pandemia y fue nuestra forma de reinventarnos, de canalizar esa energía de gira en estas grabaciones”, explica.

El año pasado lanzaron Tanghetto Plays Piazzolla (2021), el cual estuvo entre los mejores discos de tango según los Latin Grammy. “Es nuestro homenaje al gran maestro deconstructor del tango. Fue muy emocionante interpretar sus obras en un disco que mantiene el espíritu de Tanghetto, nutrida por la gran obra del Maestro Ástor, que es una influencia muy grande para nosotros. Fue un desafío reinterpretarlo, pero tuvimos muy buena repercusión”, cuenta.
Cuando a fines de los años 90s y principios de los 2000s las orquestas de tango electrónico empezaron a hacer lo suyo, los tradicionalistas manifestaron sus resistencias al respecto. Algo similar a la recepción que tuvo la música de Piazzolla en el momento en que surgió (lo consideraban el “enemigo del tango”, mote del cual el propio Ástor se jactaba). “Lo que pasó con nosotros es que, cuando se vendían discos, nosotros vendíamos una cantidad muy grande. Y un típico disco de tango, vendía muchísimo menos. Las diferencias eran muy grandes. Pienso que cierta gente del tango sintió como que eso era algo demasiado fuerte. Quizás sentían esa amenaza del tipo: ‘Van a destruir el tango’”, reflexiona Max al respecto con una sonrisa.
En cuanto al valor de las orquestas de tango electrónico, considera: “El tango que hacemos nosotros le llega a gente que es ajena al género. Y quizás a partir de nuestra música, se empiezan a interesar más por el tango”. Asimismo, consdiera que Tanghetto “trasciende el tango electrónico”: “Podemos hacer un tango tradicional sin ningún problema, o hacer Piazzolla, o tango electrónico... Expandimos nuestra fusión y tenemos la posibilidad de tocar en un festival de tango, en uno de jazz, de world music...”, dice.

En cuanto a expandir las fronteras musicales, Masri dice que contaron con el aporte de invitados de otros ámbitos, como Pedro Aznar (”Compusimos temas juntos”), Leo García y Peteco Carabal, pero también con íconos tangueros como Amelita Baltar y Guillermo Fernández. “La idea es trabajar con diferentes artistas en pos de la fusión ideal. Porque ahí es donde te encontrás la propuesta del otro, para que pueda surgir algo que siempre es nuevo y con la intención de explorar en algo diferente”, explica.
En su última gira a Estados Unidos, Masri recuerda que colaboraron con raperos del underground neoyorquino en un show en el Lincoln Center. También dice estar al tanto de la fusión que Ysy A, ícono del trap local, realizó con el tango. “Me parece bien lo que hizo él y me gustaría que lo haga más. Y es más, me gustaría colaborar con artistas jóvenes para explorar y hacer algo nuevo”, asegura.
Sobre su militancia por la inclusión, Masri recuerda que Tanghetto tocó en “el primer festival de tango queer en Argentina, en el año 2007. Prehistórico: no había ley de matrimonio igualitario”. Y entre otros hitos en ese sentido, cuenta: “También hicimos un video la milonga gay La Marshall, de una canción que se llama ‘Mente frágil’, a partir de una historia de amor entre dos mujeres. Lo pasaban en MTV, pero no lo querían pasar en el canal de tango que había. Hemos tocado en milongas gay... Cuando tocamos en el Lincoln Center invitamos a una pareja gay que dieron clase de tango queer antes de que tocáramos. Tenemos bastante actividad inclusiva”, dice. Tanghetto también realizó una particular versión del Himno Nacional Argentino deconstruido, junto con bailarines de tango, jóvenes y reconocidos en el ambiente tanguero internacional.
Para el futuro inmediato, Masri espera que Tanghetto pueda hacer la gira europea que quedó trunca por la pandemia y también la edición de un próximo disco, en el que hay canciones junto a Pedro Aznar, Peteco Carabajal y León Gieco.
* Tanghetto toca este viernes 4 de febrero en el Primer Festival de Electrotango de Buenos Aires. Será en el Galpón B (Cochabamba 2536, Ciudad Autónoma de Buenos Aires).
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