El desgarrador recuerdo de Ana Rosenfeld a su esposo: “Aún sigo esperando que abras la puerta de casa”

Ya pasaron tres meses de la muerte de Marcelo Frydlewski y la letrada le dedicó unas sentidas palabras a su difunto marido

El desgarrador recuerdo de Ana Rosenfeld a su esposo: “Aún sigo esperando que abras la puerta de casa” (@ana.rosenfeld)
El desgarrador recuerdo de Ana Rosenfeld a su esposo: “Aún sigo esperando que abras la puerta de casa” (@ana.rosenfeld)

Ana Rosenfeld le dedicó un sentido mensaje a su difunto marido en su cuenta de Instagram, a tres meses de su fallecimiento por coronavirus. “Hoy hace 3 meses sonó mi celular a las 5.20 de la mañana no quería atender porque imaginaba la razón del llamado.. del otro lado de la linea una voz fría me decía lo que nunca quise escuchar”, empezó diciendo la abogada.

Pero eso no fue todo, ya que la letrada confesó que el dolor por su partida sigue más vigente que nunca. “Aún sigo esperando que abras la puerta de casa.. y poder contarte el día a día... donde voy... que hago... pero solo nos vemos todas las noches en mis sueños.. cuando duermo despierta hablamos lloramos y te acaricio, te extraño mi vida”, concluyó en su sentido posteo.

Para cerrar su desgarrador mensaje la abogada añadió el emoticón de un corazón roto. Decenas de famosos le hicieron llegar sus mensajes de apoyo y sus condolencias por todo el dolor que aún hoy sigue sintiendo. Uno de ellos fue Jey Mammon, quien le manifestó: “Siempre con vos”. Karina Jelinek hizo lo propio con el emoji de un corazón roto.

La publicación de Ana Rosenfeld
La publicación de Ana Rosenfeld

Se conocieron en la facultad cuando ella era muy joven (a los 20 ya se había recibido de abogada), pero en ese momento no pasó nada. Tiempo después, cada uno se casó y, una vez divorciados, se reencontraron. “Estudiamos juntos. Nos reencontramos hace 36 años, vino a mi oficina por un tema laboral con quien era mi pareja, él no llegaba y me dijo que lo atendiera yo. Fue de a poco porque teníamos una relación cada uno por nuestro lado. Recordamos historias de la facultad. Después me fui de vacaciones a Brasil con mi hermana y él se apareció de sorpresa, empezó una relación hermosa y no paró”, recordó Ana recientemente en una entrevista con Ángel de Brito en Los ángeles de la mañana.

“Marcelo era un hombre feliz que disfrutaba todo y siempre supo que estaba enfermo de otras cosas”, dijo y recordó cuando durante la internación por COVID-19 los médicos pidieron autorización para realizar procedimientos: “Nos dicen que si no lo intubaban se moría, me despedí de él y lo emocioné con mis palabras. Sentí que le tenía que dar valor porque para él que lo intubaran era una despedida, no era como una anestesia de una operación”.

“¿Cómo te dicen que estaba muriendo?”, le preguntó Ángel de Brito a la abogada. “Eso fue cruel”, admitió ella y siguió: “Al principio no me dejaban ir más que un ratito aunque estaba en terapia común. El 22 de septiembre me llamaron para decir que quedaban horas de vida y me fui a despedir de él. Lloré, grité porque me dijeron que se estaba yendo y duró. Duró hasta le 9 de octubre. Se dieron cuenta que me habían hecho un daño diciendo que le quedaban horas y me dejaron ir dos veces al día. Iba un rato a al mañana y a la tarde, todos los días. Le cantaba, le hablaba, las boludeces que le habré dicho, del día a día, de los mensajes y el cariño, que qué hacía con las camisas y la valija. El 9 de octubre a las cinco y media de la madrugada suena el teléfono y dije... nunca te imaginas. Era del sanatorio y el médico con un inglés muy difícil me dijo por teléfono: ‘Marcelo se acaba de ir’. Largué en llanto, impotencia porque siempre tenés la ilusión del milagro. Yo le pasaba audios y canciones que le habían bien al corazón”.

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