Nuevo avance permite multiplicar por 400 la vida útil de las baterías de magnesio

La nueva aleación de magnesio-estaño mejora la estabilidad y el rendimiento de las baterías

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Primer plano de una batería de estado sólido cortada, mostrando sus capas internas con un brillo azul intenso. En la parte superior se lee "SOLID-STATE BATTERY". Conectores metálicos a los lados.
El avance convierte reacciones químicas antes problemáticas en una ventaja para la durabilidad. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un equipo de investigadores de la Universidad de Tohoku, en Japón, ha presentado un método innovador que podría transformar el futuro de las baterías de estado sólido de magnesio. El desarrollo, basado en una aleación avanzada, permite que estos sistemas alcancen una duración de ciclo hasta 400 veces superior respecto a los dispositivos convencionales.

Interacciones químicas: de problema a solución

Las baterías de estado sólido de magnesio han sido consideradas una alternativa prometedora frente a las tradicionales de litio debido a su potencial en seguridad y menor coste de materiales. Sin embargo, los procesos químicos no deseados en la interfaz entre los componentes suelen degradar el rendimiento y acortar la vida útil de las celdas. Tradicionalmente, estos fenómenos se han tratado como defectos que deben evitarse.

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El equipo liderado por Hao Li, profesor distinguido del Instituto Avanzado de Investigación de Materiales (WPI-AIMR) de la Universidad de Tohoku, desafió esta perspectiva. “Durante mucho tiempo, las reacciones interfaciales se trataron como algo que debía evitarse”, explicó Li. “Pero nuestros resultados muestran que cuando se guían cuidadosamente en vez de suprimirse, pueden ayudar a que las baterías de magnesio de estado sólido funcionen mucho mejor”.

Dos ingenieros con trajes y gafas de sala limpia trabajan en la fabricación de baterías de vehículos eléctricos, soldando componentes y manipulando equipos en un laboratorio.
Las baterías optimizadas funcionaron de forma estable durante más de 1.300 horas de pruebas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Aleación de magnesio y estaño: la clave de la estabilidad

La innovación reside en la creación de un ánodo de aleación de magnesio-estaño (Mg-Sn), diseñado para equilibrar la reactividad química y el transporte de iones. Al introducir estaño en el magnesio, los investigadores lograron formar el compuesto estable Mg₂Sn, que regula las reacciones internas durante el funcionamiento de la batería.

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Para determinar la composición ideal, el equipo evaluó diversas aleaciones de magnesio con diferentes fases secundarias. Los experimentos contemplaron factores como el transporte de iones, la estabilidad interfacial y el comportamiento durante los ciclos de carga y descarga.

El resultado principal fue que el ánodo optimizado de Mg-Sn presentó un desempeño superior al mantener una operación estable durante más de 1.300 horas en condiciones de prueba. Además, la batería basada en este material mostró una vida útil de ciclo más de 400 veces mayor que la del magnesio puro, lo que representa una mejora sustancial en longevidad.

Una batería de auto eléctrico con la inscripción "EV Power" en un entorno oscuro y futurista, con detalles metálicos, conexiones naranjas y un brillo azul de fondo.
El método podría aplicarse a otras tecnologías de baterías de próxima generación. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Implicaciones para la próxima generación de baterías

Las baterías de estado sólido sustituyen los electrolitos líquidos inflamables por materiales sólidos, lo que reduce el riesgo de incendio y puede aumentar la densidad energética. No obstante, la presencia de interfaces sólidas crea resistencias y fallos mecánicos que hasta ahora han limitado su potencial.

Los investigadores de la Universidad de Tohoku sostienen que el desarrollo futuro de baterías debe centrarse no solo en mejorar la conductividad iónica, sino también en gestionar los procesos químicos en las interfaces.

El equilibrio entre reactividad y transporte iónico puede convertirse en una nueva estrategia de diseño aplicable no solo a baterías de magnesio, sino también a otros sistemas de almacenamiento energético de próxima generación, donde la estabilidad de la interfaz es un reto fundamental.

Gran batería de níquel-hierro resplandeciente sobre un circuito, con destellos y líneas de energía visibles.
La investigación sugiere un cambio de enfoque en el diseño de sistemas de almacenamiento energético. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esta aproximación sugiere que los defectos tradicionalmente considerados problemáticos podrían transformarse en aliados para prolongar la vida útil y mejorar el rendimiento de las baterías. La investigación abre nuevas vías para el diseño de dispositivos de almacenamiento más seguros, duraderos y eficientes, en un contexto de creciente demanda de soluciones energéticas avanzadas.

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