“La IA deberá pagar impuestos”: la advertencia de Bill Gates sobre el futuro tributario

El empresario señaló que la revolución de la IA no solo transformará la productividad global, sino también el empleo y la manera en que los países financian sus economías

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Bill Gates asegura que la IA deberá pagar impuestos. REUTERS/Denis Balibouse
Bill Gates asegura que la IA deberá pagar impuestos. REUTERS/Denis Balibouse

Bill Gates considera que el avance acelerado de la inteligencia artificial y los robots obligará a los gobiernos a replantear sus sistemas tributarios en los próximos años. En una entrevista concedida al medio australiano Australian Financial Review, el empresario afirmó que la automatización podría desplazar una parte importante del trabajo humano, lo que llevaría a trasladar parte de la carga impositiva desde los trabajadores hacia el capital tecnológico.

La advertencia aparece en un momento de fuerte crecimiento de la inteligencia artificial generativa y de expansión de sistemas automatizados capaces de reemplazar tareas que antes realizaban personas. Según Gates, la discusión ya no debe centrarse únicamente en cuánto aumentará la productividad gracias a la IA, sino también en cómo afectará el empleo y qué herramientas tendrán los Estados para sostener sus sistemas económicos y sociales.

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“Todavía no hemos llegado al punto en que necesitemos modificar por completo la estructura tributaria, pero podríamos estar en esa situación dentro de cinco años”, señaló el fundador de Microsoft durante la entrevista.

Para Bill Gates, las compañías y gobiernos no solo deben de pensar en cómo la IA cambiará la productividad, sino también cómo afectara a los trabajadores.
Para Bill Gates, las compañías y gobiernos no solo deben de pensar en cómo la IA cambiará la productividad, sino también cómo afectara a los trabajadores.

El empresario planteó que una posible solución consistiría en mover parte de los impuestos que hoy recaen sobre los salarios hacia tecnologías automatizadas, incluyendo robots e inteligencia artificial. “Podría ser necesario trasladar la carga impositiva del trabajo, al menos de los trabajadores de ingresos medios y bajos, al capital. Es decir, a la tributación de robots o inteligencia artificial”, explicó.

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La idea de aplicar impuestos a la automatización no es nueva, pero vuelve a cobrar fuerza a medida que los sistemas de IA avanzan sobre sectores cada vez más amplios. Herramientas capaces de redactar textos, programar software, generar imágenes, responder consultas o automatizar procesos administrativos están transformando múltiples industrias al mismo tiempo.

Para Gates, el problema no es únicamente tecnológico, sino también social. Aunque reconoce que la inteligencia artificial puede generar enormes mejoras de productividad y beneficios económicos, advierte que ese progreso no necesariamente se distribuye de forma equitativa.

La automatización y el recorte del empleo por la IA será un problema social. REUTERS/Denis Balibouse
La automatización y el recorte del empleo por la IA será un problema social. REUTERS/Denis Balibouse

El empresario considera que muchas personas podrían verse desplazadas laboralmente si los gobiernos no diseñan mecanismos para adaptarse a una economía más automatizada. En ese escenario, los sistemas fiscales tradicionales, altamente dependientes de impuestos vinculados al empleo, podrían perder eficacia.

La discusión sobre impuestos a la IA también se vincula con el crecimiento explosivo de las grandes compañías tecnológicas. Empresas como Google, Meta, Amazon y OpenAI están invirtiendo miles de millones de dólares en infraestructura y desarrollo de modelos avanzados de inteligencia artificial.

Sin embargo, Gates también intentó enfriar parte del entusiasmo financiero que rodea actualmente al sector. Según su análisis, muchas compañías vinculadas a la IA no sobrevivirán pese al enorme interés de los inversores.

Ilustración de un robot gris con el logo "IA" en una mesa. Manos humanas le dan y reciben libros, calculadora y regla. También hay monitores antiguos y cables
La IA y los robots deberán pagar impuestos al hacer el trabajo de los humanos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

“La mayoría de las empresas de IA fracasarán”, afirmó el exdirectivo, aunque aclaró que la tecnología sí seguirá mejorando rápidamente y tendrá un impacto profundo en la economía global.

Gates diferenció así el potencial real de la inteligencia artificial del fenómeno bursátil que se ha formado alrededor de ella. En los últimos años, las acciones de empresas tecnológicas vinculadas a la IA registraron fuertes subas impulsadas por expectativas de crecimiento y automatización masiva.

No obstante, el empresario advirtió que será difícil para muchos inversores identificar qué compañías lograrán sostenerse a largo plazo. También señaló que la competencia internacional se intensificó con la aparición de modelos gratuitos y de bajo costo desarrollados en China, algo que dificulta que una única empresa domine completamente el mercado.

Un grupo de siete jóvenes empleados en una oficina moderna observa una gran pantalla con gráficos de IA; un hombre al frente sostiene una caja con pertenencias.
Para Bill Gates, varias empresas de IA fracasarán en un futuro. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La expansión de la inteligencia artificial está reabriendo debates económicos que hasta hace pocos años parecían lejanos. Entre ellos aparecen temas como renta básica universal, automatización laboral, regulación algorítmica y nuevos modelos de recaudación fiscal.

Aunque todavía no existe consenso global sobre cómo deberían gravarse los sistemas automatizados, las declaraciones de Gates reflejan una preocupación creciente dentro de la industria tecnológica: el impacto económico de una IA capaz de reemplazar parte del trabajo humano a gran escala.

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