El nuevo material que promete reducir el enorme consumo energético de los centros de datos para IA

Una startup canadiense desarrolló un sistema capaz de transformar el calor residual de los centros de datos en electricidad reutilizable

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Un técnico en chaleco de alta visibilidad supervisa filas de servidores con luces azules en un centro de datos. Paneles indican 'POWER USAGE: HIGH'.
Desarrollan materiales que pueden convertir el calor de los centros de datos en energía. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La explosión de la inteligencia artificial está provocando un problema cada vez más visible en la industria tecnológica: el consumo energético de los centros de datos. Empresas como Microsoft, Google, Meta y Amazon Web Services llevan años construyendo instalaciones gigantescas para alimentar modelos de IA, pero el enorme calor que generan se ha convertido en uno de los mayores desafíos técnicos y económicos del sector.

En medio de esa carrera, una startup canadiense llamada PyroDelta Energy asegura haber encontrado una alternativa para aprovechar parte de esa energía desperdiciada. La empresa desarrolló un sistema basado en un material termoeléctrico capaz de convertir calor residual en electricidad utilizable, una tecnología que podría mejorar la eficiencia energética de los centros de datos dedicados a inteligencia artificial.

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Actualmente, los grandes centros de datos funcionan como auténticas fábricas digitales. Miles de servidores operan de forma permanente procesando enormes cantidades de información, algo que demanda cantidades masivas de electricidad. A medida que aumenta la potencia de cálculo requerida por los modelos de IA, también crece la temperatura interna de estas instalaciones.

Los avances en materiales termoeléctricos pueden reducir el gasto energético de los centros de datos.
Los avances en materiales termoeléctricos pueden reducir el gasto energético de los centros de datos. (Michael Abdelmaseh)

Para evitar el sobrecalentamiento, la industria está migrando de sistemas tradicionales de refrigeración por aire hacia mecanismos de refrigeración líquida. En estos sistemas, el agua circula cerca de los componentes electrónicos para absorber el calor generado por los procesadores.

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Sin embargo, después de enfriarse, esa energía térmica se libera al ambiente y termina desperdiciándose. Ahí es donde PyroDelta Energy quiere intervenir.

La propuesta de la compañía se basa en el efecto termoeléctrico, un fenómeno físico conocido desde hace casi dos siglos que permite convertir diferencias de temperatura en energía eléctrica. Aunque los generadores termoeléctricos ya existen desde hace años, su adopción industrial ha sido limitada debido a problemas de durabilidad, costos y restricciones de diseño.

El material dominante en este tipo de dispositivos es el telururo de bismuto, un compuesto utilizado para fabricar módulos capaces de transformar calor en electricidad. El problema es que su fabricación tradicional genera grandes desperdicios de material y produce componentes frágiles y poco resistentes a altas temperaturas.

Los avances en materiales termoeléctricos pueden reducir el gasto energético de los centros de datos.
Generadores termoeléctricos capaces de convertir parte del calor residual de los centros de datos en electricidad. (Michael Abdelmaseh)

Michael Abdelmaseh, fundador de PyroDelta Energy y exingeniero de Toyota y General Motors, desarrolló una alternativa denominada “Capillary Casting” o fundición capilar. El método utiliza el efecto capilar para moldear los cristales durante el proceso de fabricación, permitiendo crear formas más complejas y resistentes.

Según explica la empresa, esta técnica reduce entre un 60% y un 80% el desperdicio de material respecto a los métodos tradicionales y multiplica hasta por diez la durabilidad de los módulos termoeléctricos.

Una de las ventajas más relevantes es la posibilidad de fabricar estructuras curvas en lugar de los típicos bloques rígidos utilizados hasta ahora. Gracias a ello, los módulos pueden colocarse directamente alrededor de las tuberías de refrigeración líquida de los centros de datos, capturando parte del calor residual para transformarlo en electricidad.

Aunque la energía generada todavía está lejos de alimentar por completo un centro de datos, sí podría utilizarse para sistemas auxiliares como sensores de temperatura, cámaras de seguridad y otros dispositivos internos de bajo consumo.

Centro de datos con filas de racks de servidores negros y cableado colorido. Tres técnicos con batas blancas y cubrezapatos azules inspeccionan los equipos.
Los centros de datos para IA consumen energía capaces de proveer a una ciudad entera. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La tecnología también está siendo probada fuera del sector de inteligencia artificial. PyroDelta desarrolló prototipos para automóviles capaces de aprovechar el calor del motor y convertirlo en energía adicional. Según Abdelmaseh, esto podría aumentar la eficiencia de los motores de combustión entre un 5% y un 6%.

Además, la empresa explora aplicaciones en drones, agricultura y sistemas de energía de emergencia. Incluso participa en el DARPA Lift Challenge, una competencia impulsada por el Departamento de Defensa de Estados Unidos enfocada en tecnologías de vuelo de alta eficiencia.

El crecimiento acelerado de la IA ha convertido el consumo eléctrico en una preocupación estratégica para las grandes tecnológicas. Los nuevos centros de datos requieren tanta energía que algunos ya igualan el consumo de ciudades medianas, mientras que el calor generado se ha vuelto un problema operativo constante.

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